Es un sinsentido que el recorte al gasto público repercuta en programas importantes de subsidios que controla la Secretaría de Economía, cuando hay gastos ridículos como un bolígrafo que supera los 206,000 pesos.

 

La caída en los precios internacionales del petróleo, cuyo panorama se observa muy similar, incluso, para los años venideros, provocó, como primera consecuencia lógica, un recorte en el gasto público a pesar de los incrementos en el techo de deuda autorizados por el Congreso; sin embargo, es un sinsentido que esos recortes provoquen afectaciones en los programas más importantes de subsidios que controla la Secretaría de Economía habiendo gastos que podemos catalogar de ridículos, como son agendas en más de 112,000 pesos, libretas que rebasan los 78,000 pesos la unidad e incluso bolígrafos que superan los 206,000 pesos, por mencionar algunos ejemplos.

De acuerdo con el titular de Economía, Ildefonso Guajardo, los recursos del Fondo Emprendedor y los programas del Instituto Nacional de la Economía Social (Inaes) tendrían ajustes entre 10 y 12%, mermando la capacidad de generar riqueza para aquellas personas con ideas innovadoras que carecen de recursos para emprender sus proyectos, pero sobre todo de opciones que les permitan sostener una buena rentabilidad en función de un apalancamiento de bajo costo.

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Quisiera decir que el gobierno de Peña Nieto tiene la oportunidad de comenzar a realizar una verdadera limpia respecto de los recursos que pareciera que manejan las instituciones a discreción, pero todas las señales apuntan a lo contrario, al incremento de la corrupción a todos sus niveles y donde cada una de las instituciones del país comete simulaciones, como las que revela el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios y Obra Pública (PAASOP).

Porque una dependencia que gasta 1,500 pesos en una agenda, despilfarra; pero una institución como la Comisión Nacional del Agua que destina 112,845 pesos para una sola agenda, insulta, sobre todo teniendo en cuenta que dicha “compra” se realiza bajo el esquema de Adjudicación directa.

Emmanuel-1Porque si el Instituto Mexicano del Seguro Social gasta cerca de 350,000 pesos en seis libretas (sí, libretas), no puede hablarse de racionalidad del gasto.

Emmanuel 2Porque si el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria en Morelos compra 14 calculadoras científicas en 249,000 pesos, cuando su precio de mercado no rebasaría los 21,000 pesos para todas ellas, hay grandes boquetes en el presupuesto que tendrían la obligación de subsanar.

Las devoluciones en impuestos que se realizan bajo esquemas preferenciales a las grandes empresas transmiten un malestar que fomenta la evasión, y si a ello añadimos la grosería de comprar bolígrafos en más de 1,000 pesos, no hay calificativo que describa el gastar más de 200,000 pesos en uno solo de éstos.

Emmanuel 3

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