Gary Johnson tiene una trayectoria política sólida: fue gobernador de Nuevo México de 1995 a 2003 por el partido republicano, en 2012 participó como candidato a la presidencia por el partido Libertario, así como en 2016. Fue precursor de la legalización del consumo de cannabis. Su popularidad reside en sus políticas relacionadas con la reducción de impuestos y lucha contra el crimen.

Pese a ello, hoy es visto por muchos seguidores de Clinton como uno de los responsables de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales.

La historia de las elecciones en el año 2000 hizo eco cuando, al ganar Florida, el partido Republicano prácticamente dejó sin posibilidades a los demócratas. Entonces, Al Gore perdió la presidencia frente a George Bush por un margen de apenas 1,784 votos. Muchos culparon al tercer candidato Ralph Nader por la división de votos pues con 97,421 electores a favor podría haber creado la diferencia para cualquier candidato.

En 2016, con un margen de diferencia de 1.3% (119,770 votos), Florida se inclinó por Trump, al tiempo que 2.2% de los votantes elegían a Gary Johnson (206,007).

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El candidato del Partido Libertario dijo durante el día de elecciones que el 50 % de los estadounidenses asegura que “son independientes”, pero carecen de representación por no pertenecer al partido Demócrata o Republicano.

Entre los votantes, las opiniones están divididas, pues muchos opinan que los votos para los candidatos independientes representaban prácticamente votos a favor de Trump.

 


En Facebook, Ruben Pasillas, ciudadano estadounidense de ascendencia mexicana explicaba:

“En esta elección, si no votas por Hillary, estás cediendo tu voto a Trump. Hay que ser demasiado ingenuo si se cree que un tercer candidato de un partido independiente puede ganar en el país, espero que ustedes, los votantes de los independientes estén orgullosos de lo que lograron”.

Pero la opinión no es compartida por todos los analistas.

La politóloga Susan MacManus dijo en entrevistas para la televisión estadounidense que no había evidencia clara que los votos de Gary Johnson pudieran haber sido para Trump.

“En todas las elecciones siempre hay un tercero que divide los votos y se queda con una proporción de la representación, no sabemos si los márgenes fueran diferentes en caso de que la elección fuera sólo entre dos partidos”, señala Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base.

 

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