La Table Krug acaba de cumplir su primer aniversario y afronta su futuro con un reto: servir almuerzos en una fórmula “rápida, pero à la grande”.

Maggie Henríquez, CEO de Krug Champagne, y Bernard de Villèle, director general del hotel St. Regis de Ciudad de México, nos desvelan las claves de este feliz matrimonio de gastronomía deluxe.

Maggie Henríquez, CEO de Krug Champagne, entorna los ojos mientras brinda con Forbes Life con —no podía ser de otra manera— una copa de champagne. Celebramos el primer aniversario de Le Table Krug, un año de éxito que ha visto cómo aquel concepto, que surgía de la alianza entre la legendaria casa de champagne francesa fundada en 1843 por Joseph Krug y el hotel St. Regis de Ciudad de México, ha superado todas las expectativas. “¿Un año nada más? Parece increíble, porque yo también tengo la sensación de fuésemos amigos desde hace siglos”, exclama. “Al principio tenía algo de temor, porque no quería que la gente se fuese desencantada, pero cuando vine la primera vez y vi al equipo de Moët Hennessy México tan entusiasmado me dije: ‘Estoy hay que conseguirlo’. Y cuando vi el espacio, ya no tuve ninguna duda: había que ofrecer toda la ayuda por parte de la casa. Y lo cierto es que se hizo una simbiosis perfecta”, añade. “Estoy muy agradecida a México por el trabajo que se ha hecho y al St. Regis porque para mí es un ejemplo de las asociaciones que funcionan: no existen si no hay un aporte de ambos en la misma proporción. Para mí era fundamental que tanto el St. Regis como nosotros quedásemos contentos y así es hoy día por parte de Krug y sé que el presidente del grupo internacional de St. Regis Hotels & Resorts también está muy satisfecho con La Table Krug. Es matrimonio feliz y un primer gran paso en México”, añade.

El restaurante tiene una sola mesa para 12 comensales.

El restaurante tiene una sola mesa para 12 comensales.

En un año, aquella apuesta por un restaurante exclusivo de sólo 12 comensales en una mesa con un menú signature firmado por Sylvain Desbois, Executive Chef del St. Regis y de La Table Krug, con productos de lujo importados como foie-gras, caviar de Sologne, trufa negra y cortes wagyu, ha incorporado elementos locales como verduras proporcionadas por un productor de Jalisco o quesos de Rancho Santa Marina, en Querétaro. “Esta exclusividad que se encuentra en el champagne Krug es lo que estoy buscando ahora con más productos locales. Queremos hacer un homenaje a los productos mexicanos sin perder nuestra esencia francesa”, apunta Desbois, quien durante el coctel del primer aniversario realizó en vivo algunos de los platillos más icónicos de su menú.

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Bernand de Villèle, director general del hotel St. Regis, destaca que la fórmula ha sido todo un éxito: en sólo un año, por ejemplo, sus ingresos se han multiplicado en 3.84. “Queríamos abrir sólo dos días, pero ya abrimos cinco (de martes a sábados). Servimos 120 cubiertos al mes, 40 cubiertos a la semana, y ahora queremos empujar a 15. Pero el gran reto que afrontamos para el futuro es adaptar el concepto francés de quick luch de una hora —de 2,30 a 3,30 pm— a México. Es un modelo que ya existe en restaurantes de una o dos estrellas Michelin donde puedes tomar uno, dos o tres platillos por unos 400 euros. Nos gustaría trasladar la idea de quick lunh, pero à la grande: una comida excelente y rápida con una copa de Krug, ¿por qué no?”, se pregunta.

Sala de espera del restaurante ubicado al interior del Hote St. Regis Mexico City

Sala de espera del restaurante ubicado al interior del Hote St. Regis Mexico City

Actualmente, La Table Krug funciona de 7 a 10 pm en cenas que sólo se pueden organizar mediante reserva. Su clientela, tal y como nos desvela el propio de Villèle, oscila entre el perfil ejecutivo y las reuniones familiares que desean un ambiente íntimo. “Privacidad, originalidad, calidad, placer, sentidos… La Table es única. Pienso que Krug y nuestra compañía nos están observado, pero estamos preparados”, afirma. La clave del éxito, y en esto coincide plenamente con Maggie Henríquez, es el componente personal. “No se trata de una alianza, sino de una amistad. Hay otras mesas Krug en París, Italia, Hong Kong…, pero La Table es única. Si no hubiésemos convencido a Maggie y a Jerome Seignon, director general de Moët Hennessy en México, no habría La Table Krug”. Lo que nació hace un año como una incógnita se ha convertido, tal y como él mismo admite: “¿Cómo es esa expresión? Secret de Polichinelle… Ah, sí: un secreto a voces”.

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