Un tesoro, como en las historias de piratas que nos contaban de niños, fue lo que encontramos al adentrarnos en el azul infinito del mar Mediterráneo a bordo del Silver Spirit, el navío más nuevo perteneciente a la familia de embarcaciones Silversea Cruises.

 

El mar es fascinante. Se nos presenta como un cúmulo de fuerza y coraje. Me atrevo a afirmar que posee vida propia y memoria. Colecciona celosamente en cada ola suspiros e historias. Rodeada por las profundas aguas del océano y el colorido del cielo, el sonido del oleaje trajo a mi mente a la poeta argentina Alfonsina Storni, que buscó la muerte adentrándose lentamente en la aguas de Mar de Plata. Y es que la belleza del manto azul puede hacer perder la cabeza a muchos viajeros.

Escenarios legendarios, casi fantásticos, fueron los elegidos por Silversea para la travesía que recorrió el barco Silver Spirit. Sentir la brisa marina en la piel, contemplar noches estrelladas y  la belleza de cada paisaje paradisíaco aunado al confort de no preocuparse por traslados, maletas u otros inconvenientes, es una experiencia única en la que la aventura no discute con la comodidad.

Reconocimos en Silver Spirit los lujos distintivos y el estilo que caracterizan a la marca de cruceros. Sus instalaciones logran impresionar hasta a quienes están acostumbrados a los viajes marítimos de este tipo. La embarcación recorre la Polinesia francesa, Australia, el Mediterráneo o Estambul, entre otros magníficos escenarios. Y el crucero está diseñado para poder cubrir cualquier tipo de requerimiento de los pasajeros en cada uno de estos destinos.

Buscando un momento de esparcimiento nada más abordar decidimos tomar una copa en el bar del vestíbulo de recepción. Días más tarde descubrimos en el bar de la piscina deliciosos cócteles mientras nos dábamos cuenta que el agua de los jacuzzis y piscinas se ajusta a los diferentes climas que puedan encontrarse durante el recorrido; agua fresca en los climas cálidos y climatizada para los fríos.memorias_marinas_foto1_buena

Sabor en alta mar 

Le Champagne es el único restaurante de Relais & Châteaux en alta mar y se encuentra en todos los barcos de Silversea. El chef ejecutivo elabora en la cocina del restaurante uno de los platillos más caros del mundo: su ingrediente estrella son valiosas hojas de oro que se agregan como adorno. El sólo mirar la estética del opulento platillo se convierte en una experiencia de lujo culinario.

Además de Le Champagne hay otras opciones que impidieron que bajásemos del barco a degustar la gastronomía local en los distintos puertos donde atracamos. The Restaurant posee una decoración sofisticada a base de plata, cristales y velas. Encontramos en él platillos de cocina contemporánea que fueron creados exclusivamente para Silversea.

La cocina asiática la probamos en Seishin, donde ver al chef en pleno frenesí culinario se transformó en un espectáculo. Sushi, sashimi, carne Kobe y langosta son algunas opciones para disfrutar en este acogedor restaurante mientras en La Terrazza nos sumergimos en la cocina italiana con recetas auténticas.

Una metrópoli flotante

Durante el recorrido es posible adquirir joyas, moda, perfumes y otros artículos con diseños exclusivos en las boutiques y tiendas libres de impuestos que se encuentran dentro del propio navío. Existe comunicación a través de internet, un amplia biblioteca y, al igual que en las grandes ciudades, espectáculos, actividades culturales y largometrajes que se proyectan en el teatro o cine.

Nuestra vida en tierra firme corre de forma tan acelerada que a veces olvidamos lo importante que es simplemente vivir, dejarse llevar por las horas y disfrutar cada uno de los segundos. Sacarle el máximo partido al tiempo es algo que hoy en día vale su peso en oro. Es imposible llevar a cabo planes improvisados yendo de una ciudad mediterránea a otra mientras haces y deshaces las maletas. Cualquier detalle puede arruinar unas vacaciones planeadas con mimo.

Al finalizar el viaje, ya con los pies sobre la tierra, no pudimos más que reafirmar una frase de Robert Louis Stevenson en La isla del tesoro: “Si tenemos la fortuna de ser impelidos por viento favorable, arribaremos pronto a la isla y nos llevaremos el más fabuloso de los tesoros”. A pesar de las hojas de oro de nuestro risotto, cada paisaje, cada ave en el cielo, cada soplo de vida marina y cada emoción fueron el tesoro más grande hallado en nuestra expedición. Nos adentramos en el mar como los piratas de leyendas de grandes navíos y nos hicimos con un botín de riqueza impagable: bellas vivencias en los lugares más remotos del mar mediterráneo.

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silversea.com

 

 

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