Foro Forbes 2015: ¿Es el fin de la televisión como la conocemos? ¿La publicidad y los usuarios se irán todos a Netflix y a YouTube? La revolución en la industria televisiva apenas empieza.

 

La caída de los ingresos publicitarios de Televisa y TV Azteca es la manifestación más reciente de una revolución que cambia la forma de ver televisión.

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A medida que más mexicanos “consumen” más horas de contenido gratuito de YouTube o de contenido pagado de Netflix en su celular o computadora, la televisión tradicional pierde audiencia, y algunos de sus anunciantes emigran o bien reparten su presupuesto entre los nuevos y los viejos medios.

En unos años, los usuarios que están siempre conectados a internet dejarán de ser minoría. La mala noticia para la TV tradicional es que cuando quieren ver películas y series, estos usuarios ya no piensan en sintonizar los canales tradicionales, sino que se suscriben a Amazon Prime o Netflix, acceden a canales como HBO Go, Fox Play y VEO, o contratan TV de paga con Cablevisión, SKY o TotalPlay. Hasta el contenido gratuito de YouTube y un caudal de videos no regulados que circula libremente por internet le roban usuarios a la TV tradicional.

La tendencia apenas inicia. Las televisoras serán distintas de como las conocemos hoy, y el grueso de sus ingresos no provendrá de la venta de minutos de publicidad en sus programas de TV abierta, sino de la suscripción a sus servicios de TV de paga y en parte de la publicidad “insertada” en los programas (outplacement), dice Gonzalo Rojón, de The Competitive Intelligence Unit (CIU).

Una vez que se masifique la demanda de servicios OTT, en unos cinco años, habrá una transformación total en el mercado de los contenidos audiovisuales, añade el consultor. OTT u over the top son contenidos bajo demanda que no necesitan tener una red de telecomunicaciones ni licencias del espectro radioeléctrico para llegar al usuario (hacen uso de las redes de los proveedores de internet) y están disponibles a toda hora en computadoras, consolas de videojuegos, smartphones, tabletas o smart TV.

La oferta de contenido también anuncia cambios. En lugar de un menú único diseñado por un jefe de programación de las televisoras, habrá ofertas personalizadas que empresas como Google o Facebook sugerirán a los usuarios. Estas ofertas se diseñan con base en el cúmulo de información que los usuarios proporcionan, deliberadamente o sin darse cuenta, cuando acceden a internet desde cualquier dispositivo para hacer consultas, recibir servicios o simplemente “conversar” en las redes sociales.

Pero la TV no está muerta. Para mantenerse vigente ha mejorado notablemente la calidad de sus imágenes –tanto en su creación como en la proyección en la pantalla– y desarrollado lazos con otros aparatos y dispositivos. En la pantalla de TV, por ejemplo, se puede recibir el aviso de que la lavadora ya terminó el ciclo de lavado o que hay comida en el refrigerador que ya caducó, o bien recibir del smartphone un video para proyectar. “En el concepto smart home, los dispositivos están conectados y el televisor es el centro de información de la casa”, dice Antonio Hidalgo, vicepresidente de Home Entertainment de LG Electronics.

Las televisoras mexicanas tienen tiempo para adaptarse. La tendencia sólo se consolidará cuando la mayoría de los usuarios tengan conexión a internet de banda ancha, tanto fija como móvil, y aumente la velocidad de conexión. Hasta el año pasado, la banda ancha fija sólo llegaba a 44 de cada 100 hogares, y se espera que en tres años apenas conecte a poco más de la mitad (52 de cada 100), según la consultora Dataxis.

¿Quieres saber más sobre el futuro de la televisión? Sigue el Foro Forbes el próximo 24 de septiembre.

 

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