El término ghosting ha sido popularizado en las relaciones personales como una conducta tóxica sobre todo en el entorno digital, pero su versión corporativa puede ser igual o más negativa. El ghosting corporativo es la práctica de ignorar o no responder a comunicaciones importantes, ya sean correos electrónicos, mensajes o llamadas, tanto de colegas, proveedores como de clientes. En el entorno empresarial, esta falta de respuesta puede tener consecuencias serias para la reputación y la eficiencia operativa de una organización.

Esta terrible y común práctica afecta directamente la reputación de la empresa. Imaginemos un cliente que envía una consulta crucial sobre un producto o servicio y no recibe respuesta. Esta falta de comunicación no solo genera frustración, sino que también puede llevar a la pérdida de confianza y lealtad hacia la empresa. Los clientes esperan y merecen un nivel básico de cortesía y profesionalismo, y no responder a sus comunicaciones es una manera rápida de perderlos. De igual manera, ignorar a proveedores puede causar retrasos en la cadena de suministro, afectar la calidad de los productos y servicios, y traer serios problemas legales cuando la falta de comunicación refleja negativas de pago, incumplimientos de contratos y evasión de responsabilidades.

Para los colegas dentro de la organización, el ghosting puede crear un ambiente de trabajo tóxico. La falta de respuesta a correos electrónicos o mensajes importantes puede detener proyectos, causar malentendidos y generar un clima de desconfianza. La comunicación efectiva es esencial para el funcionamiento de cualquier equipo. Cuando se descuida, se erosionan las bases de la colaboración y la cooperación, esenciales para el éxito organizacional.

Es imperativo construir una nueva cultura de transparencia, empatía y accountability para combatir este problema. La transparencia implica ser claro, honesto e íntegro en todas las comunicaciones. Esto no solo abarca la cantidad de información compartida, sino también la calidad y relevancia de esta. La empatía, por otro lado, requiere comprender y respetar las necesidades y sentimientos de los demás. Esto incluye responder de manera oportuna a las solicitudes y preocupaciones de colegas, clientes y proveedores.

El accountability, o responsabilidad, es el pilar que sostiene a la transparencia y a la empatía. Cada miembro de la organización debe ser responsable de sus acciones y compromisos, lo cual incluye responder a las comunicaciones de manera adecuada y en tiempo razonable. Esto crea un sentido de confianza y fiabilidad que es fundamental para cualquier relación profesional exitosa.

Adoptar estas prácticas no solo mejora la comunicación interna y externa, sino que también fortalece la imagen de la empresa como una entidad profesional y confiable. Las empresas que son vistas como transparentes y responsables tienden a atraer y retener más talento, ya que los empleados desean trabajar en entornos donde se valoran estas cualidades. Asimismo, los clientes y proveedores son más propensos a establecer relaciones a largo plazo con empresas que demuestran estos valores.

Además, en términos de cumplimiento normativo, mantener una comunicación clara y efectiva puede ser crucial. En muchos sectores, la falta de respuesta o la comunicación inadecuada puede resultar en incumplimientos regulatorios, lo cual puede llevar a sanciones y daños a la reputación. Las organizaciones deben asegurar que sus prácticas de comunicación estén alineadas con las regulaciones y mejores prácticas del sector para evitar estos riesgos.

La eliminación del ghosting corporativo es un esfuerzo que debe ser apoyado desde los niveles más altos de la organización. Los líderes empresariales deben dar el ejemplo, mostrando un compromiso constante con la comunicación efectiva y la responsabilidad. Este enfoque debe ser integrado en la cultura corporativa y apoyado con políticas y herramientas que faciliten la comunicación y la respuesta oportuna.

El gran reto para muchas organizaciones es construir una cultura de integridad que se viva y sea congruente en todos los niveles de la organización.

Las organizaciones pueden mejorar significativamente su eficiencia operativa y su capacidad para cumplir con los estándares regulatorios y expectativas del mercado eliminando prácticas tóxicas que de fondo tienen un dilema intergeneracional. Hacerlo es indispensable para el éxito y el relacionamiento de largo plazo con actores clave.

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