Nueva York es sin duda una de las capitales mundiales del buen comer y beber. Su amplia oferta, en continua reinvención para satisfacer los exigentes paladares de sus habitantes y visitantes va desde las experiencias más vanguardistas hasta la tradición más arraigada.

Ante este enorme catálogo de posibilidades, encontrar opciones dedicadas a ofrecer una experiencia diferente, basada en la calidad del producto, la historia y el servicio y no en pretensiones innecesarias, puede resultar una tarea abrumadora, por lo que aquí te decimos las 5 experiencias enogastronómicas que debes vivir en Nueva York

  1. ALDO SOHM

Disfrutar de las cartas de vino elaboradas por Aldo Sohm es realmente un placer.  Inmigrante austriaco que cuenta entre sus títulos con los de “Mejor Sommelier de Austria 2002-2006”, “Mejor Sommelier de América 2007” y “Mejor Sommelier del Mundo 2008” y es hoy en día el director de vinos del afamado restaurante Le Bernardin (155 W 51 St, Midtown)  y de Aldo Sohm Wine Bar (151 W 51 St, Midtown).

Visitar Le Bernardin, uno de los establecimientos de fine dining más respetados en esta ciudad, es una experiencia inolvidable. Este restaurante, aparte del servicio a la carta, cuenta con una serie de menús degustación, desde el exclusivo Chef’s Tasting Menu, que incluye sus mejores y más especiales creaciones maridadas a la perfección con vinos espectaculares como el Champagne Krug o el Puligny Montrachet de Jean Chartron. Hasta el no menos perfecto pero mucho más asequible, menú de lunch de tres tiempos del Lounge, en el que por mucho menos dinero, es posible vivir la experiencia del fine dining con su servicio inmejorable en trato, profesionalismo y su cuidadísima técnica culinaria.

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El Lounge cuenta con una selección de vinos por copa espectacular con la que maridar sus platillos, como el aromático y fresco Riesling Kabinett Limestone de Keller proveniente de la región alemana de Rheinhessen o Lower East, un exquisito y profundo Cabernet Sauvignon elaborado por Gramercy Cellars en Columbia Valley, Estados Unidos.

Si esa espectacular selección no es suficiente, camina unos pasos a Aldo Sohm Wine Bar, donde el sommelier expresa su amor por los vinos a través de una amplísima selección de 40 vinos por copa donde el comensal puede probar opciones tan diversas como el Fiano Unico Zelo de la región Sur de Australia o el Trepat de Moli dels Capellans de la región catalana de Conca de Barberà.

Ofrece también diferentes degustaciones y su “9:00 pm Pour” donde cada día a las 9:00 pm se vende por copa un vino especialmente seleccionado por él, en muchas ocasiones de botellas de grandes formatos como Magnums o Jeroboams. El wine bar ofrece también una cuidada selección de platillos para acompañar el vino.

  1. TERROIR

Terroir (24th Harrison St, Tribeca) es el resultado de la unión del sommelier Paul Grieco con el chef Marco Canora y es exactamente como deben ser los wine bars, cercanos, auténticos, divertidos y con una selección de vinos espectacular. Aquí se celebra y se disfruta el vino de la forma más desenfadada. Quitándole el excluyente e innecesario esnobismo ya que aquí se viene a gozar.

Una de las cosas que más me gusta de Terroir es su “Summer of Riesling”, esto es que durante todo el verano (del 21 de Junio al 22 de Septiembre) ofrecen una impactante selección de vinos por copa de diferentes partes del mundo como Alsacia en Francia, Wachau en Austria, Clare Valley en Australia o del vecino Finger Lakes, todos elaborados con la variedad Riesling; una de las variedades nobles más complejas e interesantes, capaz de crear vinos que van desde los totalmente secos hasta los más golosos vinos dulces, siempre conservando y destacando sus particulares aromas y su acidez fresquísima.

Personalmente amo los vinos de Riesling, por lo que la posibilidad de probar esta enorme selección de vinos por copa es casi un sueño. Sin contar que en Terroir, febrero es el mes de Madeira, una auténtica joya de vino proveniente de la isla de Madeira, en el Atlántico.

El servicio es amable, cercano y siempre dispuesto a ofrecer un consejo sin hacer sentir al comensal que está en una cátedra de vinos. Todo acompañado por deliciosos platillos, finger food y las imprescindibles tablas de queso y charcutería.

¿Necesitas más razones para amar Terroir? Tienen Happy Hour, de 16:00 a 18:00 hrs y de 23:00 al cierre.

  1. WILDAIR

Me encantan los restaurantes donde todo parece girar en torno al vino y Wildair (142 Orchard St, Lower East Side), el hermano pequeño del restaurante Contra que se encuentra unas puertas más adelante, gira en torno a los vinos naturales. El local es pequeño, de mesas comunales altas y taburetes, pero consigue ser cálido, cómodo y acogedor.

Su carta de vinos es honesta, concisa y con una gran personalidad, únicamente vinos naturales e incluye a las casas más conocidas y muchas por descubrir. Si eres nuevo en el mundo de los vinos naturales, comienza con una copa de Pet’Nat (un vino espumoso elaborado por el método ancestral, que era como se hacían los vinos espumosos mucho antes de que existiera el Método Champenoise y evidentemente el Champagne) y déjate guiar por el amable staff que navega con gran conocimiento y naturalidad atreves de su carta.

Si uno va a Wildair por el vino, como fue mi caso, la verdadera sorpresa viene con sus platos. Pensados para compartir, son raciones generosas y perfectamente presentadas. Una selección de platillos expresivos, vivos e individuales, que consiguen un maridaje espectacular con los vinos naturales que ofrecen.

Cada bocado de cada plato fue exquisito y eso es mucho que decir. ¿Cómo hacer que una ensalada de granos y feta sea inolvidable?

Es uno de esos pocos lugares que solo salir, uno siente añoranza por volver.

  1. CORKBUZZ

Corkbuzz (13 E 13th St, Union Square) es el sitio que soñé tener desde el día que comencé mi aventura en el mundo del vino.

A cargo de la Master Sommelier Laura Maniec, este wine bar / centro de aprendizaje, cuenta con una de las cartas de vino por copa más completas que he visto, algo que uno evidentemente espera tratándose del sitio de un MS.

Aquí se pueden probar vinos tan atípicos como un vino espumoso de Tasmania, un vino elaborado con la variedad Roussane en Santa Barbara, California, vino naranja o variedades autóctonas griegas como la Xinomavro.

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Aparte de la gran oferta de vino por copa, cuentan con una amplísima carta de vinos por botella y un menú de platillos para acompañar. Lo mejor, sus tablas de quesos de la afamada Murray’s Cheese que son la fantasía de los amantes del queso. Corkbuzz permite también probar sus vinos en variadas degustaciones o menús maridados.

Pero lo mejor, es la posibilidad aprender de la mano de una Master Sommelier, aquí se ofrecen clases y cursos monotemáticos de vino, desde lo más básico en el Wine 101, hasta las técnicas utilizadas por los MS para catar vino a ciegas; esto es sin saber qué vino es e ir descubriendo sus aromas, características y estado evolutivo hasta saber sus variedades, zonas y añada entre otros datos.

 

  1. RUSS AND DAUGHTERS CAFE

Este café (127 Orchard St, Lower East Side) abrió en 2014 en una pequeña calle del Lower East Side para ofrecer la opción de sentarse a disfrutar de los deliciosos productos de Russ And Daughters, la tienda familiar de pescado ahumado, caviar y otras delicias en Houston Street que en esa época cumplía 100 años de deleitar a sus fieles seguidores.

Hoy en día, atendido por la cuarta generación de la familia Russ, el café es un viaje en el tiempo y la tradición.

La especialidad es el pescado ahumado y sus bagels de salmón son casi adictivos, pero resiste la tentación de pedir el Bagel Original y ve más allá, selecciona el Ida, una autentica oda al salmón; El platón Ida ofrece la posibilidad de probar dos tipos de salmón ahumado, el Escocés, ligeramente más ahumado y el Gaspe Nova proveniente de Nueva Escocia, menos ahumado y más graso, mi favorito de la selección y dos salmones curados, el Gravlax curado con sal, azúcar y un toque de eneldo y el inigualable Pastrami Salmon, curado con las especias que se utilizan para hacer pastrami. Todo acompañado por untuoso queso crema, mantequilla, una canasta de panes artesanales y vegetales encurtidos entre los que no hay que dejar de disfrutar del tomate verde.

La selección de vinos es corta pero incluye opciones no convencionales y perfectas para los platillos, como el Tokaji Pezgö “Henye”, un vino espumoso de la región húngara de Tokaj-Hegyalja, un fresquísimo Crémant de Bourgogne o el Riesling Kabinett de Sybille Kuntz de la región de Mosel en Alemania.

¡No esperes más, es temporada de arenque!

 

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