La profunda renovación de todas sus habitaciones y suites nutrió el carácter vanguardista del hotel Mandarin Oriental Tokio. En ellas se fusiona el lujo avanzado con la esencia del estilo y el diseño japonés, que se manifiesta en espacios de extraordinaria amplitud. Esa atmósfera es potenciada por las perspectivas de la ciudad que entregan al huésped sus grandes ventanales de cristal. Basta decir que este complejo de cinco estrellas se sitúa en la Torre Mitsui, que destaca por encima de rascacielos y de las tiendas del barrio Nihonbashi, que convergen con negocios de entrañable tradición.

Mandarin Oriental Tokio, la cúspide del lujo

Foto: Mandarin Oriental.

 

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La panorámica de la torre más icónica de la palpitante urbe, Tokyo Skytree, y su paisaje urbano circundante, enmarcan una experiencia gastronómica memorable en Sushi Shin by Miyakawa. Cada plato se monta ante los ojos del comensal con los ingredientes más selectos que proceden a diario de la isla de Hokkaido y del mercado de Toyosu. La primera sucursal fuera de Hokkaido del icónico restaurante tres estrellas Michelin se localiza en la planta 38 del hotel, y hace gala de un diseño interior emocional gracias a los trabajos encargados por el chef Miyakawa a algunos de los artesanos más famosos de Japón, como Syuhei Hasado.

Mandarin Oriental Tokio, la cúspide del lujo

Foto: Mandarin Oriental

El asombro sensorial en el Mandarin Oriental, sin embargo, es ilimitado. Entre su exquisita oferta culinaria iluminada con estrellas Michelin destaca Sense, con una propuesta que exalta los sabores de la auténtica cocina cantonesa; Signature, un templo de la cocina contemporánea francesa al mando del galardonado Luke Armstrong; y Tapas Molecular Bar. Es en este progresista concepto, ubicado en el elegante Oriental Lounge, donde un grupo de especializados chefs convierten la preparación de osadas combinaciones de texturas y sabores en todo un espectáculo que estimula tanto la imaginación como el paladar. La experiencia dura un par de horas y se encuentra reservada a ocho comensales, por lo que resulta imprescindible reservar con antelación.

Los instantes de serenidad encuentran cabida en Sense Tea Corner, el lugar ideal para saborear una taza de té y regocijarse con el horizonte. El cálido sitio ofrece más de 20 tipos de tés aromáticos de todo el mundo, como el verde, con poderosas propiedades curativas; o el té pu-erh, la “infusión de los sabios”.

Foto: Mandarin Oriental.

Si la idea es prolongar la tranquilidad y el bienestar, la cita es en The Spa, un remanso de paz con vistas al majestuoso y venerado Monte Fuji. Un ritual podal, para simbolizar el desapego del mundo material, establece el comienzo de una travesía serena.

No obstante, las experiencias de viaje trascienden los cristales. Mandarin Oriental Tokio brinda accesos privilegiados a los principales atractivos de esta urbe y provee actividades que permiten ahondar en la cultura japonesa. Aprender bushido de un maestro samurái, hacer sushi en el famoso mercado Tsukiji, cocinar a orillas del río Sumida en un barco estilo shogún o presenciar una obra de teatro nipón, son algunas opciones recomendables. Y, finalmente, regresar al hotel para relajarse en la sala de vapor de cristales de amatista y sentir, una vez más, el placer del lujo contemporáneo en las alturas.

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