Detrás del glamour, lo que hay son cálculos financieros: traer la Fórmula 1 costará 363 mdd, de los cuales CIE pondrá 150 mdd y el gobierno federal más de 210 mdd. Sobre el reparto de las ganancias, como en toda competencia, se sabrá hasta el final.

 

Por Ivan Pérez

 

Bernie Ecclesto­ne es dueño de los derechos de la Fórmula 1 (F1) y es el tipo más rudo para nego­ciar. Nunca pier­de. Si a algún país le apetece organizar una carrera, debe tomar en cuenta que este hombre de negocios de 84 años va a sacarle todo el dinero que le sea posible. Por ejemplo, Malasia fir­mó con él por 10 años y cada minuto en televisión —tomando en cuenta las tres horas que duran aproximada­mente las carreras y la calificación— le cuesta a los organizadores más de 274,000 dólares, según un estudio de The Economics Sports.

Pero el personal de F1 coincide en que sentarse a la mesa con el CEO de Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE), Alejandro So­berón Kuri (uno de los máximos res­ponsables de que este deporte regrese a México) no fue cualquier cosa. En pocas palabras, no perdió ante Bernie, y eso ya habla mucho del empresario mexicano.

“Todos los que se sientan con Ecclestone pierden, pero Alejandro (Soberón) no, ese es un ejemplo muy grande de su capacidad de hacer negocios”, refiere Carlos Jalife, secre­tario general de la Scudería Hermanos Rodríguez. A partir de noviembre de este año, México tendrá de regreso al deporte más glamuroso del planeta: la F1, con un acuerdo hasta el año 2019 que costará 363 millones de dólares (mdd) y que será financiado por CIE, y el gobierno federal.

Organizar un Gran Premio (GP) no es barato. A Malasia el contrato le cuesta en total más de 1,000 mdd y algunas naciones como Bahrein tienen que pagar a Ecclestone cuotas superio­res a los 35 mdd, y “cada año estas cifras aumentan para lograr costear el show”, comenta Ed Valentine, especia­lista en la categoría y quien formó parte del equipo de Honda en la F1.

El Gran Circo —como se le conoce al serial automovilístico— tiene cifras que seducen: con un promedio de 550 millones de televidentes en cada carrera, significa que para este 2015 la audiencia será de aproximadamente 11,000 millones para toda la tempora­da, además del aumento del turismo en el país anfitrión de la competen­cia. Según datos de Christian Sylt, colaborador del informe financiero Formula Money, y articulista de Forbes, Malasia experimentó un crecimiento del 351% en el número de turistas internacionales que lo visitan anualmente desde que tiene un Gran Premio (1999). “(Ese dato) es el mejor intérprete del impacto que puede tener”, dice Sylt.

En México, entre 2015 y 2019 cada carrera tendrá más de 100,000 personas que acudan entre viernes, sábado y domingo, es decir que al finalizar el contrato, medio millón de aficionados habrán estado presentes en el autódromo, gastando e invirtien­do en el proyecto más importante de cie en su historia, según proyecciones de la Secretaría de Turismo. En un cálculo realizado por forbes México, tomando en cuenta el costo del boleto promedio y los asistentes estimados, la derrama económica por ese rubro será de más de 250 mdd por ese ciclo.

“La Formula 1 se vuelve atractiva para cualquier anunciante o gobier­no. Y también lo es para países que no conoces como Singapur, Bahréin, Malasia… ¿qué van a anunciar ellos?, ¿el desierto?”, reflexiona Jalife.

Las autoridades mexicanas consi­deran que durante los cinco años del acuerdo con la F1, se podrán generar 18,000 empleos directos o indirectos y posicionar a México en el mapa del turismo.

“Es uno de los más grandes proyectos para México, una gran plataforma internacional, representa un fuerte impulso, pero sobre todo generará una derrama económica importante”, dijo en el anuncio oficial del circuito en México la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu. El gobierno federal estimó que entre este año y 2019, la F1 dejará a nuestro país 2,000 mdd.

Para Jalife, la inversión guberna­mental responde en gran parte a una intención concreta. “México tiene ganas de mostrar que no todo son balazos, no es algo como al estilo del viejo oeste, nuestro país es mucho más”, señala. Seis de cada 10 habitaciones en la Ciudad de México serán ocupadas por aficionados a la F1 durante el fin de semana de la carrera, estima la Secretaría de Turismo. Tan sólo para el gp de hace tres años en Austin, Texas, la organiza­ción calculó que acudie­ron 40,000 mexicanos al evento y a Sergio Pérez, el único piloto mexicano que estará en la parrilla de salida (Esteban Gutiérrez es piloto de pruebas en Ferrari).

“La aparición del GP de México des­de 1992 fue un shock, pero tiene mucho sentido ya que Carlos Slim ha invertido en los últimos años en la F1 a través de Telmex y financia a Sergio Pérez”, analiza Ed Valentine, ex integrante del desaparecido equipo Honda.

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Gastos anuales de 62 mdd

Doce de las 20 economías más sólidas del mundo organizan un Gran Premio de Formula 1, es decir que 60% del campeonato se realiza en las naciones más ricas del planeta. Este año la temporada comienza en Australia.

En general, son los países con una economía sólida los que pueden solventar todos los gastos relacionados con la com­petencia, pero también se da el caso de naciones emergentes, como ha sido el caso de Bahréin, que destinan dinero a la Formula 1 con el fin de poner al país en el mapa de las naciones ricas y al lado de Estados Unidos o Gran Bretaña, considera el especialista de automo­vilismo Christian Sylt.

Aunque será la tercera ocasión que la Fórmula 1 viene a México, no puede decirse que ha sido un camino senci­llo, ni barato. La primera vez ocurrió entre 1962 y 1970, luego entre 1986 a 1992, y ahora del 2015 al 2019; lo que estos ciclos muestran es cómo se ha encarecido la operación de una justa de este tipo. En el primer periodo, la cuota a la F1 era de 0.5 mdd, para la segunda subió a 5 mdd y para el más reciente contrato entre cie y Bernie Ecclestone se pagarán entre 30 y 32 mdd, de acuerdo con datos publi­cados por la revista Contralínea, que cita como fuente al Consejo de Promoción Turística de México.

“Hubo muchos factores que re­tardaron el regreso de la F1 a México: uno de ellos es que nos tardamos en tener a un piloto, si revisas cada una de las etapas anteriores tuvimos a los hermanos Rodríguez o a Moisés Solana, luego vino un gran vacío que terminó cuando la escudería Telmex se formó y creó un proyecto para que una vez más hubiera un piloto en la categoría; ade­más, no es nada barato y se tuvo que llegar a un acuerdo con el gobierno federal que es priísta y con el local que es perredista”, dice Carlos Jali­fe, experto en automovilismo.

Y la inversión del gobierno para el gp de México (2015-2019) será de 213 mdd. La participación de dinero público no es una novedad, en realidad es la constante en casi todas las carreras que hay en el mundo. Según el estudio Cost of hosting Formula 1 Race, la aporta­ción de los gobiernos que reciben una carrera fue de 600.5 mdd para hospedar un Gran Premio. “Además, los contratos son entre siete y 10 años en promedio y cada año aumentan las cuotas”, detalla el documento.

“En ocasiones, los organizadores se ven obligados a subir los precios de las entradas para compensar el costo que tienen que pagar año con año a la F1”, refiere Christian Sylt. Por ejemplo, en el gp de Estados Unidos, en Austin, se ha incrementado en un 24.5% el precio de las entradas con un promedio de 409 dólares desde que se inauguró en 2012.

El director corporativo de Ad­ministración y Finanzas de Grupo cie, Jaime Zevada, señala a detalle lo que será el gasto de la empresa: “Son 150 mdd que va a invertir cie (de los 363 mdd que cuesta en total el contrato de cinco años), 50 de ellos será para la remodelación completa del autódromo y el resto durante los siguientes años para la organización”. En total, cada año el gasto entre el dinero público y privado será de 62 mdd.

Además, del total de la derrama económica que generará el gp de México y el impacto en turismo, ¿qué y cuánto ganará cie…? La empresa de Alejandro Soberón Kuri, que además de aportar menos en la repartición de los gastos, tendrá el ingreso de taqui­lla (a excepción del paddock y suites que va directamente al bolsillo de Bernie Ecclesonte) y los esquilmos.

“Alejandro (Soberón) sabe sus límites, él no se emociona ni pide que le aplaudan porque regresó la F1; para él, si es negocio se cierra y hace”, comenta Jalife. Cada año, según cálculos de esta revista, tan sólo en venta de boletos, los ingresos en nuestro país serán de entre los 40 mdd y 50 mdd por año, ¿qué significa esto en las finanzas de cie? Según el reporte del tercer trimestre 2014 de la empresa, el último disponible hasta el cierre de esta edición, lo que obtendrá de los tickets significa de 9 a 11% de las ventas de nueve meses de la compañía.

Blindaje a la desidia

La Champ Car era un campeonato de monoplazas (como los de F1) que se creó e inició sus competencias en Es­tados Unidos; con el paso de los años, decidió conquistar otros territorios y recaló en México, tanto en Monte­rrey como en la Ciudad de México, con una convocatoria de fans en sus dos primeros años de entre 351,000 y 402,000 espectadores. Con el correr de los años se fue “perdiendo el encanto” y la afluencia bajó considerablemente. ¿Cómo blindarse de la desidia?

“Uno de los grandes proyectos tiene que ser crear afición, necesitas dar al­gunos boletos accesibles y hacer quizá lo que hacen otros Grandes Premios: que los menores de 12 años entren con un adulto con boleto pagado”, dice el biógrafo de los hermanos Rodríguez.

México tiene garantizada la Formula 1 hasta 2019, ése es un hecho por el contrato firmado con Bernie Ecclestone, pero el gran reto para CIE será llevar a los aficionados necesarios para hacerlo redituable, lo que no es fácil. Un ejemplo de las complicacio­nes lo vivió Corea del Sur que tenía un acuerdo vigente hasta 2016, con la posibilidad de renovación, pero debido a las pérdidas financieras, que ascendieron a 170 mdd, en las cuatro ediciones anteriores decidieron retirarse del calendario.

Sobre el concepto de crear afi­ción, en algunos Grandes Premios (como el de Italia) los aficionados pueden acercarse a ver el podio cuando se hace la ceremonia de premiación y eso, a juicio del director de la Scudería Hermanos Rodríguez, hace que vuelvan a comprar un boleto. Actualmente, algunas naciones como Tailandia o Sudáfrica están haciendo cola para acoger una prueba de F1, dice el especialista Ed Valentine.

Por ello, una falla en la pago de la cuota o menos ingresos comer­ciales pueden ser determinantes para que Bernie Ecclestone se lleve su espectáculo.

La última vez que la F1 estuvo en México, en 1992, el costo de traer la ca­rrera era lo que hoy equivale a 9.1 mdd. Han pasado 23 años desde entonces y el precio para albergar el Gran Circo cuesta más de tres veces esa cantidad. Bernie Ecclestone, quien empezó a controlar el serial automovilístico desde los años 70, decidió explotar el negocio en gran medida “vendiendo carreras, maximizando su imperio”, como lo refiere el estudio Cost of hosting Formula 1 Race. El empre­sario británico de 84 años, que tiene firmados contratos con empresas que durarán incluso después de muerto, que es calificado como neonazi, que le gusta salir con mujeres que rondan los 25 y 30 años, encontró en Alejandro Soberón Kuri a un hueso duro de roer, dicen quienes estuvieron en las mesas de discusión.

¿Será esa una buena combinación para que la Formula 1 sea un éxito en México?

Como en la pista asfaltada, todo está por verse.

 

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