Los que busquen una vía de acceso al mercado europeo evitando los costes de las grandes capitales tienen la opción de instalarse en la región española de Castilla-La Mancha.

La comunidad del Quijote y del famoso queso con denominación de origen está de gira buscando inversiones extranjeras, y este jueves ha sido el turno de México.

En un desayuno con interesados, representantes del gobierno de esta comunidad destacaron el potencial económico de la región como destino alternativo a hubs como Madrid o Barcelona.

“Ofrecemos un paquete de ayudas para proyectos de valor superior a 900,000 euros, que van desde el 25% hasta el 45% de la cantidad invertida”, explica a Forbes México el director general de Empresas, Competitividad e Internacionalización del gobierno manchego, Francisco Javier Rosell.

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Según Rosell, la multinacional estadounidense Ball Corporation recibió un subsidio de 18 millones de euros (mde) por una inversión de 90 mde en una planta de fabricación de envases metálicos, de 17,000 metros cuadrados (m2), que abrió en setiembre de este año.

La disponibilidad de espacio es uno de los puntos fuertes que desde la Consejería de Economía, Empresas y Empleo destacan de esta región.

“Nuestra oficina de atención al inversor facilita todos los trámites para implantarse en un promedio de cuatro o cinco meses. Tenemos 26 millones de m2 de suelo industrial”, explica Rosell.

Castilla-La Mancha tiene poco más de dos millones de habitantes, pero una extensión territorial del tamaño de Jalisco. A la disponibilidad de espacio, se le suman precios competitivos.

“Hay espacios de coworking y viveros de empresas con precios que van desde los 5 euros/m2 hasta los 12 euros/m2, cuando en Madrid pueden ser de 50 euros/m2 o más. En suelo industrial, llegamos a los 100 euros/m2, precio del que parten las grandes capitales”, afirma el director general.

Según él, esta combinación fue lo que convenció a Amazon para invertir en un proyecto de almacén logístico en la localidad de Illescas, a 40 kilometros de Madrid.

Esta comunidad autónoma del interior de España colinda con Madrid en el norte, lo que la sitúa a 25 minutos del aeropuerto de Barajas, y por el este, con el puerto Valencia, lo que le da acceso al Mediterráneo.

Esta ubicación geográfica ha hecho que empresas como la mexicana Gruma hayan elegido la región como centro de distribución hacia el sur de Europa, norte de África y el Oriente Medio.

Por el momento, ya se han acercado a los representantes del gobierno manchego empresas mexicanas como Alpura, por la tradición agroalimentaria de la zona.

Sin embargo, la consejera de Economía, Patricia Franco, quiso destacar otros sectores estratégicos que el gobierno quiere desarrollar, como el aeronáutico o la externalización de servicios TIC.

Para esto, destacan la disponibilidad de trabajadores cualificados en las Universidades de Castilla-La Mancha y la de Alcalá de Henares.

“Un sueldo de un ingeniero puede ser de unos 1,500 euros mensuales, mientras que en una capital como Madrid puede llegar a los 2,000 o 2,500 netos”, explica Rosell.

Según la Encuesta de la Población Activa, del Instituto Nacional de Estadística español, la tasa de desempleo de Castilla-La Mancha en el tercer trimestre de 2018 fue del 16.7%.

En 2017 su PIB fue de 40,046 mde, lo que la sitúa como la 9ª economía española por volumen de actividad económica. En cuanto a PIB por cápita, esta por debajo de la media española, con 19,681 euros frente a los 25,100 euros de media nacional, según el portal datosmacro.com.

El Índice Doing Business en España 2015, del Banco Mundial, situaba a esta comunidad autónoma como la 9ª en España con más facilidad para hacer negocios.

 

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