Los negocios que operan como franquicia  no escapan a los altos niveles de mortandad  de los negocios que se crean en México. Entonces, ¿cómo hacen los que logran la permanencia?

 

Por Ferenz Feher*

 

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Desde hace dos años, el sector de las franquicias registra un ritmo de expansión más acelerado que la economía (de doble dígito). Según el Reporte Estadístico Anual del Mercado de Franquicias elaborado por la consultora Feher & Feher, este año el sector alcanzaría un crecimiento de 11% al integrarse 2,600 nuevos puntos de venta de las marcas que ya existen en el país.

En el contexto de la economía mexica­na, este desempeño puede considerarse relevante, más aún porque el sector de las franquicias muestra año con año que no es de los que se estanca.

De acuerdo con las perspectivas más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Producto Interno Bruto (PIB) de México crecerá en 2014 apenas 3.0%, una perspectiva positiva si tomamos en cuenta que el año pasado la expansión fue de 1.8%.

La Asociación Mexicana de Franquicias (AMF) contabiliza 1,450 marcas en el país que se clasifican así: 65% cuenta con menos de 25 uni­dades y son consideradas franquicias jóvenes o de arranque; 27% son marcas en crecimiento con hasta 75 puntos de venta, y 8% son marcas consolidadas con más de 75 unidades.

Este dato brinda un panorama del mer­cado: la mayoría de las marcas se ubican en posición de arranque.

 

El ADN de las mejores

Las franquicias de la lista que se muestra han alcanzado un lugar importante en su sector. ¿Qué tienen ellas y otras no? ¿De qué están hechas? Aquí sus características:

Los principales giros en el sector de franquicias son alimentos y bebidas, ser­vicios y venta al detalle, y representan 31%, 17% y 9%, respectivamente.

Los subgiros son: helados, perfume­ría y casas de empeño, principalmente.

En la mayoría de los casos son firmas que nacieron antes del boom de las franquicias (1996-2000) y durante éste comenzaron a franquiciar.

El cambio en ellas es una constante y los colaboradores reaccionan pronto a las mejoras y a las nuevas metodolo­gías para obtener mejores resultados.

La capacitación en estas marcas es una de las prioridades. Desde el corporativo hasta las unidades, todos deben estar actualizados en la infor­mación. De hecho, las marcas men­cionadas incluyen capacitación vía remota por medio de cursos virtuales o cuentan con sus propias plataformas de cursos e-learning.

La innovación es uno de los temas de mayor importancia para la mejora operativa. Son empresas que todo el tiempo buscan modificar sus procesos.

Mención aparte merecen los negocios o empresas cuyas sucursales no son operadas como franquicias, pero que su imagen, los procesos estandarizados y su nivel de operación son parecidos al de una franquicia. Éstos son modelos como las tiendas de conveniencia de algunas cerve­ceras, restaurantes con más de 500 puntos de venta como El Pollo Feliz o tiendas de productos de pintura o herramientas, refaccionarias, concesionarias, agencias de automóviles, etcétera. Todas éstas mantie­nen una homogeneidad en sus procesos y procedimientos, aunque no se manejan como franquicias, pero han mantenido su éxito gracias a la asistencia técnica, sus herramientas tecnológicas y la visión de crecimiento de sus directivos.

 

Imaginación + creatividad + tecnología + trabajo en equipo = prosperidad

Las franquicias con más de 10 años de vida y más de 500 unidades en el país pueden ser consideradas como piedras angulares del sector. Gracias a la experiencia de éstas y su contribución al mercado de franquicias mexicano se puede observar que el camino recorrido se realiza de manera segura. Un camino de 10 años con más de 500 puntos de venta es un buen princi­pio para la estratificación de un sector que aumenta año con año. El secreto es idear la manera en que 65% de las franquicias se comprometan y entiendan que para ser grandes redes de franquicias se debe tener mucha imaginación, creatividad y trabajo en equipo. Imaginación para solucionar y econo­mizar los procesos, creatividad para ofrecer nuevos productos o servicios. También se necesita innovar en tecnología y trabajar con equipos de alto desempeño que sean capaces de brindar asistencia técnica adecuada a los franquiciatarios, creando identidad y unión en el grupo. Sólo así, el cliente final se sentirá comprometido con la marca.

Con esta fór­mula se esperaría que las franquicias jóvenes mantengan una travesía similar a las de sus predecesoras, marcando una consolidación del sector con el paso del tiempo. Como dijo el general H. Norman Schwarzkopf: “No po­demos ayudar a otro a subir una montaña sin acercarnos a la cima nosotros mismos.” Por ello las franquicias grandes predican con el ejemplo y enseñan que sí se puede ser exitoso conforme transcurre el tiempo.

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Foto: Oswaldo Ramírez. 

Ferenz Feher es director general de Feher & Feher Consultoría.

 

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