Reconocer el legado de quién estuvo ahí es la acción más noble de gratitud. Al pasar los años, recordamos esos momentos excepcionales que ponen las cosas en perspectiva. Una de ellas es el reconocimiento hacia nuestro padre, que a través de un amor y una presencia inquebrantable fue forjando una suma de “pequeños detalles”, que hoy nos hacen ser quienes somos.  

El verdadero legado de papá es eso que no se ve, un signo invisible que en cambio sigue vigente en cada paso que das; una herencia que hoy reconoces y celebras que siga alimentándose. Esos momentos, esas lecciones, son un valor que pasa de mano en mano, un tesoro de largo aliento que aviva la llama de muchas familias mexicanas.

Un ejemplo de esto puede apreciarse en la historia del maestro tequilero Lázaro Gallardo, quien con la creación y desarrollo de Tequila Centenario desde 1857 puso la primera semilla para cosechar la grandeza y distinción de clase mundial que hoy es orgullo y leyenda en todo el mundo.

A través de un proceso sumamente dedicado y minucioso que le vio nacer y que hoy sigue más vivo que nunca, las manos herederas que dan vida a Gran Centenario Leyenda procuran con esmero todas y cada una de las etapas de su elaboración, resultando así en una épica de alcances incalculables y decantada en una bebida suave pero con sumo carácter, encarnación balanceada con los que se disfrutan los momentos que vale la pena atesorar.

Desde su delicada y pulcra selección de tequilas añejados en barricas de roble americano por más de tres años bajo la supervisión y cuidado del Maestro Tequilero, la impresión visual es también congruencia sensorial; el sabor cálido y robusto de Gran Centenario Leyenda se distingue también de forma plena en el paladar gracias a sus notas dulces, de maderas suaves, frutos secos, nueces y almendras, envasado finalmente en una robusta y elegante botella de prominente carácter limitado, la cual alberga algo más que un tequila: contiene la tradición viva de lo que hoy es la insignia icónica que distingue a tequila Gran Centenario Leyenda.

Tal y como la presencia de papá hoy es, en perspectiva, el orgullo vivo que reconoce ese carácter, valor y fuerza que nos ha acompañado todos estos años, Gran Centenario Leyenda es la muestra fiel de los grandes hombres y sus enseñanzas a través del tiempo.

Hoy es el tiempo adecuado, tiempo para reconocer y celebrar a un hombre, una vida…una leyenda que con el tiempo es aún mejor.

 

 

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