¿Cómo puede un golfista hacer que su “lectura del campo” sea la más fidedigna, y esto en qué lo beneficia? ¿Qué papel juegan las trampas en el golf? Como mencionamos en la entrega anterior, es primordial para el desarrollo de un jugador saber “leer” un campo de golf, pues conforme mejore su interpretación abrirá la posibilidad de perfeccionar el score y disfrutar intensamente su diseño, o, en su defecto, notará un mal trabajo de diseño.

De las ocho clases de trampas que hay en el golf (carry, collection, definition, directional, face, pot, saving y waste), en esta ocasión explicaré los últimos cinco tipos.

Directional bunker: Todas las trampas son para orientar; sin embargo, el directional bunker –también conocido como target bunker– es un hazard utilizado en los hoyos bien diseñados, específicamente para orientar perfectamente al golfista. Esta trampa regularmente no está en juego porque se encuentra fuera del alcance del jugador, pero para quien sabe descifrar el hoyo, tiene las propiedades de mostrar claramente el camino a seguir.

Face bunker: Es llamado así porque muestra su cara, destellando desde lo complejo del green y semejando una ola. Es la trampa de moda desde finales de los años ochenta y la más comúnmente conocida en los campos diseñados por celebridades en nuestro país, no obstante el trabajo laborioso de mantenimiento que demanda.

Pot bunker: Es reconocido por su sello absolutamente escocés y se encuentra en casi todos los campos de estilo “links”; sin embargo, estos hazards son cada vez más admirados y recreados en nuestro continente. Son trampas de dimensiones circulares y su grado de penalidad depende de la profundidad.

Saving bunker o safety bunker: Es aquel que protege a una pelota no certera de caer en el abismo, al agua, o que simplemente evita que ruede por el talud. Regularmente hay que dar gracias por caer en una de estas trampas, pues están diseñadas para amparar la continuación del juego, proporcionándole a la bola un segundo aire.

Waste bunker: Es una trampa larga, regularmente plana y de bajo costo, porque no requiere mantenimiento diario. Se caracteriza por tener una textura firme y vegetación endémica a sus alrededores. Puede llegar a rebasar los 50 metros de longitud, protegiendo una porción grande del campo, y es una trampa muy noble porque la arena debe estar bien confinada, facilitando la salida de la pelota.

Como hemos dicho en ocasiones anteriores, en el arte del diseño de golf todo tiene una funcionalidad dirigida a enriquecer el juego, y saber interpretar esto es un deleite que sólo los apasionados por este fascinante deporte pueden disfrutar.

Te invito a ser uno de ellos.

 

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