En Querétaro existe el GEIQ (General Electric Infrastructure Querétaro, por sus siglas en inglés), un centro que concentra a las mentes más brillantes de la ingeniería nacional; expertos que están cambiando la forma de ver el potencial que el país tiene en la economía global del conocimiento.

 

Por Hiroshi Takahashi

 

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El joven talento mexicano comienza a forjar una comunidad científica y tecnológica que está haciendo maravillas en beneficio del mundo entero. Para crear, en lo específico, los artefactos que el día de mañana surcarán los cielos. Son cientos de jóvenes que hoy se encuentran en una especie de laboratorio para pensar en soluciones futuristas, en Querétaro.

A simple vista, parece una nueva oficina de ventas de algún corporativo extranjero, pero por dentro nos revela un campus universitario donde los conocimientos se aplican directamente a la industria. Una vez que pasas los filtros de seguridad, te encuentras de frente con jóvenes repartidos en cubículos o en salas con butacas que semejan salones de escuela. De hecho, aquí les enseñan cosas que no se aprenden en la calle ni en las universidades públicas o privadas.

Entre las cosas extrañas que aquí se encuentran está una gran impresora 3d, que puede crear piezas de plástico que servirá para simular un nuevo componente de turbina de avión.

Cada vez que pasas cerca de un escritorio y te distinguen como extraño, se apagan los monitores. Claro, guardan secretos que valen millones y por los que muchas naciones pagarían a un ejército de espías para robarlos y empoderar a sus industrias.

“Aquí podemos hacer muchas cosas que mucha gente cree que no se pueden hacer”, dice Vladimiro de la Mora, director general de GEIQ , el centro de Ingeniería Avanzada que General Electric (GE) instaló en Querétaro.

 

La empresa del siglo XXI

Hace 15 años, GE arrancó con su estrate­gia de globalización de sus recursos de ingeniería, bajo los objetivos de encontrar talento, estar más cerca de sus clientes y reducir costos. Así surgieron sus sofistica­dos centros en China, India, Polonia, Tur­quía, Rusia y México.

Un semillero de ingenieros concentrados en diferentes proyectos de investigación y desarrollo. En México, detectó mucho talento; además, comprendió las bonda­des del país por su cercanía con Estados Unidos y su influencia en América Latina, un mercado con mucho potencial de crecimiento.

Actualmente, el GEIQ se especializa en los negocios de generación de energía y de aviación. Pero también fabrica accesorios como bombas de combustible, arneses, sistemas que dirigen el aire dentro de la turbina. Los jóvenes ingenieros mexica­nos son, en cierta forma, los autores inte­lectuales de la eficiencia y desempeño de muchos de los aviones que vuelan por todos los aires del mundo.

Vladimiro de la Mora no miente. El GEIQ es motivo de orgullo de los altos directivos de la compañía estadounidense y es tomado como ejemplo a escala global como un lugar de generación de conoci­mientos avanzados.

“Encontramos a gente muy inteligente en México”, dice John G. Rice, vicepresi­dente y CEO de Expansión y Operaciones Globales de GE. “Tenemos en Querétaro, como sabes, un centro de ingeniería. Al final de este año tendremos 1,700 personas involucra­das en el trabajo técnico más sofisticado de nuestro negocio: motores de avión, generación de energía, petróleo y gas”, presume en entrevista exclusiva.

Hace 15 años, el GEIQ empezó con menos de 100 ingenieros. Hoy ya tiene 1,500 y empleará a más. Una muestra del potencial del talento mexicano.

 GE1

Estaba leyendo el Financial Times y encontré un texto que decía: “Google es el GE del siglo XXI”. ¿Es así?, le pregunto a John G. Rice.

Vamos a ser el GE del siglo XXI. Creo que las oportunidades para empresas como la nuestra están en lo que nosotros lla­mamos Internet Industrial. Ahora tienes software, servicios y hardware. Lo que reco­nocimos hace 20 años es que proveer de gran equipo es una cosa, pero ahora debes mantenerlos funcionando bien”.

 

─ ¿Por ejemplo?

Monitoreamos remotamente el desem­peño de miles de motores de avión todos los días, en cada despegue, en cada aterri­zaje, en todo tipo de condición ambiental. Calor, frío, alta elevación, nivel del mar…

 

─ ¿Esto ya es una realidad?

Es real. Podemos hacer diagnósticos mientras los aviones vuelan. En el desem­peño de los motores podemos ver peque­ñas cosas durante el vuelo, que pueden ser corregidas en el próximo aeropuerto. Con esa misma habilidad trabajamos con turbi­nas de gas, como las que le proveemos a la CFE (Comisión Federal de Electricidad).

 

Supe que están contratando a cientos de ingenieros en el área de San Francisco, California, para comenzar a darle más fuerza al análisis de datos, el big data

Nosotros probablemente tenemos 300 de esos ingenieros de software en Querétaro. La mayoría trabaja en coordinación con ingenieros de otros países. El proceso de innovación en una empresa como GE es un proceso muy global.

 

Equipo de última generación

¿Internet Industrial? “Tenemos un grupo de más de 100 ingenieros cuyo trabajo es tomar los datos de las aerolíneas, interpretarlos y definir cuándo un motor requiere servicio”, responde De la Mora, cuando le preguntamos qué tipo de trabajo hace el área de Internet Industrial.

Los expertos de Querétaro trabajan con la gente de San Ramón, California, analizando datos. Una cosa es reconocida a nivel mundial de los ingenieros mexicanos de GE: su profundo conocimiento del análisis termodinámico. Son muy creativos.

“Aquí tenemos 300 ingenieros haciendo software; de esos 300, la mitad trae un background de software y el resto son ingenieros mecánicos que empezaron su carrera haciendo diseño, resolviendo algún problema de nuestras máquinas y comenzando a escribir códigos. En este momento le damos soporte a cuatro negocios de GE: aviación, generación de electricidad y acabamos de iniciar Oil and Gas con 100 ingenieros trabajando en sistemas submarinos para la perforación de aguas profundas”, afirma De la Mora.

Todo su staff es mexicano, gente que creció en el centro de investigación de Querétaro. “Fuimos el primer centro, fuera de Estados Unidos, en poder firmar un dibujo para aviación. Eso suena muy sencillo”, dice el jefe de los ingenieros mexicanos. “Pero ese dibujo se convertirá en un avión listo para volar”.

El GEIQ, gracias a su talento humano, se convirtió en el único centro de ge que puede probar motores de avión fuera de Estados Unidos. Por si fuera poco, en los últimos tres años, ha registrado más de 300 invention disclosure y cinco patentes. La edad promedio de sus empleados es de 30 años.

Vladimiro de la Mora confiesa que en el GEIQ, tienen horarios flexibles de trabajo, cuentan con un gimnasio, comida subsidiada y muchas otras prestaciones de primer mundo, incluyendo un salario competitivo.

 

Vuela con talento mexicano

─¿Dónde está el futuro?. ¿El futuro está en Hong Kong, donde usted vive, o en Reino Unido?

No, no, no… El futuro está en 160 países diferentes para nosotros. Sí, el centro de nuestros pensamientos nunca va a estar en Hong Kong; queremos que esté en México, en República Checa, en Rusia, en Turquía, en Indonesia, en Australia.

En tanto, Vladimiro de la Mora está orgu­lloso del centro que dirige en Querétaro. “Tenemos que entender que podemos ser tan competitivos como cualquier otro país desarrollando tecnología”.

 

─ ¿Qué debe pensar la gente cuando escu­che hablar del Boeing 787 Dreamliner, el avión más moderno del planet?

Que ahí hay talento mexicano. Que cada dos segundos despega un avión con un motor GE y, con estos, despega el talento mexicano en el mundo.

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