Este marzo 2020 representó para la mayoría de los mexicanos un cambio radical en su estilo de vida. Fue el mes pasado en el que la vida le cambió, quizá para siempre, a los mexicanos. De pronto, la cotidianeidad que conocíamos se terminó y, con ello, llegaron situaciones adversas, de manera que nos ha orillado a enfrentar una  crisis sanitaria a las  millones de personas que permanecen confinadas, en sus casas, por un periodo que aún es indeterminado.

La vida laboral, personal y familiar se mezclaron, prácticamente sin línea de separación alguna entre sí, y rápidamente surgieron problemas alternos que nada tendrían que ver, de manera directa, con el COVID-19. Los niveles de estrés, irritabilidad, estados de ánimo, trastornos de sueño, violencia, etc., se vieron exacerbados a partir del confinamiento. 

En pocas palabras, se incrementaron los problemas en cuanto a salud mental se refiere. Y cada uno tuvo que hacerles frente con los recursos psicológicos con los que contaba. “Hubo dos caminos, si tuvimos las herramientas necesarias para lidiar bien con estos procesos de cambio y adaptabilidad, entonces, generamos una funcionalidad positiva. Por el otro lado, también se pudo pasar a la fase de disfuncionalidad, en donde hay más desgaste y más conflicto”, explica para los lectores de Forbes Life, Tatiana Tomassi, psicóloga especialista en programas de desempeño y CEO de Yolístico.

Acerca del miedo

A esto se le ha unido otro elemento en la ecuación: el miedo. Miedo, no sólo a contagiarse por la epidemia, sino también a perder el trabajo, a la soledad; en el caso de quienes han pasado este periodo de confinamiento sin tener contacto con una estructura familiar, al futuro y lo que éste nos depara.

estrés insomnio

Foto: Pixabay

“El miedo es una emoción innata que nos avisa que tengamos cuidado, pero también, si lo dejamos exacerbar, nos paraliza. Y hoy hay que movernos, porque necesitamos enfrentar con una actitud positiva todo lo que se nos viene”, asegura Tomassi.

Para la especialista, la mayor parte de estos problemas provienen de una falta de aceptación de la realidad. El alargamiento de la cuarentena, y la promesa de un retorno a la normalidad que no llega, ha significado para muchas personas entrar en un proceso de duelo, y todas las etapas que éste conlleva: enojo, negación, frustración, tristeza y dolor.

Lo que genera más estrés es no aceptar lo que está pasando y vivir con la ilusión de un futuro incierto. Esto genera aún más frustración y pensamientos negativos que son los causantes, en buena medida, del aumento de los trastornos del sueño. “No paramos los pensamientos negativos y nuestro peor enemigo es nuestra cabeza”.

Aprende a reducir los niveles de estrés

Por esta razón, lo más indicado es encontrar la tranquilidad necesaria para poder mantenerse en el momento presente y atender los asuntos del día a día. Un proceso mental; más fácil decirlo que hacerlo. Por ello, es necesario desarrollar resiliencia, entendida como la capacidad de una persona para superar circunstancias traumáticas.

Debemos pensar -dice Tatiana Tommasi- que no vamos a volver a la normalidad en mucho tiempo y, psicológicamente, hacer un trabajo mental para ver la realidad aunque no nos guste.

Uno de los factores más importantes para ello es proteger nuestros recursos mentales. Aprender a identificar los pensamientos negativos que activan el estrés para detenerlos, y concentrarse en lo que estamos haciendo en ese momento.

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Foto: Pexels.com

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Con este objetivo, la CEO de Yolístico comparte con Forbes Life algunos consejos que podrían ayudar en el proceso para reducir los niveles de estrés y centrarse en el día a día:

  • Respiración

Lo primero es realizar ejercicios de respiración profunda utilizando el diafragma. Ésta es muy importante, porque está conectada con el sistema nervioso. Si se hace correctamente, permite estabilizar el sistema simpático y parasimpático, así, las personas generan mayor calma y tranquilidad, en su cuerpo y sus pensamientos. 

  • Relajación de músculos

“Estos dos mecanismos de los que te hablo no los vamos a lograr si no cambiamos el foco de atención para que realmente te relajes. Necesitamos dejar de pensar”, apunta la entrevistada.

Para Tatiana Tommasi un aspecto en el cual se debe poner especial cuidado es en dormir bien; de no hacerlo, puede conducir a problemas mayores como depresión, ansiedad o trastornos de angustia, que podrían tener efectos más severos en la salud de las personas a la hora de enfrentarse a esta nueva normalidad.

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