La magia de una gran añada en un vino poco tiene que ver con la intervención del hombre en su creación. Se trata de un verdadero regalo de la naturaleza, en el que se conjuntaron todos los factores necesarios para lograr una cosecha espectacular que – al ser bien aprovechada – se convierte en un vino de colección.

Para que se obtenga una cosecha deben de embonarse varios factores, como el terreno, la temperatura, la cantidad de lluvia y la situación geográfica. Cada año los enólogos toman estos frutos con los que el año les trajo, a veces luchando con exceso de agua, en otras con falta de horas de sol, otras con una cantidad muy grande de uvas. En sus manos está convertir lo que la tierra del dio en un gran vino. No obstante, hay años de cosecha en los que todo se dio a favor de la uva, y a las manos de los creadores llegan materias primas que sí o sí se convertirán en un caldo digno de extasiar a los expertos más críticos.

El clima es el factor determinante en las grandes añadas. “A la vid le gusta el clima templado”, comenta Miguel Ángel Cooley, sommelier, durante la noche de cata con esta temática, organizada en su restaurante Gloutonnerie. Por lo tanto, cuando se tata de un año en el que el clima se mantuvo entre los 10 y los 35ºC, con estaciones bien definidas y gran amplitud térmica, se va en un muy buen camino para llegar a este resultado. El cambio de temperatura en el año es muy importante, ya que a mayor cantidad de calor hay más azúcar y por lo tanto es un vino más alcohólico, en cambio a menores temperaturas se obtiene una mayor acidez. Cuando se tienen ambas en un mismo año se logra el balance perfecto.

El sol y la lluvia son dos factores básicos para una gran materia prima. Una vid requiere al menos 1,200 horas de sol para su maduración. La lluvia, por su parte, es un tema interesante, ya que se necesitan entre 500 y 1,000 mm de ésta, pero durante el crecimiento de la uva. Lluvias cercanas a la cosecha arruinarían el año, y al inicio también porque la uva es mejor cuando tuvo que luchar contra la falta de agua.

Finalmente existe una tabla llamada Winkler Scale que mide la temperatura promedio por día y por región para determinar qué tipo de uva es mejor en cada zona del planeta. Cuando de por sí la uva es mejor en dicha zona y todas las demás condiciones se dieron a la perfección se obtienen añadas espectaculares.

¿Cuáles son las condiciones ideales para una gran añada? Inviernos fríos con lluvias, los primeros días de primavera cálidos pero sin lluvia, pocos racimos (para que cada uva sea más enriquecida), veranos con días suaves y noches frías, vides poco irrigadas y días cálidos y secos durante la cosecha.

Como cada mes, el restaurante Gloutonnerie organiza una cata especializada y en su edición de Grandes Añadas, Miguel Ángel Cooley recomendó estos 4 vinos para tener en el radar de amantes de la vida.

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Moët & Chandon Grand Vintage 2008

El champagne rara vez tiene una añada, no obstante cuando la casa se encuentra con una cosecha excepcional se asegura de hacerlo notar. Es por ello que no todos los años se cuenta con una versión Gran Vintage de Moët. La 2008 es considerada por muchos un clásico y una de las dos mejores cosechas de la década. Para añadir un toque adicional a la ya gran materia prima se mantuvo siete años en fermentación.

Se trata de una combinación de 23% Pinot Meunier, 37% Pinot Noir y 40% Chardonnay. La burbuja fina y constante se aprecia en el líquido de color amarillo canario con toques dorados y de alta adherencia. La intensidad en la nariz también es alta con toques a miel, manzana madura, flor de azahar y frutos secos. En boca es un vino corpulento, largo y prolongado.

 

Roth Estate Chardonnay Sonoma Coast 2012

Este vino 100% chardonnay vivió 11 meses en barrica de roble francés y húngaro, lo que se añade complejidad a su sabor y aroma. De color dorado, tiene algunos reflejos verdosos y es un líquido muy claro y brillante. A la nariz se aprecian los aromas a manzana y piña, así como a mantequilla, miel, pasto recién cortado y un poco de flores. En boca tiene gran cuerpo, alta acidez y larga permanencia.

 

Founder’s Collection Carménere 2013

Este vino chileno de la casa Undurraga es 100% de uva carménère, que es insignia del país sudamericano y la cual se creyó extinta durante largo tiempo. Por si fuera poco se encontró 16 meses en barrica de roble francés y 12 en botella.

El color, limpio y brillante, es uno de los más bellos: rubí con ribete rosado y unos toques violeta que hablan de que es un vino joven. En la nariz muestra un carácter picante, con pimiento, seco y especiado. Al oxigenarse deja salir aromas de flores violeta, fruta roja joven y tierra húmeda. En el paladar se muestra con buen cuerpo y acidez, así como un alto tanino.

 

Brunello Di Montalcino Casanova Di Neri 2010

Hay quienes han llamado al 2010 la cosecha del siglo e incluso los grandes críticos del mundo han colocado a este vino con un 98 de calificación. Con uva 100% sangiovese además de una cosecha excepcional vivió 43 meses en barrica. Una etiqueta clásica, para beber de inmediato o para guardar por muchos años.

Su color es un intenso rojo cereza con una alta densidad. A la nariz sobresale la fruta roja madura, el aceite balsámico, la flor deshidratada y las notas de tabaco y piel derivadas de su paso en barrica. Al paladar lo acaricia con alta acidez, cuerpo medio y tanino medio.

 

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