Por Teófilo Benítez Granados*

 

La nueva economía de la creatividad nos pide que nos considerarnos una marca y que aprendamos a gestionar el cambio.

Así, es crucial pensar y actuar como un profesional independiente que depende de su capacidad y perfeccionamiento constante.

Lograrlo inicia con la definición de nosotros mismos. Parte de un profundo análisis de lo que queremos ser y no, de que cada pensamiento y acción sea congruente con la construcción de la propia marca. Esto no se crea en un día. Es un trabajo continuo, es materializar profundas reflexiones de lo que queremos lograr y ya conseguimos hasta el momento.

Así, conviene reflexionar sobre lo que ya tenemos, características inherentes, y las que deseamos conquistar. Clarificar, asimismo, si tenemos retos en el proyecto que desempeñamos actualmente y si obtuvimos aprendizajes nuevos en los últimos tres meses.

La mentalidad ante un entorno incierto es la propia transformación continua.

Para convertirnos en una marca valiosa después de reflexionar sobre nosotros, debemos definir nuestro posicionamiento personal en menos de 10 palabras. Esto nos permite clarificar si trabajamos con un gran objetivo aspiracional para nosotros mismos o estamos perdidos en labores sin trascendencia y sentido.

La autodefinición de nosotros como producto, asimismo, nos permitirá evaluar las asignaturas o actividades en las que debemos perfeccionarnos para obtener el posicionamiento que deseamos.

En este proyecto de transformarnos en “productos” atractivos del mercado, debemos generar una proposición duradera de valor. Es decir, enlistar nuestros conocimientos, experiencia en proyectos funcionales, reputación, el vestirse para triunfar, técnicas de oratoria y nuestra esencia en sí.

Ante la excesiva competencia e información entre los consumidores, no hay más opción que ser notablemente buenos en algo. Tenemos que conocer muy bien sobre algo que tenga un valor significativo para unos clientes potenciales. Sin unas competencias claramente “vendibles”, es imposible que nos logremos convertir en una marca.

Esa distinción vendible es la percepción que lograremos generar en los diferentes públicos. Ante la inmensa cantidad de commodities en el mercado, las empresas o su identidad serán el factor más importante para elegir entre ellas. Esto, por supuesto se aplica también a nosotros como personas.

El ser dignos de confianza y creíbles son los activos más importantes en la reputación. De hecho, las empresas más admiradas a nivel mundial tienen estas características: sinceridad, accesibilidad disciplina, responsabilidad, cultivo de la persona, autenticidad, justicia, respeto, esperanza, unidad y tolerancia.

Después proseguir con la preparación de una proposición de venta limpia, clara y convincente.

Ahora conviene estar conscientes de que un Ser-Marca sabe que está en la nueva economía, es independiente, libre, tiene confianza en sí mismo y logra hacer cosas geniales. Pero también tiene un conocimiento muy importante: saben gestionar los cambios.

 

Contacto:

Teófilo Benítez Granados es Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas y Presidente del Colegio Doctoral Mexicano.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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