Ante la noticia de que Google + cerraría, abrí mi perfil para saber cómo habían sido mis pasos en la red social que estaba a punto de desaparecer. Me encontré con apenas una decena de publicaciones: anunciaba la apertura de mi cuenta el 14 de julio de 2011 y la última publicación estaba fechada un año después, 12 de octubre de 2012.

Jamás volví a interactuar con la plataforma.

El pasado 8 de octubre, Google anunció que cerraría permanentemente la red social a partir de agosto de 2019 y aunque se rumoró que la razón había sido un hackeo que afectó a unas 50 millones de cuentas, esto no es del todo cierto.

En el comunicado, Google menciona que el cierre se debe, en primera instancia, a la poca interacción que G+ había tenido con sus usuarios. Así, el 90% de las sesiones en la red, duraban menos de 5 segundos.

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La filtración de datos, explica Google, permitía a los desarrolladores de aplicaciones ver datos privados de los amigos del usuario que supuestamente estaban ocultos, tales como el nombre, el correo electrónico, la ocupación, el género y la edad. Sin embargo, refiere la compañía, esto se corrigió desde marzo de 2018.

Aparte de la poca interacción y la filtración corregida, Google alude a una serie de mejoras e implementaciones que mejorarán la protección de datos y limitarán el acceso que tienen los desarrolladores a los contactos, ubicaciones y demás información sensible.

Lo cierto es que G+ jamás tuvo una historia destacada en el universo de las redes sociales. Inició operaciones en junio de 2011 y si bien tuvo un rápido crecimiento de usuarios durante el primer año motivado sobre todo por la curiosidad de una plataforma nueva, la interacción y los contenidos brillaron por su ausencia.

Además, durante algún tiempo, Google volvió veladamente obligatorio abrir un perfil en su red social, ya que, al crear una cuenta en Gmail, se creaba de forma automática un perfil en G+, además de que algunas de las funciones de YouTube sólo podían ser gestionadas a través de esa red social, sin contar que la aplicación venía por defecto en los teléfonos con sistema operativo Android.

La idea de Google al crear esta red social era privilegiar la privacidad y que el usuario tuviera un control mucho más estricto de su interacción, de las personas que veían sus contenidos y de quien era seguido por quien.

Por ello, nunca quedó claro el funcionamiento de la red social. Tenía algunos aspectos de Facebook, pero también de Twitter. Sin embargo, las cosas se complicaban con los contactos. En primera instancia, el usuario debía organizar a sus amigos en diferentes círculos o grupos de personas que tenían la posibilidad de ver o no o de interactuar o no con los contenidos publicados. Así, si un usuario publicaba un contenido debía decidir qué círculos podrían ver o cuáles serían vetados de las publicaciones.

Estos círculos complicaban las publicaciones porque no quedaba claro quién podía o no interactuar con los usuarios, sumando que el contenido que publicaba de manera privada alimentaba el feed de actualizaciones, lo que hacía aún más confuso su utilización.

Ese mismo problema de privacidad lo resolvió Facebook de una manera mucho más sencilla al incluir un menú que indicaba si el contenido era público, privado o si algún usuario debía ser excluido.

Algo que es importante señalar, es que, durante el año en curso, tanto Facebook como Google han sido vulnerados en su seguridad, dejando expuestos los datos de los usuarios y revelando que, a pesar de los esfuerzos, aún existe una brecha de seguridad latente que es importante subsanar.

 

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