¿Puede un tequila contar todas las riquezas que tiene México, las bondades de su terroir, el saber hacer y la autenticidad? La respuesta es cierta y fascinante cuando degustas Blanco Tahona (B.T), la nueva expresión de Tequila Volcán de mi Tierra.

Hace cerca de una década, este emblema nació de la alianza entre Moët Hennessy Louis Vuitton (LVMH) y la familia Gallardo con el deseo de crear un tequila extraordinario, “el mejor del mundo”; actualmente tiene presencia en 90 países. Carlos Pechieu GM & CCO de Tequila Volcán, evoca este momento en el cual, una herencia de 300 años y las profundas raíces mexicanas se unió con el compromiso del grupo francés de lujo de mantener vivos los oficios artesanales.

Los orígenes del destilado se remontan a más de 200 mil años atrás, cuando entró en erupción el volcán “Tequila” y cubrió la región de Jalisco con un rico suelo mineral, próspero para el crecimiento de agave azul.

Tequila Volcán de mi Tierra
Foto. Héctor Cruz

Para que las bondades del terroir se manifiesten con naturalidad, libre de aditivos, la casa se ha empeñado en amparar la maestría artesanal, desde la jima hasta la destilación, y apegarse a los métodos ancestrales. Volcán de mi Tierra B.T representa fielmente esa premisa.

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La nitidez del perfil

“Cuando cosechas bien el agave; cuando lo sabes cocinar y extraer sus primeros jugos, no necesitas añadir algo más”, afirmó durante el happening de lanzamiento Santiago Cortina Gallardo, CEO y Cofundador de Volcán de mi Tierra, luego de referir la inclinación de la industria tequilera por el uso de abocantes (endulzantes, glicerina y extractos).

Para lograr la sublime complejidad que distingue a la nueva creación, detalló que, una vez que el agave ha madurado hasta obtener el nivel óptimo de azúcares, se corta dejando una jima medio baja. La piña se parte a la mitad y se le extrae el corazón a mano. Después las mitades se colocan diligentemente en las bandas que las transporta hacia el horno de mampostería para que tengan una cocción uniforme durante 36 horas.

Foto. Tequila Volcán de mi Tierra.

Cuando se enfrían, son colocadas en las dos tahonas (con una antigüedad de 150 años) y sólo se les da 25 vueltas para salvar un jugo muy especial. Son las levaduras que habitan la destilería de la Hacienda La Gavilana, las que contribuyen a la fermentación de este concentrado en barricas de madera. Pasadas 72 horas, se destila en alambiques de cobre y se filtra para eliminar ácidos grasos.

“Entonces la concentración y la pureza que se obtiene es excepcional. En esta puedes encontrar hasta 500 aromas, cuando el promedio en un whisky es de 350 notas aromáticas”.

Santiago Cortina Gallardo, CEO y Cofundador de Volcán de mi Tierra

En nariz, el perfume del agave es íntegro y sensual. En boca, se percibe la sutil untuosidad que aporta la tahona, con notas frescas, herbales e, incluso, un leve ahumado… Y una acidez envolvente que invita a deleitar al paladar con un nuevo sorbo.

Tomás Bermúdez, chef de La Docena, presentó su cocina de mar en maridaje con la nueva expresión. Aquí en el happening de lanzamiento en compañía de Santiago Cortina Gallardo y Carlos Pechieu. Foto. Héctor Cruz

El año pasado se lanzaron 316 tequilas en el mundo. En la actualidad, anotó Carlos Pechieu, existen alrededor de 2200 marcas a escala global. No obstante, hay 269 destilerías, de las cuales 23 producen una sola marca y, de ésas, solamente cinco evitan utilizar aditivos. Entre ellas, la destilería de Hacienda la Gavilana.

De ahí que subrayó el interés de Tequila Volcán de mi Tierra por difundir el conocimiento alrededor del espirituoso nacional y realzar la importancia de entender el lenguaje del terruño y el valor de una historia genuina. Sí, todo en congruencia con las manifestaciones gastronómicas, artísticas y culturales a través de las cuales México está cautivando al mundo.

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