¿Reservar por anticipado o decidir en el último minuto? ¿Cuál es la clave de una experiencia de lujo?

En el Observatorio Premium y Prestigio de IE estamos elaborando el primer barómetro de turismo premium. Para ello, la metodología consiste en preguntar a expertos del sector (ejecutivos, académicos, instituciones, consultores…) cuáles son los temas sobre los que están trabajando y que consideran serán de impacto en el futuro próximo. Las entrevistas se completan con un debate presencial de todos ellos.

Esta reunión, que tuvo lugar hace algunos días en IE Business School en Madrid, nos permitió asistir a encendidos debates sobre el significado de experiencia memorable para un viajero premium.

Cuando los expertos del sector turismo premium y lujo se reúnen en IE para identificar las claves del turismo premium que serán la base de IE Premium Travel Barometer, no se ponen de acuerdo. Algunos están convencidos de que lo que quieren y desean los viajeros más exigentes es no tener que buscar, pensar, investigar, comparar, valorar o anticipar. Su mejor experiencia es poder improvisar y decidir en el último minuto si quieren asistir a un partido del Real Madrid en el Estadio Bernabéu o reservar una cena en Diverxo en Madrid o en Pujol de Enrique Olvera en la Ciudad de México. ¿No es el lujo auténtico eliminar la ansiedad de tener que planificarlo todo?

Otros de los expertos reunidos se mostraban convencidos de que la experiencia nace mucho antes del disfrute de la misma y comienza cuando planificamos, estudiamos, pensamos y decidimos el objetivo. ¿Cómo pensar en no planificar un viaje espacial?, o ¿cómo no disfrutar de ser parte de la lista de espera para reservar mesa en alguno de los restaurantes más cotizados, aunque esto suponga una demora de dos años?, ¿cómo no saborear que formamos parte del reducido club que viajará a la Luna o a Marte? La experiencia misma se vuelve más valiosa porque la espera nos indica y nos confirma la escasez de lo que estamos comprando. Además, porque podemos compartirlo.

Había un tema sobre el que todos nuestros expertos estaban de acuerdo: compartir nuestras experiencias las hace más valiosas. Descubrir a los demás lo que hacemos es esencial para enriquecer la vivencia. Se ha convertido en la forma de ostentación del siglo XXI.

Thorstein Veblen, economista y sociólogo estadounidense nacido en 1857, dio nombre al efecto Veblen. Éste explica anomalías de la ley de la oferta y la demanda, y explica por qué somos proclives a comprar un producto más caro al percibirlo como más exclusivo.

Estos valores del consumo conspicuo de los que habla Veblen, que describen cómo el acceso a bienes escasos se refleja sobre nuestro prestigio y posición social, se reactualizan gracias a la tecnología y se reflejan hoy en nuestro uso de las redes sociales. No hay experiencia memorable si ésta no se comparte. Su exclusividad y escasez se refleja sobre nosotros mismos cuando lo hacemos.

Personalización y experiencia van de la mano también en los viajes. Si miramos atrás, nuestras mejores experiencias lo han sido porque fueron adaptadas y personalizadas a nuestros valores y nuestros gustos. Eso sí, deben estar por encima de nuestras expectativas creando momentos ¡wow!

 

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Página personal: María Eugenia Girón

 

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