Hubo una época en la que los vinos dulces estaban mal vistos en las cavas. Sin embargo, hoy en día no sólo vuelven a ser aceptados… sino que incluso son muy solicitados para amenizar las cálidas tardes de verano.

Conversamos con el enólogo Miquel Salarich durante una cata realizada en el restaurante Erawen para probar un poco de los vinos de mesa que se presentan como tendencia hoye en día. El experto de Freixenet apuntó que los vinos dulces, en especial los espumosos, tuvieron su mayor apogeo hace 30 años y después comenzaron a ir a la baja, al punto en el que los secos se apoderaron de la mayor parte del mercado.

Sin embargo, hoy en día regresan con mayor fuerza. Especialmente los elíxires provenientes de Alemania y también de España cada vez presentan una mayor concentración de azúcar para contrastar con la comida.

Algo que es importante resaltar cuando se trata de vinos dulces es de dónde proviene la dulzura, pues ni la calidad ni el sabor resulta igual cuando el azúcar es añadida a cuando es natural, la cual proviene de la fermentación de la uva. En el caso de los que la obtienen naturalmente, el grado alcohólico es más bajo, siendo 11 el más alto de ellos. Generalmente son aquellos que tienen uvas Chenin Blanc o Moscatel, aunque también hay variedades menos tradicionales como Viognier, Riesling o Semillon.

En México, comenta Salarich, la cultura del vino aún se encuentra en proceso de crecimiento. La costumbre de comer con vino, de maridar los alimentos o de beberlo de forma recreacional es algo que aún no se ve con regularidad, sin embargo es una cifra que va creciendo y hoy se consume alrededor de medio litro por habitante. No obstante, aún falta abrirse a toda la gama e vinos que existe, pues el 80% de los consumidores sólo bebe variedades de tinto y tan sólo el 20% se acerca al blanco.

Con ello en mente, el experto nos compartió una guía básica para realizar maridajes este verano:

Los blancos semi-secos que tienen moscatel son perfectos para maridar con pescados a la parrilla, mariscos y ensaladas. De igual forma, hacen buena pareja con ceviches o alimentos con notas ácidas, pues crean contraste. Para postres, un dulce de limón resultaría una gran experiencia.

El rosado se conoce como el híbrido entre el tinto y el blanco. Se trata de uvas originalmente tintas, como Malbec, Pinot Noir o Bonarda, pero fermentadas con un proceso de vino blanco, pues son maceradas por un tiempo corto. Se recomienda beber a baja temperatura con salmón o atún, con ensaladas, con platos vegetarianos o preparaciones muy condimentadas.

El tinto es conocido por su gran afinidad con las carnes rojas, sin embargo cuando se trata de uno más suave con toques cercanos a lo dulce es preferible acompañarlo de platillos de sabor menos intenso, como una pasta.

Algunas opciones para brindar este verano:

 

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Canals & Nubiola: se trata de una marca española que recientemente llegó a México y que resulta una excelente opción para los vinos de diario, pues es económica pero no por ello significa que sacrifique sabor. Son vinos fáciles de tomar, no muy complicados y con una gama suficientemente amplia para elegir el sabor preferido.

 

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Vino de Hielo: se trata de un vino que se hace con uvas que se congelaron antes de cortarse por lo que el azúcar que se encuentra en éstas está aún más concentrada convirtiéndolos en una opción tan dulce que puede beberse como postre. Los mejores son los provenientes de Alemania y de Canadá. Del primero una excelente opción es el Dr. Heidemanns Riesling Eisewein y del segundo el Inniskillin Okanagan Riesling Icewine.

 

 

Nectar-Imperial_fixed_1280x1096Espumosos: las burbujas también se dulcifican e incluso cambian de color. Las champañas de color rosa y con notas a frutos rojos y florales se hacen notar en todo el globo. En el caso de vinos argentinos destacan marcas como el Deseado Rosé de Schroeder. Sin embargo, otras firmas como Moët et Chandon han lanzado creaciones como Nectar Imperial, cuyo sabor se enriquece de notas de frutas frescas como piña y mango.

 

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Porto: Este tipo de caldos originarios de Portugal son conocidos por hacer un mágico maridaje con postres de chocolate. Sin embargo, también hacen un contraste muy interesante con queso azul o nueces. Se reconocen por su intenso color púrpura, sus aromas florales y especiados, sus sabores intensos y con toques de frutos rojos, así como un gran cuerpo. Un ejemplo es Warre’s Vintage Porto.

 

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