El Departamento de Comercio dijo que el gasto del consumidor bajó un 0.1% el mes pasado, el primer declive desde enero, tras un aumento sin revisar de 0.4% en junio.

 

Reuters

WASHINGTON  – El gasto del consumidor estadounidense bajó imprevistamente en julio al tiempo que la tasa de ahorro subió a su mayor nivel en más de un año y medio, una señal de que las familias siguen cautas a pesar de una aceleración en el crecimiento económico y en el empleo.

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El Departamento de Comercio dijo el viernes que el gasto del consumidor bajó un 0.1% el mes pasado, el primer declive desde enero, tras un aumento sin revisar de 0.4% en junio.

Los economistas habían previsto que el consumo, que representa más de dos tercios de la actividad económica de Estados Unidos, subiría 0.2% en julio.

Ajustado por inflación, bajó 0.2% tras crecer 0.2% en junio.

La debilidad del consumo al comienzo del tercer trimestre probablemente hará poco para cambiar las percepciones de que la economía ha retenido gran parte de su impulso del segundo trimestre.

Otros sectores de la economía como la vivienda, el gasto empresarial, las exportaciones y la actividad del gobierno se están acelerando. Adicionalmente, las condiciones del mercado laboral se fortalecen.

El gobierno reportó el jueves que la economía se expandió a un ritmo anual de 4.2% en el segundo trimestre, con un crecimiento del gasto del consumidor a una tasa de 2.5%.

Las estimaciones para la expansión del tercer trimestre llegan actualmente incluso hasta un 3.6%.

La tasa de ahorro aumentó a 5.7% en julio, el máximo desde diciembre del 2012.

Como el consumo estuvo relativamente flojo, las presiones inflacionarias permanecieron contenidas en julio, dando a la Reserva Federal espacio para mantener su tasa referencial en cerca del cero por ciento por algún tiempo más mientras espera que se acelere el ritmo de aumentos de los salarios.

Un índice de precios basado en el consumo subió un 0.1% tras crecer el 0.2% en junio. Fue la menor subida desde febrero.

 

En los 12 meses a julio, el índice de precios basado en el consumo personal, conocido como PCE por sus siglas en inglés, subió 1.6%. También creció 1.6% en junio.

Sin contar alimentos ni energía, los precios subieron 0.1% tras aumentar el mismo margen en junio. El llamado PCE subyacente es la medición favorita de la inflación para la Fed.

En los 12 meses a julio avanzó 1.5%, continuando debajo de la meta del banco central estadounidense, de 2%. En junio había avanzado 1.5%.

 

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