El empresario español que revolucionó la industria de la moda con su visión minimalista y contemporánea del diseño se enfrenta a una nueva etapa, más global, sin renunciar a sus raíces.

Conversamos con el también diseñador para descubrir su Vida Forbes:

¿Qué es el lujo para ti?

Silencio, espacio y tiempo.

Para ti, ¿qué significa ser feliz?

Vivir sabiendo que la felicidad son momentos, casi siempre breves.

Lo que nadie sabe de ti es…

En otra vida fui físico. O quizás violonchelista.

Uno de tus mayores aciertos y uno de tus mayores errores:
Escribir en el tiempo libre que le arranco a mi vida y hacer yoga sobre la colina que hay cerca de casa, aunque llueva. Lo que es un error es no permitirse errar. Yo me contento con que de las decisiones que tomo cada día, acierte el 51% y me equivoque el 49%.

Una obra de arte que te conmueva.

La última que me ha traspuesto es el Indian Institute of Management de Louis Kahn, en Ahmedabad. Es una arquitectura que te quita la respiración, como el Machu Pichu o Santa Sofía, en Estambul. Pero siempre vuelvo a La flauta mágica de Mozart o a cualquier página de Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

¿A quién admiras?

A quien sabe interpretar a Mozart. Mozart es todo menos tintineante. No hace una música sonajero. Detrás de ese tintineo hay el dramatismo de Shakespeare y la lucidez de la mejor escritura de todos los tiempos. Eso es lo que hace que puedas oír La flauta mágica sin tregua y siempre la encuentres nueva.

Resume tu filosofía de vida en una frase.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.

¿Cuál es tu uniforme Forbes?

En invierno punto de arriba a abajo, porque siento que me abrazan y zapatos de suela de crepé. En verano lino, es el cashmere del trópico, y alpargatas de esparto.

Una palabra que defina a México.

Casa, es mi casa. Y además, la casa de uno es la lengua.

Para ti, ¿qué es el éxito?

Que los bichos no me estropeen la huerta, aunque les dejo que coman su parte. Desde lagartos a mirlos.

La principal virtud y el mayor defecto de la moda.
Tenemos entre manos los sueños de la gente, porque todos nos vestimos para que nos quieran, la ropa es la segunda piel. Y eso es luz, pero también sombra, porque donde hay amor, hay desamor.

ok

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