En 1966, Yves Saint Laurent revolucionó la industria de la moda con el lanzamiento de su primera línea de prêt-à-porter, que vendió en su boutique en el número 21 de la Rue de Tournon. La reacción no se hizo esperar: los puristas se desgarraron las vestiduras, acusando al maestro de traicionar el espíritu de la Alta Costura. Un año después, en 1967, Pino Rabolini, descendiente de una familia de orfebres italianos, decidió crear Pomellato con el mismo espíritu: trasladar al ámbito de la joyería fina la filosofía del ready-to-wear, con creaciones versátiles y fáciles de llevar, que rompían con el paradigma de la orfebrería clásica y seguían las tendencias. La marca se impuso rápidamente en el mercado italiano y se convirtió en un referente en el panorama internacional.

Este año, Pomellato celebra su 50 aniversario con la misma filosofía: innovación, apuesta por el diseño, respeto a la tradición orfebre italiana y responsabilidad social. Mientras el resto de la industria está buscando nuevas formas de expresión en busca de un nuevo perfil de consumidor, Pomellato sigue fiel a sus principios: piedras de colores —gemas no convencionales, erróneamente llamadas “semipreciosas”, conocidas ahora como “New Precious”, debido a su creciente rareza y extraordinaria belleza—, tallas especiales —Pomellato ha sido la primera marca en cortar las piedras al contrario, en crear pavés de diamantes irregulares y en adoptar el estilo cabujón— y conjuntos creativos de impecable maestría artesanal.

En 2013, pasó a formar parte del Grupo Kering, quien ya poseía marcas como Gucci, Saint Laurent, Bottega Veneta, Alexander McQueen, Balenciaga, Brioni, Stella McCartney, Boucheron, Ulysee Nardin y Girard-Perregaux. Desde 2015, una mujer, Sabina Belli, dirige la marca con puño de hierro en guante de terciopelo. Con su cargo, la misión de Pomellato de dar poder a las mujeres —un reflejo del objetivo más amplio de la casa madre Kering centrado en los derechos de la mujer— empieza en la sala de juntas, continúa en la sección de diseño y llega, por último, a la cliente: una mujer independiente y libre de convencionalismos. “El mundo de la alta joyería puede ser bastante conservador en términos de valores, estética e imagen. No para Pomellato: ser inconformistas es un rasgo característico de nuestra personalidad orgullosamente milanesa, apasionadamente italiana y profundamente internacional”, afirma Belli.

En efecto, como ella misma recalca, Pomellato es una marca diferente, que ha ido a contracorriente desde sus inicios, como un purasangre en el mundo de la joyería (de hecho, debe su nombre a una raza de caballos con motas grises excepcionalmente elegante, que Pino Rabolini admiraba y con la que decidió bautizar su taller). “Somos diferentes y estamos orgullosos de ello: nuestros colores son alegres, nuestro diseño es imprevisible y nuestras joyas son objetos que las mujeres compran con el fin de gratificarse a sí mismas. Lo he hecho muchas veces yo misma y puedo dar testimonio de la sensación e inmenso placer que produce la libertad de elegir independientemente piezas que no han sido concebidas como una muestra de prestigio”, añade. Para Belli esa es la clave de, por ejemplo, el gran best-seller de la casa, la colección Nudo, desde su lanzamiento en 2001: cada anillo se puede ensamblar de varios modos y lucirse de modo muy informal a voluntad. “Pomellato expresa la belleza de ser una misma, lo que resulta muy liberador en un mundo que a menudo manipula los sentimientos de las mujeres y el modo en el que nos miramos en el espejo o nos percibimos en relación con nuestro papel en la sociedad. Da una sensación de poder, de independencia, de fuerza”.

Para celebrar este aniversario, Pomellato ha creado una colección que rinde homenaje a los valores de la casa: inconformismo, creatividad, artesanía y color. 50 hermosas joyas que celebran 50 años en la vanguardia del diseño de joyas.

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La apuesta mexicana

Pomellato lleva cinco años en México, donde llegó en 2013 de la mano de El Palacio de Hierro, junto a Dodo, la marca creada en 1995 para captar a una clientela más joven. La casa italiana considera a México su principal mercado en Latinoamérica y se plantea abrir una flagship store en un futuro próximo, con la que inaugurar una nueva era en el continente marcada por una presencia aún más cercana, pero fiel a sus principios, que le ha valido ser una de las marcas líderes del sector. Su compromiso con el mercado mexicano, además, está presente con la elección de la última embajadora de la marca, la actriz Salma Hayek, desde 2015. La intérprete viene a sumarse a otras grandes personalidades que ejercen como imagen de la casa, como Tilda Swinton (desde 2010), Helen Nonini, asesora de marcas; la artista y modelo francesa Anh Doung y la curadora de arte Caroline Corbetta.

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