En menos de un siglo, Save the children se ha convertido en la gran defensora de los derechos de los más pequeños a nivel mundial. En México, es el principal apoyo de los más necesitados.

Era el final de la Primera Guerra Mundial cuando una activista británica se dio cuenta de que quienes más sufren en una guerra son los niños. Eglantyne Jebb se enlistó en el conflicto bélico como una voluntaria para brindar apoyo humanitario. Al finalizar la guerra se encontró en los campos de Austria y Hungría a un grupo de soldados vencidos, detenidos y tratados como enemigos del mundo; se trataba de niños soldados. Ante tal escenario, Jebb volvió al Reino Unido e inició un movimiento que cuestionaba la política de los aliados sobre este tema y puso en el contexto internacional el hecho de que había niños en las peores condiciones imaginables.

Su lucha no paró ahí, pues comenzó una campaña internacional que arrojó luz sobre las condiciones de explotación laboral que mujeres y niños vivían durante la posguerra. Jebb, una de las primeras mujeres universitarias en Inglaterra, fue detenida y llevó su propia defensa. Convenció al juez no sólo de su libertad, sino de que el gobierno británico debía iniciar una legislación interna sobre el trabajo infantil y era necesario impulsar protocolos internacionales en torno a la guerra y a los niños en el mundo. En 1919 nació la organización independiente Save The Children y el primer donativo que recibió fue por parte del juez que la había detenido originalmente.

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Hoy, casi cien años después, trabaja directamente en 124 países y ha tenido logros tan grandes como haber impulsado en la ONU la Declaración Internacional de los Derechos del Niño en 1923. En 1997 se le otorgó el Premio Nobel por su lucha antibelicista que fomentó la eliminación de minas terrestres.

María Josefina Menéndez, directora general de Save the Children México, aseguró que la organización tiene como objetivo ser la voz de la infancia. Por ello siempre han estado presentes en momentos estratégicos de ayuda humanitaria y han llevado a cabo esfuerzos para lograr cambios en la política pública de cada país.

“Eglantyne no hubiera podido hacer nada si no hubiera sido una voluntaria estelar en pleno frente de batalla, luchando por los niños detenidos y promulgando los derechos de niños trabajadores”, comenta. Su labor consta de tres programas operativos de atención en tres vertientes: educación, salud y protección.

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La niñez mexicana

Elizabeth de Cou Beteta fue la fundadora de la organización en México y comenzó organizando recursos y programas especialmente para niños migrantes en Sonora, Tijuana y Chiapas. Poco tiempo después, cuando el terremoto de 1985 golpeó al país, llegó una fuerte ola de apoyo internacional que fortaleció a la organización. Hoy día trabajan en 19 estados y tan sólo en el 2014 apoyaron directamente a 212,000 niños.

Los niños migrantes siguen siendo un objetivo prioritario, por lo que sus esfuerzos se centran en brindarles cuidados y protección. No obstante, han logrado ampliar sus programas a muchos otros ámbitos tanto de manera operativa como de involucramiento en políticas públicas locales y federales. “La visión que tenemos está muy apegada a las metas de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, cuyo paradigma fundamental es que nadie se quede atrás. En un país con 54% de niños de menos de 19 años en situación de pobreza y necesidad extrema, la realidad es que si no trabajamos por mejorar sus condiciones estamos destruyendo nuestro tejido social”, afirma María Josefina.

Uno de los principales proyectos en México es el apoyo a 186 centros de desarrollo comunitario. Estos nacieron en 1985 como un proyecto de la comunidad que se organizaba para cuidar de los niños para que las mujeres pudieran ir a trabajar. Hoy se han profesionalizado impartiendo clases —aunque no son escuelas— y cuidando a menores de cinco años.

El pasado 8 de diciembre se realizó el evento anual de recaudación de fondos de Save the Children México donde se esperaba un monto de $600,000 para apoyar la calidad e infraestructura de estos centros que apoyan a una gran cantidad de familias.

Algunas de las acciones que llevan a cabo es el fomento de la educación media superior, donde casi el 14% de los alumnos desertan; acciones de sensibilización al gobierno mexicano para adoptar objetivos de desarrollo sostenible y crear una secretaría ejecutiva de protección para los niños; brindar acceso al agua a las escuelas —pues el 83% no tiene—; y combatir la obesidad infantil.

Una de las voceras principales que ha tenido Save the Children en México desde hace ocho años es Natalia Lafourcade, quien ha estado involucrada directamente tanto en acciones ordinarias como en emergencias. “Cómo educamos a los niños y cómo creamos el entorno en el que se desarrollan es básico para su bienestar. Las cosas que ellos necesitan para ser felices son muy pocas, pero muy importantes; si no las tienen es más difícil que puedan avanzar,” afirma la cantante.

Uno de sus proyectos actuales es la creación de una canción a partir de mensajes que varios niños le escribieron al visitar una escuela en el centro de la Ciudad de México. “Para que colaboraran conmigo en una canción sobre los derechos de los niños primero tuve que ganarme su confianza y encontrar la conversación con la que pudiéramos hacer una conexión,” cuenta Natalia sobre esta composición, que tiene contemplada grabar el próximo año.

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