Nina Menocal regresó a Zona Maco tras cinco años de ausencia con la misma pasión con la que participó en la primera edición, en 2003, en Monterrey. Para ella, el arte contemporáneo no es un negocio, sino un modo de vida: una vocación al servicio de la comunidad.

Pasión e inversión. Para Nina Menocal, el coleccionismo es un modo de vida que orbita en torno a ambos ámbitos: el de la estética y el del dinero, pero también el de la ética: “El galerista tiene una misión educativa”, asegura rotunda. Desde el año 89, ha sido una de las principales impulsoras del arte contemporáneo en México, “cuando este era un país muy conservador donde sólo había arte decorativo”, recuerda. A principios de los años 90, apostó por artistas cubanos emergentes, la Generación de los Ochenta. “Al principio sólo tenía arte cubano, en el 93 ya cambiamos para que fuese una galería mexicana y latinoamericana contemporánea. En aquella época estábamos Benjamín Díaz, OMR y yo, después se incorporaron Enrique Guerrero, la Galería de Arte Mexicano (GAM) y Labor”, rememora.

Fue también la primera galería mexicana en respaldar Zona Maco cuando Zélika García la creó en Monterrey en 2003. “Fui pionera en todo. Primero lo hacía yo y luego, si funcionaba, lo hacían los demás”, asegura. Desde que fundó su galería, la escena artística ha cambiado de manera radical: “Desde los años 89 y 90 hasta el día de hoy empezó a darse un arte contemporáneo cada vez más fuerte, rompiendo barreras de generaciones y haciendo que en la actualidad la gente más joven ya no herede los prejuicios de sus padres”, asegura.

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¿Cómo es el perfil del coleccionista de arte contemporáneo mexicano?

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Es gente que ha tenido mucho éxito y que son jóvenes: tienen entre 25 y 45 años. Eugenio López es un ejemplo. Empezó y sigue apoyando el arte contemporáneo a través del Museo Jumex, que nos está educando a todos. Agustín Coppel también tiene una gran colección. El Museo Arocena, en Torreón, es magnífico. El Museo de la Ciudad de Querétaro siempre ha tenido arte contemporáneo. El Museo Tamayo ha sido fantástico por su labor educativa. Más recientemente el MUAC, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, tiene unos espacios increíbles. Y San Ildefonso también ha hecho un gran esfuerzo.

¿Arte y negocio se necesitan?

Siempre ha funcionado así. Las bienales, como la de Venecia, son un ejemplo. Siempre ha habido una mafia artística y una del mercado del arte. En la biblioteca tengo un cuadro que dice Sotheby’s, que es una denuncia de estas alianzas que las casas subastadoras establecen con las galerías para crear artistas de la nada. La profesión del arte es muy delicada, porque tienes que ser fiel a los artistas y no dejarte llevar por el mercado. Yo soy consciente de que tengo que hacer un servicio a la comunidad y tiene que ser desde la honestidad: te das cuenta de lo que es buen arte y tratas de impulsarlo.

¿Qué aconsejarías a alguien que quiera iniciar una colección?

Hay mucha gente que es muy rica y de repente quiere tener una colección increíble y lo que hace es gastar, ven qué es lo más caro del mercado y lo compran. Pero una colección no se hace así, no es necesario. El secreto de una buena colección es tener buenos asesores, paciencia y pasión; que te vaya gustando y vayas entendiendo. Hay que ser receptivo a la cultura contemporánea, ver qué se está haciendo en diseño, en dibujo, en fotografía, en arquitectura…

¿Qué formatos o tendencias aprecias en el arte contemporáneo hoy?

Hay muchísimo donde escoger, desde pintura a instalaciones. La tendencia actual es cool, signifique eso lo que signifique. Pero eso es lo que te pide el mercado, hay muchas galerías y artistas que están en eso porque quieren vender. Aunque hay muchísimo arte bueno, es cuestión de querer aprender.

¿Crees que el Estado apoya a la cultura como debiera?

Ha sido lo más recortado y es una pena, porque la cultura de un país es lo que te define como nación. Pero de alguna manera se logran cosas inlogrables y lo hace el sector privado, los artistas y los profesionales del arte. Pienso que México es un país mágico, con una cultura muy rica, muy importante y muy antigua. Eso es lo que no entienden nuestros gobernantes.

Después de cinco años, Nina Menocal regresa a Zona Maco.

En esta edición, vamos a presentar obras del cubano-americano José Bedia, la española Rosa Brun y el mexicano Carlos Aguirre. El stand lo ha diseñado Juan Garduño, un arquitecto fantástico. Quería que mi espacio tuviese una propuesta de diseño para albergar obras de gran formato mientras que en la galería, con sede en la San Miguel Chapultepec, vamos a organizar una exposición con obras de pequeño formato de Carlos Aguirre, José Bedia, Rosa Brun, Atelier Morales, Eric Pérez y Omar Torres.

 

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