A pesar de que sus gafas de realidad aumentada se encuentran en etapa de pruebas, el gigante de las búsquedas ha sido más que claro con los desarrolladores: todos los servicios deberán estar libres de publicidad y nunca jamás  exigir un pago por descarga.

 

Por Parmy Olson

 

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Google publicó ayer las especificaciones técnicas de su Glass, dirigidas a cualquier persona que quiera desarrollar servicios terceros para el dispositivo portátil. Entre los lineamientos establecidos más destacados, marcados con negritas en sus Términos de servicio, se encuentra que los servicios para sus gafas no deben incluir publicidad alguna o exigir el pago por descarga.

Hay un eco aquí de cómo Google comenzó como un motor de búsqueda a mediados de la década de los 90, excluyendo de su portal todas las características de publicidad que Yahoo! y AOL tenían. A pesar de que parecía contra intuitivo en el momento, Google se enfocó en permitir a la gente utilizar su herramienta de búsqueda sin la distracción de los anuncios, y de forma gratuita. Se llegó a ganar miles de millones mediante el uso de características como AdWords y convertir aplicaciones geniales como Google Maps en sutiles plataformas de publicidad.

Podríamos ver algo similar con Glass y con los servicios que correrá, llamados Glassware.

Google ya ha comenzado a enviar sus dispositivos a los desarrolladores y miembros de quipo de Exploradores tempranos que pagaron  1,500 dólares por aparato. Se espera que salga a la venta al público a finales de 2013 a un precio más bajo, ofreciendo servicios Web independientes y trabajando en conjunto con las aplicaciones existentes en un teléfono Android.

Algunos han llamado al Glass el primer “navegador de 1,500 dólares”, ya que las gafas actúan esencialmente como una ventana a Internet, como el inversionista y fundador de Netscape, Marc Andreessen, declaró recientemente. Pero a la larga, probablemente Google quiere que la experiencia del usuario en Google Glass esté libre de distracciones monetarias.

La interfaz de software para el Glass es un tipo de aplicación web llamada Mirror API, y no un sistema operativo en toda regla como Android. Cuando los dueños de Glass se ponen el dispositivo, eligen qué sitios web pueden publicar contenido en la “línea de tiempo” proyectada frente a ellos. Ellos visitan un sitio web desde el Glass e instalan Glassware desde ahí. El desarrollador tiene permiso para comunicarse con el dispositivo mediante Google cloud, a través del uso de páginas web estáticas rectangulares, llamadas Tarjetas, con imágenes y texto.

La cuestión de cómo los desarrolladores ganarán dinero con Glass se puede relacionar con la misma forma en como la gente hace dinero a través del motor de búsqueda original de Google. “Dependen de la magnanimidad de Google”, dice Carl Adib Ghubril, analista de Gartner especializado en interfaces humano- máquina. “Depende de los clics y de cuánta gente atraigas a tu sitio.”

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La falta de anuncios será un “disuasivo enorme” para el Google Glass, dice Ghubril. “El objetivo de Google Glass es que se supone sea parte de tus movimientos diarios. Se supone que deba desaparecer.” El elemento crucial que tendrá Glass  para ofrecer a los vendedores —entre los cuales se incluyen Amazon, Starbucks y Wal-Mart— serán los útiles datos contextuales sobre sus usuarios, cosas que puedan ser aprovechadas en conjunto, como l ahora, las preferencias personales y los datos de localización.

“Digamos que es la hora del almuerzo y decides salir a dar un paseo”, dice Ghubril. “Google sabe qué hora es y dónde te encuentras. También conoce tu comportamiento en línea, así que los vendedores tienen acceso a ello a través de la nube. Digamos que hay una tienda de la esquina que vende chocolates belgas y Google sabe que te gusta el chocolate y que estás a una cuadra.” En ese momento te podría enviar una notificación.

Una complicación en ese frente: En este momento no es posible enviar notificaciones push (las enviadas automáticamente por la aplicación al usuario) a través de servicios web basados ​​en dispositivos móviles, que están escritos en el estándar conocido como HTML5. Pero algunos dicen que las notificaciones serán una realidad una vez que los organismos de normalización que empujar con fuerza suficiente. La semana pasada, una aplicación de mensajería social llamada Kik anunció que su aplicación web basada en la plataforma HTML5 ya puede enviar notificaciones push.

Aunque todavía es pronto para predecir cómo las marcas y desarrolladores harán dinero a través de Glass y Glassware, una vía podría ser a través de notificaciones push basadas ​​en la localización en las tarjetas de la línea de tiempo de las gafas. También podría ser a través de algo distinto, pero imposible de determinar actualmente, ya que el concepto es tan nuevo y sin pruebas.

No está claro si Google mantendrá su condición de “servicios gratuitos” a largo plazo, aunque a juzgar por la forma en que ha convertido una herramienta gratuita como Google Search en un modelo de negocio complejo y potente, probablemente lo hará.

La cuestión más amplia es lo que los servicios gratuitos basados en la web en dispositivos portátiles como Google Glass harán por el ecosistema de las aplicaciones tradicionales mantenido por el iOS de Apple y el Android de Google. ¿La adopción masiva de dispositivos basados ​​en la web, como el Glass, contribuirá a erosionar su poder?

Algunas señales ya apuntan a que el santuario de las aplicaciones nativas está en riesgo: ahí está la publicación inminente de un puñado de plataformas abiertas para dispositivos móviles a concretarse este año y el próximo (Firefox OS, Tizen, Sailfish y Ubuntu).

Luego está el intento casi desesperado de Apple de proteger la puerta de entrada a su mercado de aplicaciones, la App Store, con el cierre anunciado la semana pasada de AppGratis, la popular app de descubrimiento de servicios. Los rumores apuntan a que la compañía planea sacar de línea a otros servicios similares en las próximas semanas. Apple obtiene un porcentaje de un dígito de sus ingresos directamente de las descargas de la App Store, pero la tienda es un símbolo clave de la salud financiera de su ecosistema iOS.

Una de las mayores fortalezas del sistema operativo móvil de Google, Android, ha sido su permisividad. Desde que se lanzó la plataforma de código abierto en 2007, Google ha dejado a desarrolladores, fabricantes de dispositivos y operadores, y más recientemente incluso a Facebook, modificar la plataforma para adaptarla a sus intereses comerciales. Esta es una de las grandes razones por las que Android sigue creciendo tan rápidamente en todo el mundo.

Los términos de uso de Google Glass sugieren que no está tan abierta cuando se trata de la distribución. Por ejemplo, Google va a prohibir a los desarrolladores distribuir su software fuera del canal de distribución Google Mirror API Client para Glass.

Es probable que sólo sea que, en el caso del Glass, las restricciones serán mayores para los desarrolladores y menores para los usuarios, algo muy sabio en términos comerciales.

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