Con la cava más grande de etiquetas de vinos italianos en México, especialista en risottos y acreedores del certificado Ospitalità italiana que reconoce a restaurantes que emplean productos de esta nación, este espacio en el corazón de Polanco plasma toda la esencia del país con forma de bota.

Como buen anfitrión, Mario Magaña, conoce perfectamente a sus comensales, sabe muy bien qué platillos son sus favoritos, el nombre de sus hijos y siempre va de mesa en mesa para constatarse de que todo esté en orden. Él es el dueño de Romina, un restaurante ubicado en el número 716 de Homero, una de las avenidas más concurridas de Polanco.

Romina es un lugar que invita a descubrir Italia a través de su comida y sus vinos. Es un sitio de aventureros gastronómicos, quienes no le temen a probar cosas nuevas y dejarse sorprender por desconocidos sabores y olores.

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Este proyecto fue inaugurado en noviembre de 2010 y es también considerado como un “refugio de los amantes del vino italiano en México”, asegura Mario, ya que cuenta con más de 250 etiquetas de este milenario elixir que no se pueden conseguir en otro lugar de la ciudad por su exclusiva selección y distribución en el mundo.

Es Mario quien personalmente viaja hasta Italia a catar esta bebida, aunque de tantas opciones y bodegas, él se muestra más interesado en los vinos de productores pequeños, a quienes se les da esta denominación por no producir más de 50 mil botellas cada año.

Este establecimiento fue reconocido por el WineSpectator, una prestigiosa revista norteamericana especializada en vinos, como uno de los restaurantes con la cava más grande de vinos italianos en el mundo. Su oferta contiene más de 10 tipos de vinos provenientes de las 20 regiones de Italia. En la carta, también hay vinos famosos y de colección como Paleo, Brunello di Montalcino, Barbaresco, Scrio, entre otras etiquetas.

Asimismo fue condecorado por la Cámara de Comercio Italiana con el galardón Ospitalità italiana, que reconoce a los restaurantes que trabajan bajo estándares de rigurosa calidad y que empelan productos provenientes de Italia.

Sin embargo, para acompañar una copa es necesario deleitar los sentidos con una buena comida, y en Romina se da un gran maridaje. Aquí se puede probar una diversidad de opciones clásicas italianas como la ensalada Caprese, Tortellinis, Ravioles, Risottos, entre otros. El toque especial que resalta es el de Mario, quien es el creador de la carta y quien desde muy joven comenzó a experimentar en la cocina bajo la influencia de su abuelo materno, que preparaba la comida en en casa.

Insalata di polipo

Un menú con ¿los mejores risottos de la CDMX?

Desde su apertura decidieron especializarse en risottos porque no existían como tal muchos establecimientos que ofrecieran la receta auténtica de este platillo emblema de la cocina italiana. De difícil preparación, tanto por los insumos como por la técnica, en Romina aprovecharon este nicho de oportunidad descuidado por otros restaurantes en la ciudad de México.

Siendo el Risotto de Pato uno de sus platillos más solicitados por los comensales, Mario nos contó como se prepara. El pato es horneado a fuego lento con vino Marsala, luego se obtienen medallones de carne, que posteriormente se incorporan al risotto. Es uno de los platillos que a lo largo de la evolución de Romina, nunca se ha modificado.

El menú cambia dos veces al año y hay una opción de sugerencias cada semana, que incluye platos elaborados a partir de ingredientes frescos y de temporada. Está orientada hacia los sabores del mar, entre los que destacan los carpaccios, tártaras, pescados crudos y tiraditos.

“Es un lugar versátil”, dice Mario Magaña, en el sentido de que de lunes a viernes se pueden ver sólo a hombres de negocios de la zona, y los fines de semana puede ser el lugar ideal para comer con la familia, al notarse en cada mesa uno o dos niños.

Carpaccio di branzino all peppe rosa-2

Menú Forbes

Fuimos parte de una experiencia culinaria de alto nivel en Romina, un lugar que resulta íntimo y acogedor, con un servicio personalizado para cada cliente.

Comenzamos con un Prosecco, un vino espumante y fresco proveniente del norte del Véneto, una región muy conocida por tener una industria de la moda muy fuerte, pero que también es comparada con la región de Champagne y que en Italia da la bienvenida a la comida.

El festín gastronómico dio inició con el antipasto, que se presentó en forma de Carpaccio de Atún, el cual tuvo un grosor más ancho del habitual. En este destaca el toque a aceite de oliva y sal de mar, conjugado con unas gotitas de limón y un sutil sabor picante de chile de árbol verde.

Después se continuó con unos Ravioles con Róbalo. Se trata de una pasta recién hecha que resguarda en su interior una pequeña dosis de róbalo, que junto con la frescura del perejil chino de la guarnición, hace que la mezcla explote en boca.

Siguió el plato fuerte, un Róbalo con piñones, aceituna negra y tomate deshidratado. La salsa de este platillo está hecha a base de piñones, aceitunas negras, tomate deshidratado y aceite de oliva, servido con Ratatouille, elaborado con diversas verduras y hortalizas de estación como calabaza, pimiento, cebolla y tomate.

Finalmente, el postre fue un tradicional Tiramisú, en el que deja entrever parte de sus ingredientes clave: café y queso mascarpone, que les dan el sabor característico y cremoso a este dulce que, de cucharada en cucharada, conquista hasta el paladar más exigente.

Best sellers de Romina:

  • Burrata con albahaca, prosciutto y tomate: Plato fresco y atemporal que se puede disfrutar todo el año.
  • Pappardelle de cordero: Esta pasta es fresca, es más larga que un Fetuccini y se sirve con un poco de carne de cordero, la cual se extrae de la pierna y resulta muy magra.
  • Róbalo: Es el pescado preferido por los clientes de Romina.
Foto: Papardelle Burro e Salvia.

Para mayor información:

romina.com.mx

@RominaRistorant

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