El deseo por piezas de gran prestigio, cuyo valor tradicional prevalezca a pesar del tiempo y de las modas, se fortalece como parte de las tendencias de mercado de la alta relojería. Con esa perspectiva, íntimamente relacionada con el ADN de la firma joyera, Berger alista la apertura de la boutique Panerai en el Palacio de Hierro.

El nuevo espacio, dedicado a la relojera italiana, abrirá sus puertas en septiembre de este año. El Palacio de Hierro Polanco, sede de la segunda boutique Rolex en la Ciudad de México, también acogerá la tienda de la marca que nació en Ponte alle Grazie, Florencia.

De esta manera, Berger continúa su expansión en la cadena departamental de lujo y locaciones independientes. Además de un córner en El Palacio de Hierro Perisur, la firma joyera cuenta con boutiques en Antara, Paseo Interlomas y Vía Santa Fe. Y, por su puesto, su tienda insignia situada en la “manzana de oro” de la avenida Masaryk.

Berger

Boutique Berger Masaryk. Foto. Facebook Berger Joyeros

La primicia para Forbes Life, en voz de Sergio Berger, estuvo acompañada de una serie de anécdotas que revelaron el ánimo de Berger Joyeros por evolucionar. Este año, por ejemplo, la joyera comenzará a reestructurar su plataforma de internet.

El plan de crecimiento de Berger es manejado con la misma sutileza que trata cada pieza. Manteniéndose siempre fiel a sus orígenes y los valores familiares que cimientan su autoridad, no sólo en el mercado mexicano, también en el ámbito global de la joyería y la alta relojería.

“Tenemos las marcas más importantes en el mundo. Chopard, Bulgari, Pomellato, Audemars Piguet, Patek Philippe, Cartier… por mencionar algunas. Nuestras ventas impactan de manera importante en su facturación total. Una prueba de esa relevancia es que Berger abrió la primera boutique Rolex en Latinoamérica. Todas las marcas presentan en nuestras tiendas sus primicias antes que en cualquier otro lugar de la región”, comentó el empresario que en el 2000 ganó en París el Premio Internacional del Diamante de De Beers.

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Esa inclinación hacia la manufactura artesanal y el servicio al cliente de estándares elevados, se ve reflejada -de igual manera- en un taller propio en el que trabajan verdaderos maestro orfebres. Al respecto, Sergio Berger mencionó que la firma tiene la capacidad de crear piezas únicas, altamente personalizadas. “Es un verdadero desafío, porque forjar nuevos joyeros no ha sido fácil. Aún así creemos que es una labor valiosa y continuamos apostando por ella”.

El Palacio de hierro

Anillo de oro blanco de diamantes y esmeralda de la colección de Joyas Históricas de Berger. Foto. Cortesía

Un legado que perdura

El socio y director de Berger, refiere con entusiasmo los acontecimientos con los que comenzó a escribirse la historia de éxito de la emblemática firma. “Estamos celebrando 100 años porque hicimos un cálculo desde que mi abuelo, Alex Elías Berger, fundó en Ámsterdam, Holanda, un taller dedicado al tallado de diamantes creando una pequeña industria del rubro”.

A pesar de las adversidades, aquel hombre se convirtió en un prolífico joyero que heredó a sus hijos Maurice y Silvain la pasión por el oficio y las gemas preciosas. Un legado que trascendió en México a la tercera generación: Sergio y su primo Ari Berger, quienes mantienen en alto la filosofía de una firma que se distingue por su excelencia, elegancia y expertise.

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