Esta historia fue publicada en la edición impresa de junio de 2018 de Forbes México. Suscríbete.

 

Por Alberto Zubizarreta

Leo y Luna, de 7 y 4 años respectivamente, contemplan a su madre poco antes de dormir. Es una mujer muy bella, con una mirada brillante capaz de iluminar toda la habitación, que conoce lo duro que es enfrentarse a un medio hostil como Hollywood siendo mujer y latina. Si alguien sabe lo que es el poder y el uso (y abuso) de él, es ella: Penélope Cruz, la única actriz española que ha logrado, entre otros muchos premios, un Oscar, un Bafta, la Palma de Oro, tres premios Goya y, hace escasos meses, el César de Honor. Es una estrella, pero para el par de niños que la miran arrobados es, simplemente, mamá. Escuchan las últimas palabras del cuento de “Cenicienta”, que ella les cuenta a su manera. “En mi versión de ‘Cenicienta’, cuando el príncipe le pregunta si quiere casarse con él, ella le contesta: ‘No, gracias, no quiero ser princesa; quiero ser astronauta o chef’”. Y colorín colorado, este cuento acaba de empezar…

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Ya era hora de que las mujeres escribiesen su propia historia, como tú.

Desde pequeña soñaba con ser bailarina y actriz, pero era como soñar con ir a Marte, porque no había gente a mi alrededor que se dedicara a trabajos relacionados con el arte y que pudieran vivir de ello. Ni siquiera había una sala de cine cerca de mi casa. Yo veía las películas en una máquina de Betamax enorme que compró mi padre y eso me abrió una puerta muy interesante… Yo tenía el carné del videoclub e iba todos los días, y ahí fue donde descubrí a Marlene, a Audrey, a Meryl Streep, a Almodóvar [con el que trabajó al cabo de los años, quien escribió el papel de Volver, con el que estuvo nominada al Oscar, pensando en ella, y que hoy es uno de sus mejores amigos], y me dije: Yo quiero ir por ahí. Quería apuntarme a una escuela de teatro, buscar a un agente; todo eso dentro de mi sueño, pensando en cómo vivir de este trabajo.

Porque aquella niña que soñaba con ser actriz no venía de un entorno privilegiado.

Crecí con lo justo; teníamos lo que necesitábamos, en una familia muy feliz, sí, pero que mis padres sacaron adelante a base de trabajar 14 horas al día, seis días a la semana. Ese tipo de familia es lo que he vivido desde pequeña. Todo eso estaba ahí: el esfuerzo; pensar que, si podías vivir de lo que te gusta, era una suerte (y cuando digo vivir, hablo de tener una casita pequeña como en la que me crié). Así que, cuando empezaron a pasar todas estas cosas [su primera aparición en un video de Mecano, sus pinitos en la televisión y sus primeras pruebas para el cine] y empecé a enlazar una película con otra… Bigas, Trueba, Pedro cinco veces… fue una sorpresa. Y lo sigue siendo.

Penélope Cruz caracterizada como Donatella Versace, para The Assassination of Gianni Versace. Foto: Jeff Daly/FX/Netflix.

Y el salto a Hollywood, fue toda una aventura. Penélope Cruz llegó en el año 2000 a una industria totalmente diferente de la que conocía, con otro idioma que ni siquiera hablaba (cuando llegó, se fue a vivir con su amiga Salma Hayek, mientras aprendía sus primeros guiones de memoria con ayuda de un coach), y una estructura donde la palabra “poder” tomaba pleno significado… casi siempre a manos de un hombre. Hoy, las cosas han cambiado gracias a actrices como ella, que han apoyado, desde el principio, iniciativas como Time’s Up, un movimiento contra el acoso sexual fundado en enero de este año en respuesta al efecto Weinstein y al movimiento feminista #MeToo.

¿Has sido víctima de acoso sexual alguna vez?

De abuso de poder, varias veces; y son cosas que, a lo mejor, sobre todo cuando eres joven, lo vives como otra cosa y no te queda muy claro por lo inexperto que eres; no sabes si eso es correcto o no lo es, si es ético o no lo es; y, cuando pasan los años, de repente se enciende esa bombilla y piensas: “Ah, aquello que pasó aquella vez, cómo me habló aquella persona o cómo me humilló aquella persona en esa reunión”. Cualquier mujer se ha enfrentado a cosas así. Y es verdad que hay cosas más graves, que son las que más atención necesitan; pero estas otras cosas más pequeñas también, porque se trata de ética, respeto e igualdad. De ahí que me encante que los fondos de Time’s Up sirvan para apoyar a las víctimas, mujeres y hombres, que han sufrido acoso sexual.

¿Has trabajado con Harvey Weinstein?

Muchísimas veces, pero nunca tuve ese tipo de problemas con él. Tuve las peleas que hemos tenido todos sobre desacuerdos, temas laborales y porque era muy heavy en ese sentido. Por supuesto, todos sabíamos que era manipulador y que las cosas se tenían que hacer como él intentaba que se hicieran: cambiar los directores, los montajes, todas esas cosas que veíamos; pero las otras cosas que no veíamos y que ahora han salido a la luz… Yo, cuando escuché ese audio de esa chica en el hotel, me puse enferma al oírlo. Y ahí empecé a escuchar historias de compañeras mías. Y te preguntas: ¿Cómo no lo dijeron antes? ¿Qué hubiese hecho yo en esa situación? No lo sé; es un tema tan, tan desagradable.

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Luciendo las joyas de su próxima colección con Swarovski en el Festival de Cine de Cannes. Foto: Vittorio Zunino Celotto/Getty Images.

Por ejemplo, salma Hayek…

Sí, sí. Ella y yo hemos hablado mucho de este tema en este último año.

Salma escribió un escalofriante testimonio, publicado en The New York Times, titulado “Mi monstruo, Harvey Weinstein”, en el que describe su aterradora experiencia junto al productor de Hollywood, quien llegó a amenazarla de muerte: “Te voy a matar. No creas que no puedo”. Tal y como ella misma relata: “Para él yo no era una artista; ni siquiera una persona. Era una cosa, nadie, sólo un cuerpo”. Pero ese nadie dijo no.

Aunque hay gran cantidad de testimonios, hay quien habla de caza de brujas.

Cada caso es diferente y se tiene que investigar el tiempo se que necesite. Hay que escuchar a las víctimas, mujeres y hombres. Yo soy parte de las 300 fundadoras de Time’s up, me he sumado a ese movimiento porque ha creado un fondo para investigar, de manera exhaustiva, cada caso concreto, ya sea hombre o mujer, y que se pueda utilizar parte de ese dinero para obtener una protección legal. Porque hay quien ha sufrido acoso, pero no tiene ni el dinero ni la fuerza para levantar un teléfono y decir: “Necesito ayuda y un abogado”. Para eso se ha creado este fondo que, en muy poco tiempo, ha recaudado 20 millones de dólares y ha reunido a más de 200 abogadas voluntarias. Movimientos así crean algo concreto; no se trata de llenar periódicos o revistas con estos casos y olvidarlos a los dos meses; no, esto que está pasando no puede olvidarse, tiene que significar un cambio que tenemos que crear juntos. No puede servir para dividirnos más: tiene que servir para que se cree una igualdad, que ya es necesaria.

¿Y crees que pasará?

Es surrealista que, en 2018, todavía sigamos hablando de estas cosas y sigan siendo un problema. El hecho de que haya saltado en nuestra industria no significa que pare ahí. Esto debe servir para dar voz a otras mujeres y hombres que no son parte de esta industria y a quienes jamás van a poner un micrófono en la boca para expresar eso que le está pasando. Esto no sucede sólo en la industria del cine o la música, no. Y no sólo el acoso sexual o el abuso de poder: ¿Por qué en algunas industrias la mujer cobra cuatro o cinco veces menos que el hombre? Ya sé que todas estas cosas no se pueden meter en el mismo saco, pero son importantes y merecen atención.

Penélope Cruz y Javier Bardem en Loving Pablo. Foto: Raúl Soto/Escobar Films.

¿En qué momento te encuentras ahora mismo?

Poco a poco, a lo largo de los años, he llegado a una posición en la que puedo elegir los proyectos que más me motivan, y no siempre son películas grandes de estudio. Lo bueno es poder compaginarlo. Por ejemplo, ahora se ha estrenado Versace, una serie muy potente con Ryan Murphy, que sale a la vez que Loving Pablo, de Fernando León de Aranoa; y también Todos lo saben, dirigida por el iraní Asghar Farhadi, que acabamos de presentar en Cannes [ambas con su esposo, el actor Javier Bardem, como coprotagonista].

Un regreso muy potente…

Cuando mis hijos eran más pequeñitos, paré mi ritmo porque ellos son mi prioridad absoluta. Cuando eran bebés, hemos estado sin trabajar hasta un año entero. Luego he empezado, pero no con el ritmo de cuando tenía 20 años, que hacía cuatro películas al año. Ahora tengo una familia; quiero criar a mis hijos, y creo que es así como se debe hacer. Tengo un trabajo que me lo permite, porque a veces uno quiere y uno puede, y eso lo valoro mucho.

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Diseñando el futuro de la joyería

La espera está a punto de llegar a su fin. Aunque en el pasado Festival de Cannes, Penélope Cruz ya desveló algunas de las piezas de su primera colección de alta joyería para Atelier Swarovski, no será hasta julio, en la semana de la Alta Costura de París, cuando conozcamos todas las piezas. La colección Atelier Swarovski by Penélope Cruz es una muestra de la apuesta por la innovación y la sostenibilidad que caracteriza a la casa suiza en los últimos años. Se trata de alta joyería realizada con diamantes creados por Swarovski, topacios genuinos de esta firma, piedras preciosas sintéticas y oro de comercio justo de 18 quilates. “Es una colección pequeña, que he diseñado con ellos. Es un proceso precioso ver cómo fabrican esas esmeraldas y diamantes a través de sus cristales más sostenibles. El futuro lo están creando ellos, porque la evolución de la joyería pasa por hacer esas maravillas a través de cristales y que todos puedan estar tranquilos de la procedencia de esa piedra”, asegura.

 

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