Una de las grandes noticias que se dieron a conocer durante la primera edición de ILTM North America (que durante 5 años fue ILTM Americas y este año cambió de nombre) fue el esfuerzo que realizó Mayakoba para recuperar sus playas y crear un aún más impactante paraíso caribeño.

Aunque la obra se logró concluir en poco más de dos meses, se trata de un proyecto en el que han estado trabajando por más de tres años. Uno de los grandes problemas a los que se ha estado enfrentando la Riviera Maya es a la erosión de las playas. El mar se ha estado comiendo el terreno, disminuyendo la cantidad de arena que existe, en gran parte debido al cambio climático que ha propiciado vientos más potentes.

Esto había sucedido en la zona de Mayakoba, en donde la playa era prácticamente inexistente. Pero el problema no era nada más estético o de recreación, el problema podía crecer a algo ambiental. En Mayakoba coexisten dos tipos de biodiversidad, por un lado, se encuentra el océano, y por otro, los manglares. Éstos viven en una laguna cuya agua está compuesta de una mezcla específica entre dulce y salado. Si el agua del mar se llegara a colar a la laguna el tipo de agua se vería modificada y los manglares podrían desaparecer, junto con el resto de la flora y fauna que depende de ellos. Lo que sirve de barrera natural para que el agua salada no llegue a ellos es precisamente la playa.

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Es por ello que todas las propiedades se unieron con el mismo fin: recuperar estos espacios. El proyecto requirió de mucho trabajo previo, entre estudios de científicos y ambientalistas; y papeleo para conseguir los permisos requeridos. Finalmente, después de una obra de mayo a julio de este año, se logró sacar arena de las profundidades del mar y reconstruir la que en alguna época fue una larga orilla blanca. Ello dio como resultado 30 metros más de playa y una densidad mayor. Además, se plantaron más de 117,000 plantas nativas de la región – entre ellas 346 palmeras endémicas – para recuperar no sólo la arena, sino todo el paisaje que existía en un inicio.

La erosión es un tema natural que no va a dejar de existir. No obstante, se pueden tomar medidas para prevenirlo. Lo que están haciendo es construir nueve barreras mar adentro que se convierta en un arrecife de coral. Prevenir la erosión de hecho es una de las labores de los arrecifes, por lo que al crear uno falso – que poco a poco se vaya uniendo con el ambiente – se ganan dos cosas, proteger la playa, e incrementar la densidad de corales en la zona. De esta manera han estado plantando uno a uno, más de 500 colonias de corales (acropora palmata) en la maya de las estructuras que crearon en toda la extensión del resort. Los corales son locales y se plantan de manera que en un año aproximadamente ya se hayan apropiado del espacio.

La sostenibilidad siempre ha sido una de las mayores preocupaciones de Mayakoba, desde su arquitectura, hasta sus prácticas. Es por ello que este tipo de acciones también tienen repercusiones ecológicas. Agustín Sarasola, director general de OHL, nos comenta que con estas acciones también se cuida a las tortugas que llegan a este destino a desovar y que sin el espacio para hacerlo iban a tener que irse a buscar otro sitio, que tal vez no hallaran con facilidad. Aquí, cada que una tortuga deja sus huevos éstos son protegidos para garantizar que la mayoría llegue a buen término y después liberados con el cuidado necesario en el mar.

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