Que cada quien planifique con tiempo su propio funeral representa la mejor opción en las propuestas de las funerarias y cementerios privados, los cuales ofrecen diversos planes que permiten decidir hasta si deseas que violinistas musicalicen el momento en el que tus allegados despiden tu cuerpo.

 

Por Felivia Mejía

 

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Nada es más seguro que la muerte. Un tópico del que muchos prefieren no hablar, des­conociendo que mientras mejor preparado dejen su propio velato­rio, es más conveniente para la paz y el presupuesto familiar.

Un sondeo entre las funerarias más destacadas de República Dominicana revelan que el costo del velatorio oscila entre 339 y 11,000 dólares. Y si se adquiere un espacio en un cementerio privado, a ese monto se le añade, cuando menos, 200 dólares para completar el presupuesto del funeral. El costo de un velatorio lo determina la calidad del ataúd y lo aumenta el tipo de servicios extras a los ya establecidos en los planes básicos de las compañías de exequias.

En la Funeraria Blandino, por ejemplo, un plan que incluye traslado del fallecido, cosmetización, embalsamamiento, uso de la capilla, sala de velación, servicios de agua y café, traslado del fallecido al cementerio, puede costar 339 dólares si se escoge un muy sencillo ataúd de pino. Sin embargo, la diferencia se marca cuando se trata de un ataúd hecho de madera de cerezo (morgan cherry) o roble; esos mis­mos servicios se ofertan en un plan que asciende a 10,000 dólares.

Virginia Arredondo, presidenta de la Funeraria Blandino, señala entre los cam­bios que se observan en los funerales que familiares manifiestan su deseo de hacer homenajes a su difunto o rendir un tributo con música.

“Las personas están cada vez más conscientes de que la despedida de un ser querido debe ser realizada con la mayor tranquilidad y el mejor nivel de profesio­nalismo. Eso ha traído como consecuencia que tengamos que añadir servicios adicio­nales”, comenta Arredondo al referirse a los ‘tributos florales’, una decoración espe­cial del espacio del velatorio, cuyo precio oscila entre 226 y 566 dólares, según el tipo de flores.

Ileana Ravelo, gerente de Ven­tas de la funeraria Protectora La Altagracia, añade, por su lado, que engrosa la factura de un servicio si los familiares solicitan un auto­bús para trasladar a los allegados y también si desean extender el tiempo de velatorio, que regular­mente es en promedio de 12 horas.

El precio de los servicios varía depen­diendo del lugar de la funeraria, si se encuentra en un sector de vecinos pudien­tes o humildes, aunque sea una misma empresa.

Una encuesta realizada por la Funeraria Blandino este año reflejó que el 95% de los dominicanos no tiene ningún plan de previsión, la muerte les sorprende sin nin­guna planificación.

Jesús Arredondo, gerente de Ventas de esa empresa, indica que los planes de prearreglo ayudan a una familia a que con antelación puedan pagar un servicio en cuotas a tres años sin intereses. “Son planes transferibles, que los compra una persona pero lo puede traspasar a quien desee cuando guste”, detalla.

Expone que poco a poco la gente asimila la importancia de no esperar al último momento y como ejemplo expresa que en Blandino su equipo de 130 vende­dores concretan alrededor de 200 planes mensuales de prearreglo.

Las funerarias y cementerios privados ofrecen planes de preventa y de emergencia. Los planes de pre­venta resultan la mejor opción por­que, el precio no cambia y se puede traspasar a un amigo o familiar.

Jedeoni Calcaño, ingeniero eléctrico de 33 años, cuenta que el plan funeral que adquirió hace tres años, hoy cuesta el doble de lo que él pagó en lo que valora como cómodas cuotas mensuales por un año.

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Cementerios privados

El 70% de la población que ya tiene un terreno para ser sepultado cuando muera lo adquirió en un cementerio público, mientras que el 30% restante compró en un camposanto privado, de acuerdo con un estudio que realizó este año la consultora Escalando SRL. Comprar en el sector privado se convierten en una importante opción a valorar debido al deterioro que presenta la mayoría de los cementerios públicos, muchos de los cuales ya han completado su capacidad.

Con un concepto de parque cementerio encontramos a Jardín Memorial, en el Distrito Nacional, y a Parque del Prado, en la comunidad de Guerra, cada uno con más de 300,000 metros cuadrados de terreno verde.

Sus estructuras comerciales están con­cebidas principalmente para la compra anticipada del producto, por lo que cuen­tan con fuertes departamentos de venta. No obstante, también ofrecen planes de emergencia.

Francisco Valencia, gerente general de Jardín Memorial, explica que sus planes ofrecen hasta 48 meses para amortizar la inversión en un terreno para dos cuerpos, cripta subterránea herméticamente cerrada.

“Luego de que se adquiere, se paga al año una cuota de mantenimiento de 30 dólares al año”, añade.

Los precios están desde 40,000 dólares (dos espacios) hasta 100,000 dólares (16 espacios). Ese costo incluye el servicio de inhumación, tres carpas y 57 sillas, perso­nal de asistencia y la lápida.

Mientras que el gerente general de Parque del Prado, Luis Meneses, expone que sus planes de previsión ofrecen hasta cinco años para pagar la inversión de un lote que cuesta a partir de 2,000 dólares. Un lote memorial incluye una bóveda para dos espacios horizontales, los servicios de enterramiento, carpas y sillas. Queda a opción de la familia adquirir la lápida de bronce a 679 dólares.

Ese camposanto tiene la particularidad de reservar un espacio para la sepultura de mascotas. El costo de un lote es de 249 dólares e incluye traslado de la mas­cota, enterramiento y una caja biodegrada­ble. También tienen servicio de cremación de mascotas, que cuesta entre 181 y 294 dólares, dependiendo de la urna.

 

Tendencias

Los cementerios privados se acondi­cionan para ofrecer un servicio com­pleto con la construcción de funerarias dentro del campo santo. Hasta ahora, el Parque del Prado es el primero con esa característica. Mientras que Jardín Memorial se encuentra en la edificación de su funeraria que en su primera fase tendrá seis capillas de velación, de las 20 que están contempladas. Otra ten­dencia es que las funerarias se transfor­man en salones con una ambientación menos fúnebre. “Se empieza a ver el funeral de alguien como la celebración de la vida de ese ser querido que esta­mos despidiendo y alejarnos un poco de lo que tradicionalmente se siente, que solo es la tristeza, pero también es una despedida digna y amorosa”, expresa la presidenta de la Funeraria Blandino, que construye una sala de velación con un concepto más elegante en el que resaltan jardines verticales y una espec­tacular vista al mar.

Por otro lado, en los últimos años el dominicano se decide más por la crema­ción o incineración del cuerpo. En la Fune­raria Blandino, por ejemplo, 15% de sus ventas de prearreglos fue de cremación.

En las funerarias y los cementerios que cita este reportaje, la cremación cuesta entre 792 dólares y 1,500 dólares, depen­diendo de la urna que se escoja.

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