Un lugar único con excepcional comida, modernidad y bellezas naturales, y cuya calidez de su gente es el antídoto ideal para soportar las bajas temperaturas.

 

 

De las principales ciudades canadienses sabemos muchas generalidades; por ejemplo, que tienen un clima extremo, un índice de criminalidad prácticamente inexistente y que la amabilidad de sus habitantes es incluso abrumadora, pero urbes como Montreal tienen que ser visitadas para entender por qué tiene el potencial para convertirse en un objeto del deseo.

Montreal forma parte de la provincia de Quebec, única zona francófona de América del Norte, y la influencia gala está en cada uno de sus rincones. Quien viaje a Montreal con la idea de que conocerá una típica urbe cosmopolita, no podría estar más equivocado, pues como bien dicen sus habitantes, aquí es posible experimentar los beneficios de los suburbios combinados con un estilo de vida completamente urbano.

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Cuenta con menos de 5 millones de habitantes, el idioma principal es el francés –aunque la mayoría también domina el inglés–, y aunque nos sorprenda, es posible comunicarse en español en la mayoría de sus establecimientos y lugares turísticos. Es la cuna de grandes íconos de la cultura popular, como los fundadores del Cirque du Soleil, originarios de la bahía de San Paul, una idílica isla que forma parte de la provincia de Quebec, mientras que bandas contemporáneas como Arcade Fire o la idolatrada en su propia tierra Celine Dion nacieron y se dieron a conocer aquí.

 

Gastronomía excepcional

RHA85496La herencia francesa en Montreal y la provincia de Quebec se refleja en su gastronomía y su gusto por vivir. Comer y beber bien en esta zona es prácticamente una obligación. Probar licores de creación propia, como la sidra congelada, quesos fabricados en granjas cercanas, exquisitos cortes de carne y delicias del mar son parte obligada en el itinerario de visita a esta ciudad que sabe fusionar a la perfección propuestas artísticas innovadoras con la sencillez y naturalidad de su comida.

Al visitar Montreal, una recomendación obligada es degustar el menú de 10 tiempos que se ofrece en el restaurante Laurie Raphael, ubicado en el hotel boutique Le Germain, en el cual, si hay suerte, es posible convivir con su chef, Daniel Vézina, uno de los representantes de la comida local más mediáticos, pues además de dirigir este impecable establecimiento, es estrella de un programa de televisión local. Sopa de erizo, foie gras, halibut y exquisitos postres son sólo algunos de los tiempos que Vézina ha creado para lograr que este lugar sea una escala indispensable.

 

Música, moda y arte

Montreal es sede de uno de los festivales de jazz más importantes del mundo. Éste se lleva a cabo a finales de junio y la semana en la que transcurre se convierte en la más activa del año. Mientras tanto, pequeños bares se encargan de mantener viva la tradición de este género, así que estar en la ciudad y no visitar lugares como Upstairs Jazz Bar & Grill o House of Jazz es como no haber estado.

Si se trata de arte, aquí es posible encontrar propuestas que satisfagan todos los gustos. En prácticamente todas sus calles es posible encontrar pequeñas galerías con propuestas locales que abarcan desde las ideas más tradicionales hasta las más descabelladas, pero sin duda es indispensable hacer una escala en el Museo de Bellas Artes y terminar este recorrido con una visita a la Catedral de Nuestra Señora de Montreal, para finalmente recorrer sus pequeñas calles con un impresionante acento parisiense justo a la orilla del río San Lorenzo.

Y para quienes no pueden evitar las compras, sin duda recorrer la calle Sainte-Catherine es la mejor opción. Ahí encontrarán todo tipo de tiendas, desde las clásicas marcas estadounidenses hasta pequeñas boutiques locales en las que vale la pena entrar, pues ahí es posible encontrar diseños que difícilmente se pueden ver en otra parte del mundo, incluso de Canadá.

Montreal es, sin duda, una de las ciudades más atractivas para los turistas que buscan experiencias que satisfagan todos los sentidos. La calidez de su gente es el antídoto ideal para soportar las bajas temperaturas, su excepcional comida hace de cada platillo una experiencia, y el contraste de su modernidad, enmarcada por las bellezas naturales que la rodean, la hace un lugar único que definitivamente hay que visitar más de una vez.

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Cómo llegar: Vuelos directos operados por Air Canada
Visa: Necesaria
Moneda: Dólar canadiense
Idioma: Francés / inglés
Dormir: Hotel Le Germain

 

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @mariagiuseppina

 

 

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