La relación entre el diseño y la interacción, la preferencia personal y el propósito de un entorno, nos trae a un nivel de extravagancia y lujo nunca antes visto.

 

Con un enfoque clásico en la tecnología moderna, el mundo está cambiando.

Las soluciones tecnológicas de hoy en día nos ayudan a simplificar y mejorar nuestra calidad de vida en cualquier entorno mediante una integración de tecnología, diseño y arte creando experiencias que alguna vez se soñaron y el día de hoy son realidad.

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Desde el proceso de planeación, que implica un conocimiento profundo de cómo se utiliza la tecnología de forma exclusiva para cada espacio dentro de un hogar, hasta la comprensión y diseño del interfaz, que permite –de manera sencilla e intuitiva– eliminar las funcionalidades innecesarias que de otra manera pueden ser un obstáculo para disfrutar del medio ambiente, y con la experiencia donde la metodología crea una solución tangible, familiar, que traiciona las bases sofisticadas de estos sistemas que originalmente eran tan complejos.

La relación entre el diseño y la interacción, la preferencia personal y el propósito de un entorno, nos trae a un nivel de extravagancia y lujo que jamás se había visto. Cada espacio es distinto, cada solución es a la medida. Como cada uno de nosotros (único).

Uno piensa en arte, y muy probablemente lo último que viene a la mente es tecnología. A lo largo de la historia, la tecnología ha proporcionado artistas con nuevas herramientas para la expresión, y en la actualidad estas dos disciplinas, aparentemente distintas, están relacionadas entre sí, más que nunca, con la tecnología en una fuerza fundamental en el desarrollo y evolución del arte.

Estos artistas del siglo XXI no son el estándar ni el estereotipo antiguo, sino ingenieros en sistemas, diseñadores industriales y programadores que han cambiado y creado nuevas formas de arte que están evolucionando para formar parte de nuestras vidas de maneras que jamás se hubiera imaginado.

Cada vez son más las propiedades de alta gama que cuentan con este tipo de tecnologías “inteligentes en el hogar”, cuya principal característica es el cableado integrado con sistemas de audio-video que se pueden controlar con un dispositivo inteligente.

Los espacios modernos respiran un ambiente de lujo alimentados por arte, reforzadas por accesorios y muebles únicos; sin embargo, el factor de la tecnología del hogar ya es considerado como un elemento necesario para estos hogares.

Foto: Berlyn

Foto: Berlyn

Y las reglas del juego están cambiando. Cada vez más “artistas” están empujando los límites de la tecnología, mirando fuera de lo que se percibe como tradicional, para incorporar otros aspectos en su trabajo.

Casas de superlujo no sólo vienen con piscinas infinity y vehículos deportivos; también cuentan con controles centrales especiales que pueden desbloquear puertas, activar sistemas de seguridad, ajustar los termostatos, encender teatros caseros elaborados, atender mascotas y regar jardines aunque uno se encuentre del otro lado del mundo.

Hemos evolucionado de presionar un botón para encender luces y música, que hace unos años era considerado moderno, a que la sola entrada de la persona a su hogar puede activar los sensores de la propiedad detectando al individuo con sus gustos personales, que van desde abrir puertas automáticamente, reproducir música de acuerdo con su humor, trazar la ruta dentro de su hogar mediante pisos inteligentes, elegir los colores y tonos de luz, hasta aromaterapia con sus fragancias de preferencia.

En mansiones ‘ready-to-go’, que se encuentran en demanda entre los multimillonarios mundiales, y los móviles de hoy en día, que no quieren pasar varios años en diseño y construcción, la tecnología del hogar es particularmente importante, ya que constructores y arquitectos incluyen no solamente materiales de lujo, muebles hechos a medida y obras de arte por encargo, sino que también ponen especial énfasis en temas de alta tecnología para crear una experiencia completa.

Como un traje a la medida, el trabajo y diseño de estos hogares es elaborado. Sin embargo, las personas detrás de estos proyectos son consideradas por la opinión pública más técnicos que artistas. Pero cualquiera que sea la percepción, el movimiento ya está ocurriendo, y es sustancial. El mercado de ‘smart homes’ tiene previsto crecer a 11 billones de dólares para el 2017. Ya existe un nuevo estándar sobre la relación que tiene la tecnología con el arte y no se va ir a ningún lado.

 

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