Hace treinta años un enólogo chileno con una visión muy distinta de cómo se hacía vino decidió romper con lo preestablecido y elevar la cultura vinícola del país sudamericano. Ahora Montes se trata de la bodega chilena que goza de un alto prestigio en los vinos de alta gama, compitiendo directamente con los mejores del mundo.

Conversamos con Aurelio Montes Sr. y su hijo Aurelio Montes Jr.  propietarios de la bodega chilena Montes sobre la evolución del vino en Chile, su innovadora visión de la enología y hacia dónde se encamina el mundo sustentable de los vinos premium chilenos. Montes actualmente tiene presencia en más de 110 países alrededor del mundo y desde 2011 ampliaron su empresa abriendo una bodega en Argentina bajo el nombre de Kaiken.

“La historia que tenemos en común con México es la llegada de los españoles quienes trajeron variedades muy rústicas a América para celebrar la Santa Misa. Durante muchos años, hasta 1850 esto fue lo que se cultivó. A mediados del siglo XIX un grupo de familias chilenas muy ricas dedicadas a la minería viajaban mucho a Europa y quedaron enamorados del concepto del chateau francés y las bodegas, entonces empiezan a traer técnicos y material de buena calidad, como el Merlot, el Sauvignon y el Chardonnay”, comenta el fundador de Montes acerca del inicio de la cultura del vino en Chile.

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Aurelio Montes

Aurelio Montes explica que rápidamente empezó a crecer esta cultura, incorporando la bebida a las comidas como se hacía en Europa. No obstante, Chile importaba muy poco, tan sólo un 4% de la producción no era local. En la década de los 70 el consumo comenzó a bajar con la creciente tendencia de otro tipo de bebidas alcohólicas y fue cuando la industria se comenzó a plantear buscar mercados de exportación, pero para ello era necesario renovar sus procesos y elevar la calidad de sus creaciones.

“En el vino muchas cosas vienen del corazón”, Aurelio Montes.

Después de 16 años como enólogo de las más grandes bodegas de Chile Aurelio tomó la decisión de independizarse y crear una línea para exportación con vinos distintos que apuntaran a una alta gama. “Así nace la Villa Montes en el año del 86 – 87. En 88 despachamos la primera botella y el mercado estaba muy dispuesto. Aunque teníamos temor de cómo iba Chile a competir contra Francia, España, etc. Era como un David y Goliat, pero resulta que la cosa funcionó”, cuenta.

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Su éxito fue que empezaron a hacer las cosas muy distintas a lo que se venía haciendo: “Empezamos a plantar vides en valles donde nunca se habían plantado, buscando un terruño, un terroir, que se adaptara a cada una de las variedades, cosa que no se había hecho antes en Chile. Captamos el interés internacional cuando vieron que éramos más innovadores. Refrescamos la viticultura porque habían enfermdedades endémicas, instalamos un vivero propio, trajimos plantas de Francia con una genética moderna, etc. De ahí en adelante muchos nos siguieron en esto”.

Lo anterior hizo que se posicionaran muy rápido, tan sólo en cinco años lograron lo que muchos vinos tardan generaciones en lograr.

Sus bodegas se acomodan de acuerdo a la filosofía Feng Shui.

30 años después, ¿cómo seguir innovando?

Aurelio Montes Jr. comenta a Forbes Life que la innovación no siempre se trata de un cambio violento, ni siquiera algo que pueda ser percibido directamente por el consumidor y que su visión es innovar en todas las áreas, no sólo en las evidentes.

“Empezamos con el descubrimiento de variedades distintas, como haber hecho los primeros vinos iconos de Chile, o traer el Syrah al país, esa es una innovación muy violenta. Hoy está muy establecida y la innovación va más en precisión, cosas que como consumidor no se ven, por ejemplo, la sustentabilidad”, explica el Aurelio Jr.

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Con la sostenibilidad como la nueva meta, Montes fue la primera bodega en Chile y la segunda en el mundo en obtener un certificado Green. Con este certificado se comprometen como empresas a mejorar los estándares de calidad y producción, preocupándose del medio ambiente, de la comunidad, del uso de agua y electricidad y la rentabilidad. “Hemos disminuido 70% el uso de energía y bajado más del 50% el uso de agua… El producto sigue siendo la misma calidad, pero mejoramos los estándares. En 7 años bajamos el uso de agua casi a la mitad, que significa que en una finca bajamos el uso de agua en 840 millones de litros al año. Eso corresponde al uso de agua de 20 mil personas en un año”, cuenta Aurelio Jr.

En los viñedos tocan música clásica para que envejezcan mejor.

Cómo conocer el vino chileno

Los propietarios de la bodega nos comparten las claves para descubrir sus ventajas:

  1. Es muy difícil equivocarse con un vino chileno, porque son bien hechos, bien logrados, fáciles de entender.
  2. Tiene una relación precio calidad buena. No hay que gastarse mucho dinero para tener un muy buen vino enfrente.
  3. Los vinos del nuevo mundo, por el clima tan benevolente, son muy fáciles al paladar, no son intimidantes, son muy afrutados, de taninos muy sedosos, amigables y te invitan a probar más de una copa.

Asimismo, nos confiesan un par de vinos de Montes que tienen un significado especial para ellos.

Aurelio Montes Jr nos habla de Montes M. “Los vinos están asociados a experiencias y sentimientos, más de la calidad del vino y eso es lo que lo diferencia del resto de las bebidas alcohólicas” Es por ello que para él este vino representa un pedazo de historia de la bodega y de la evolución de la viticultura chilena. “Para mí no es sólo un buen vino, es un eslabón de la viticultura chilena y eso me llena de orgullo”.

Aurelio Montes nos habla de Montes Folly, el primer Syrah Ultra Premium de Chile. “Es un vino que me ha llenado el gusto por todo lo que implica el riesgo de haberlo hecho”. Cuenta que fueron a Francia por esta variedad que no existía en Chile y para plantarlo limpiaron una ladera en un esfuerzo muy costoso. “Nos tiraron de locos los vecinos por no plantar en el plano (…), pero ahora nos enorgullece. Tiene la escuela francesa, con gran cuerpo y estructura, pero de una suavidad y sensualidad impresionantes.”

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