Las jubilaciones y prestaciones sociales en Francia serán congeladas hasta octubre 2015, con la finalidad de lograr un ahorro en la economía y reducir el déficit estructural a 0.8%. 

 

 

Por Paola Sandoval, desde París
Francia debe mostrar a Europa que ha reducido su déficit estructural a 0.8 puntos porcentuales para fines del 2015. Jubilaciones y prestaciones sociales serán congeladas hasta octubre 2015. La próxima revalorización de las prestaciones no se producirá antes. Durante ese lapso, todos los hogares de los jubilados y los beneficiarios de asistencia social por hijos y tema de vivienda verán la caída de su poder adquisitivo. Una medida de ahorro sin precedentes en la historia económica de Francia.

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“Tenemos que mantener el rumbo, dar fuerza a la economía. Un solo objetivo: el bien común. Estos esfuerzos serán justos, pues son colectivos. Serán justos porque se distribuyan equitativamente. Serán justos porque servirán a todos. No se trata de un plan de austeridad. No podemos vivir por encima de nuestras posibilidades”, dijo firme el primer ministro Manuel Valls en el noticiero nocturno de Televisión Nacional de Francia, France 2.

También precisó tajante que “este plan permite apoyar el crecimiento, reducir el déficit y proyectarse en el futuro. 50,000 millones de euros en ahorros deberán servir para financiar la responsabilidad del pacto (con la Unión Europea). También servirán para financiar el poder de compra, que incluye a su vez la reducción de impuestos. Sin creación de riqueza, no hay crecimiento”.

 
Una medida impopular

Manuel Valls y el presidente François Hollande vacilaron antes de anunciar esta medida generalizada. El Ejecutivo es consciente de que dicha medida será de opinión muy impopular por no decir, bastante impopular. De hecho, a poco de anunciarse, se le considera injusta por gran parte de la mayoría de los políticos de la oposición e incluso del propio Partido Socialista, ya que afecta a todos los destinatarios, con independencia de su nivel de ingresos.

No obstante, el Gobierno galo ha decidido ir en esta dirección, pues la medida prevé óptimos resultados : “2,000 millones de euros en ahorros de aquí a 2017, de los que 1.3 mil millones de euros son para las jubilaciones de base”, subrayó Valls.

Para lograr la misma cantidad de ahorro el Gobierno francés habría requerido una reforma de tal o cual asignación o eliminar algunas otras prestaciones, penalizando a menos gente, pero provocando una medida económica más dolorosa también. El Ejecutivo francés espera que los beneficios de congelación pasen con mayor facilidad, por lo menos para los hogares relativamente ricos, ya que la inflación descendió a un nivel históricamente bajo. Al final de marzo 2014, la inflación es del 0.6% respecto a 0.975% de marzo 2013.

Esta medida de ahorro es histórica en Francia . El ex primer ministro François Fillon durante el gobierno de Nicolas Sarkozy congeló las prestaciones familiares por tres meses en 2012. El anterior primer ministro François Hollande, Jean Marc Ayrault, hizo un ajuste de las pensiones durante seis meses, como parte de la reforma de las pensiones aprobada el año 2013. Esta vez, la congelación se ha generalizado hasta casi fines del 2015. Incluso, recorta el plan de lucha contra la pobreza anunciada por Ayrault a finales de 2012 : el RSA (La renta de solidaridad activa) y las dos prestaciones para las familias de bajos ingresos, por tanto, la clase baja no se beneficiará de ese impulso prometido antes de octubre 2015.

Las críticas no se han hecho esperar y están haciendo arder el espacio cibernético. Pero el nuevo primer ministro francés, de origen español y nacionalidad francesa, precisa que “lo que los franceses esperan de mí es que trabaje y brinde soluciones”. Así, a casi una semana de su nombramiento ha decidido demostrar por qué él goza del 58% de popularidad en Francia frente al magro 18% de aceptación del presidente François Hollande: tomando el toro por los cuernos,  caiga quien caiga.

Recientemente el presidente Hollande estuvo de visita oficial en México para renovar con éxito las relaciones bilaterales entre ambos países y firmar 41 convenios. Las empresas francesas consideran a México el nuevo ‘El Dorado’. México también tiene mucho interés comercial en este país europeo, que por algún tiempo sólo Brasil tenía cautivado, y que hoy le abre sus puertas de par en par.

 

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