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En un viaje, una persona puede tomar gran cantidad de fotografías con su teléfono celular, pero muchas veces es difícil mostrarlas, pues terminan perdidas en un mar de imágenes. Para rescatar los grandes momentos, FujiFilm pretende revivir la cultura de la impresión (como solía ocurrir hasta antes de la llegada de la era digital) y, por su puesto, capitalizarlo.

La primera vertiente de su estrategia consiste en hacer que la gente ponga sus recuerdos en papel, para posteriormente enmarcarlos o crear álbumes, los cuales pueden ser producidos, ya sea por la compañía japonesa o por sus clientes. Y la segunda se enfoca en el mercado de la decoración para el hogar, mediante impresiones sobre distintos tipos de papel, telas, acrílico o hasta aluminio, entre otros materiales.

En la instrumentación de su plan, la empresa desarrolló aplicaciones para que la gente envíe sus archivos a un laboratorio de la marca, a un kiosco dentro de un establecimiento comercial o a un pequeño negocio; para esto, reforzó a los retailers con tecnología.

Esta iniciativa tiene lugar en un mercado mexicano de venta de impresiones fotográficas en tienda con un valor aproximado de 1,500 millones de pesos (mdp), de acuerdo con estimaciones de FujiFilm, de cuyo total, dice la empresa, posee entre el 85 y el 90%.

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A esto habría que agregar los montos de las categorías de valor agregado, como son los photobooks (álbumes) e impresiones sobre diversos sustratos, cuyos montos no están cuantificados. La compañía no participa en el sector casero, donde en el país hay jugadores como Epson y Canon, pero en el retail compite con Mistubishi, HiTi y Kodak Alaris.

El entorno mundial muestra el potencial de crecimiento que la compañía asiática busca en el país. Market Research Future espera que el mercado global de impresión fotográfica crezca 5% entre 2017 y 2022, cuando alcanzará 2,693 millones de dólares (mdd). Esta firma analiza las categorías por tipo (impresión de películas e impresión digital), aplicación (escritorio y móvil) y usuarios finales (minoristas, tiendas en línea y kiosco instantáneo).

“Los factores que contribuyen al crecimiento del mercado de la impresión fotográfica son la creciente preferencia por el intercambio de fotos en línea, la innovación tecnológica y el alto crecimiento empresarial para mejorar la satisfacción del cliente”, puntualiza la consultora.

Entre los jugadores clave a nivel mundial, Market Research Future enlista a las estadounidenses Eastman Kodak, Shutterfly, Snapfish, Bay Photo Lab, AdorPix, Mpix, ProDPI y a las europeas Cimpress (Países Bajos) y Digitalab (Reino Unido), entre otros, pero no menciona a FujiFilm.

La consultora augura una buena perspectiva para Norteamérica, región que ha representado la mayor cuota de mercado, por encima de Europa y Asia Pacífico, debido a la creciente adopción de gran cantidad de artículos fotográficos, como álbumes de fotos, tarjetas fotográficas y lienzos.

En esta zona, el mercado de impresión de Estados Unidos, país de donde suelen llegar las tendencias a México, supera los 6,000 mdd, estima Fuji. En este país, incluso hay subsegmentos como el de decoración de paredes, impresión fotográfica o photobooks, que están por arriba de 1,000 mdd.

“Pero la penetración de los productos de valor agregado, que pueden ser los lienzos, decoración de paredes, libros, todo este tipo de cosas, es mínima en México”, explica Enrique Giraud, director general de Fujifilm de México. Incluso está por debajo de los mercados de Brasil, Perú y Chile, agrega, lo que da indicios de la oportunidad que hay enfrente.

Ahora el mundo de la fotografía experimenta el crecimiento de las ventas de cámaras instantáneas. Foto: Fuji.

Rescate de imágenes

La idea de la empresa japonesa no es que los mexicanos impriman infinidad de fotos en 4×6 pulgadas, sino que seleccionen sus preferidas y las tenga en su casa, en su oficina o que las regalen a sus seres queridos, lo que detonaría una gran cantidad de productos que van desde portarretratos, álbumes, cuadros o lienzos para pared.

“Las personas toman miles de miles de imágenes en el celular, pero como no están ordenadas adecuadamente, quedan perdidas en la nube y eso es como no tener nada”, asegura Alfredo Rosado, director de Bindu Impresión de Arte. Ante este problema, la gente está comenzando a hacer selecciones de los trabajos que más les gustan para luego imprimirlas.

La vuelta al papel de FujiFilm está basada en un negocio redondo, en el que la empresa vende a sus proveedores equipo e insumos, además de que les proporciona software, asesoría y herramientas para promoción.

Esto ocurre en los modelos tradicionales que rigen a este nicho en todo el mundo: el retail formal, que son los supermercados, los clubes de precio y algunas tiendas grandes, los cuales cuentan con un área de foto; el independiente, integrado por negocios de impresión fotográfica normalmente de corte familiar, que puede crecer en número de sucursales, y que se caracterizan por brindar una atención personalizada; y el hoy popular soporte online, con el que, a través de un teléfono inteligente, es posible enviar una orden a una tienda para, posteriormente, ir a recogerla o recibirla en alguna dirección.

Invertir para ganar

En países desarrollados, gran parte del crecimiento de los submercados de libros de foto o lienzos ha sido a través de la promoción de la foto online; sin embargo, en nuestro país es el canal que menos ha crecido, estima FujiFilm, y lo atribuye a que el comercio en línea todavía está muy rezagado.

La compañía ve en ello una oportunidad de crecimiento. “Estamos tratando de hacer que la gente vuelva a imprimir, a disfrutar las fotos que está capturando con estas cámaras que tienen ahora una resolución y una calidad impresionantes”, enfatiza Giraud.

Para facilitar el retorno al papel, la empresa diseñó la campaña #VolvamosAImprimir, y abrió un portal en el que se pueden bajar aplicaciones móviles en App Store y Google Play para enviar las fotos a los centros de impresión, cuyas direcciones están un canal. También hay información de las opciones para mostrar las imágenes: photobooks, paneles metálicos, lienzos, murales autoadheribles, cojines o pasavasos.

La compañía también decidió reforzar al sector B2B, por lo que está ofreciendo, de manera gratuita, plataformas a sus clientes para que, independientemente de su tamaño, tengan una página de internet capaz de procesar sus pedidos. La idea es que sus sitios web sean cada vez más sencillos: con facilidad para entrar al carrito de compras, configurar el pedido o manejar las imágenes.

La app que descarga el usuario está conectada con el portal del establecimiento, quien se lleva el dinero de la venta.

Hay dos maneras de imprimir. La primera es en una tienda, con los equipos que los propietarios compran a FujiFilm, los cuales tienen la capacidad de imprimir la foto en diferentes tamaños y de forma automática. Algunos invierten en productos de sublimación de tinta, que incluso permiten añadir imágenes a productos como camisetas.

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Sin embargo, hay algunos equipos que, por su sofisticación y tamaño, resultan costosos para los pequeños negocios. En este segundo caso, la compañía asiática basa sus servicios en su plataforma tecnológica, que permite a los establecimientos, de manera automática, enviar el pedido a un laboratorio de FujiFilm, donde les devuelven el trabajo terminado.

Esta colaboración tiene el fin de que los pequeños clientes crezcan, de modo que algún día sus volúmenes justifiquen la inversión en máquinas más grandes, como las que pueden imprimir lienzos.

“Nuestros competidores han tenido muchos problemas; nos hemos quedado con un pedazo cada vez más grande del pay”, asegura Giraud. Y afirma que se encuentran en un punto en el que su participación es tan alta que necesitan invertir más en aumentar el mercado que en incrementar su cuota.

En otro tema, el precio de los productos varía, dependiendo de la sofisticación del material y del tamaño de la reproducción. Por ejemplo, una persona puede llegar con su teléfono celular a una tienda y solicitar una impresión tradicional de 4×6 pulgadas, que tiene un precio de aproximadamente 3 pesos, o una de 8×10, por alrededor de 10 pesos.

Otra opción es pedir álbumes con calidad fotográfica, los cuales cada vez son más utilizados para decorar una sala o un cuarto de televisión. En la parte técnica, el software de FujiFilm cuenta con plantillas que permiten al usuario final hacer collages, escribir textos y acomodar de distintas maneras las imágenes, ya sea de manera manual o automática.

Los precios son variados. Por ejemplo, un photobook de 20 páginas y una portada de pasta flexible puede costar entre 200 y 250 pesos. En el otro extremo, los ejemplares para bodas llegan a utilizar pastas italianas con incrustaciones de otros materiales y tamaños de 30×30 centímetros, los cuales regularmente alcanzan precios de 1,000 a 2,000 pesos.

Los cuadros para colgar en las paredes oscilan entre 250 y 300 pesos cuando tienen un tamaño mediano, pero una de metro y medio alcanza los 3,000 o 5,000 pesos, dependiendo del acabado, que incluso puede incluir una caja veneciana en formato tipo museo. También es factible embarcar el puro lienzo con distintos estilos en los bordes.

El wall-decore es una categoría en crecimiento a escala internacional y ya está disponible en México, con una aceptación “interesante”, indica Giraud. Cada vez es más común que las personas adornen los muros de sus casas con fotografías, muchas veces impresas en papel fotográfico con acrílico encima, en tela de algodón o en metal. Otra alternativa es el aluminio o materiales adhesivos similares al Post-it, que dan la apariencia de que la imagen está pintada en la pared, como si fuera un mural, pues el lienzo prácticamente no se ve.

En el sector hotelero, los establecimientos con arquitectura contemporánea están utilizando la fotografía para decorar, con superficies brillantes, ya sea acrílico o aluminios. Por otro lado, en el sector de oficinas hay empresas que están utilizando impresiones para estampar su imagen corporativa en diversos espacios y objetos.

“Todo esto, con la gran ventaja de que, si te cansa el arte, lo puedes despegar y pegar en otro lado o cambiarlo por otro”, describe Giraud.

Pero ahí no acaba el potencial de negocio que representa la vuelta al papel que FujiFilm impulsa en México, pues la fotografía instantánea experimenta un boom en el mundo, y ya se percibe en el país. Así que la empresa japonesa tendrá mercado para rato.

Una de las estrategias de FujiFilm consiste en dotar de tecnología a los retailers para que puedan incrementar sus ventas. Foto: Fuji

Más allá de la imagen

Actualmente, en México, Salud representa poco más de 30% de las ventas, al igual que Fotografía, mientras que Artes Gráficas colabora con alrededor de 27%. La compañía de origen japonés espera que estas tres categorías generen mayores rendimientos en el corto plazo.

Las expectativas de crecimiento de la división Salud se basan en el rezago importante que tiene el país en esta área. México está entre las naciones de la OCDE que menos gastan como proporción del PIB en este rubro (ocupa el lugar 38 de los 44 países).

Las oportunidades para FujiFilm son aumentar la venta de equipos de radiografías digitales, endoscopía y ecografía, al igual que radiofármacos.

En Fotografía, la compañía ha tenido un boom de cámaras y película instantáneas, y está segura de que continuará su crecimiento, a lo que hay que sumar el desarrollo que propician del sector de impresión. Aquí destacan productos sensibles a la luz (papeles e impresión), cámaras digitales o lentes especializados para cámaras de seguridad o de máquinas industriales.

En Artes Gráficas, la línea de flexografía (impresión mediante placas flexibles) es relativamente nueva, y la empresa prevé crecimientos y participación de mercado “muy importantes”, debido a que el sector tiene buenas perspectivas en México. Lo mismo esperan de sus impresoras de tinta UV para gran formato destinada a empaque.

Estos dos rubros tienen alto potencial, pues la compañía tiene participación en la impresión de empaques, los cuales están prácticamente en cualquier producto, desde botellas de shampoo hasta la caja de un electrodoméstico.

 

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