A inicios de la última década del siglo XX, más específicamente en 1990, Céline Dion publicó “Unison”, su primer disco en inglés después de haber cantado en francés por muchos años. La decisión, meramente obligada por un contrato firmado con CBS que después se convertiría en Sony- fue el inicio de una larga cruzada por llevar a la sociedad quebequense a los ojos del mundo y por hacer latentes sus raíces francófonas, a pesar de que pareciera lo contrario.

Luego de lograrlo y de convertirse en una de las intérpretes con más aguerridos detractores, la vida la llevó a quedar en el recuerdo con un par de canciones y no mucho más. Cuando “Unison” veía la luz en el mercado global, Selena Quintanilla era nombrada Mejor Cantante Femenina de Música Tejana por segundo año consecutivo y, hacia apenas un año atrás, había lanzado su disco homónimo que continuaba en solitario una carrera que bien podría intersecarse con la de la otra ícono en varias partes.

Selena también tenía una especie de cruzada, pero mucho más profunda: llevar la música tejana a los oídos del mundo y, en el proceso, derrumbar varios conceptos preestablecidos de la industria musical y cultural del momento. Como afirma Guadalupe San Miguel en su libro “Tejano Proud: Tex Mex Music In The Twentieth Century”, una reflexión dedicada a los orígenes, organización, influencias e importancia del género, “la música tejana es una forma de música de la frontera que reflexiona acerca de las experiencias históricas, diferencias internas e identidades de los individuos mexicanos que residen en Texas”.

Originado poco después –y un tanto en consecuencia- de la Segunda Guerra Mundial, el género se convirtió al paso de los años en lo que toda expresión musical valiosa: una voz de la cultura que la vio nacer y sus mutaciones. Selena, en la última parte de los ochenta y toda la década de los noventa –incluyendo su “SMiLE”, el póstumo “Dreaming Of You”-, fue responsable de varias de ellas.

Un entorno dominado por hombres

A pesar de que en los inicios de la música tejana había mujeres grabando en grupos como Carmen y Laura o Las Hermanas Mendoza e incluso en solitario como Chelo Silva o Rosita Fernández, la industria estaba a merced de los hombres que más atención acaparaban. “Este género musical refleja el espectro de la vida tejana”, dice San Miguel y, para una sociedad en la que el machismo es visto como una normalidad, no sorprende que sus expresiones musicales también lo hayan sido.

Sin embargo Selena, a diferencia de los lamentos por el hombre que hacían otras como Lisa López o Laura Canales, fue la oficial responsable de que el género se escuchara de manera global y de hacerlo con canciones que impactaban social y culturalmente: en este apartado y como la mejor encarnación de Lydia Mendoza, “Si una vez” parece hablarle directamente a una industria plagada de hombres y necesitada de una revolución.

Corazón Latino

En 1986 se aprobó la IRCA (Inmigration Reform and Control Act) en Estados Unidos, una reforma que otorgaba la legalización de trabajadores latinos indocumentados –y que también castigaba severamente por igual- y en 1988 Lauro Cavazos se convirtió en Secretario de Educación y en el primer latino en tener un cargo de tal calibre. En esa década Coca-Cola creaba publicidad para insertarse en los latinos que vivían en Estados Unidos. Para inicios de los noventa la comunidad latina ya contaba con una presencia importante, no solo políticamente, sino también culturalmente. En la televisión estaban en el “Fresh Prince Of Bel Air” y en el cine en “Clueless” y, a pesar de ser –como ahora- menospreciados del otro lado de la frontera, era una comunidad importante a la que había que poner especial atención.

Selena le dio una voz a toda esa presencia y, tal vez más fuerte que nunca antes –y como ahora cada vez más seguido-, los descendientes de culturas latinas encontraron en ella un rostro que los representaba a la perfección en materia musical y a gran escala.

Su historia no solo es el relato de millones de personas que buscan conseguir el sueño americano, con sus dificultades (“Amor Prohibido”) y sus desilusiones (“Fotos y Recuerdos”), sino también un reflejo de cómo el pertenecer aquí y allá no es un defecto, sino una virtud para explotar.

Música y descendientes

Hablar de cuáles son aquellos cantantes o grupos que Selena inspiró puede ser una tarea a medio hacer. No solo se trata de un legado palpable en sus melodías, su manera de cantar, su forma de vestir o las letras de sus canciones. Para medir el nivel de influencia que Selena tuvo hay que revisar muchas más aristas, mismas que en vida explotó sin titubear.

Selena está en las estrategias mercadológicas para alcanzar el mainstream de Shakira y Ricky Martin y está en el espectáculo corporal de Jennifer López y Cristina Aguilera. Selena está en este disco de Santos, las colaboraciones de Pharrell y J Balvin y también en las de Luis Fonsi y Justin Bieber, está en la mente de David Byrne y en el corazón de Drake.

También está presente incluso un poco más allá. Todo lo que hace Kali Uchis, incluyendo su vestuario, está talado del mismo árbol que Selena sembró hace más de veinte años. No solo eso, el chicanismo de Cuco bien podría ser un paralelismo entre el tejanismo de ella: ambos utilizan la biculturalidad como una fuente creativa para crear dulces melodías que atraen a oídos que van más allá de su región, una en tejano music y el otro en un vapor rap contemporáneo.

Selena está en la cruzada latina de Cardi B en una industria musical gringa que cada vez más acude a Latinoamérica para hacerse notar. Está en Audri Nix y Tomasa Del Real y sus esfuerzos por llevar una latinidad moderna alrededor del mundo, antes ella por medio de la exprimida a una casa discográfica y ahora ellas con el poder del internet. Selena todavía está y no parece que vaya a irse a ningún lado.

El 31 de marzo de 1995 Selena Quintanilla Pérez falleció, como las grandes estrellas de la música global, de una manera abrupta en el momento más alto de su carrera. Unos meses después –y cinco años más tarde que “Unison”- vio la luz “Dreaming Of You”, su primer disco en inglés. Selena lo hizo mejor que Dion, o por lo menos es lo que uno piensa al voltear a ver todo aquello que dejó.

Mientras la voz de Céline continua sonando en Las Vegas, la de Selena sigue escuchándose en el mundo sin el mayor remordimiento. Y hay que agradecerlo.

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