Si la tendencia se consolida, y las grandes cadenas de hoteles de negocio se unen, podría cambiar la forma de hospedarse del viajero de negocios y de las empresas.

 

 

Era un oasis de comodidad en el competitivo y cada vez menos friendly mundo de los viajeros corporativos.

Hasta el momento, las grandes cadenas de hoteles enfocadas principalmente en el viajero de negocios (Marriot, Intercontinental, Hilton…) ofrecían en sus tarifas regulares unas condiciones de cancelación cómodas y flexibles. Suelen permitir la cancelación de una reserva sin cargo alguno hasta 24 horas antes, y en el caso de “no show” únicamente se cobraba el coste de la primera noche.

Nada que ver con las aerolíneas en las que, excepto en la clase business, se cobraban gastos de gestión por cambio de ruta y fecha, incluso para viajeros de turista completa o business reducida. Ni hablar de los billetes de turista reducida, en el que se pierde el importe completo.

Y si en México las compañías suelen ser bastante flexibles con el viajero de negocios, en los EE.UU. la política de cambios, como habrán sufrido quienes viajen por trabajo al vecino del norte, son insufribles.

Pues bien, las principales cadenas de hoteles del mundo han decidido que es hora de aplicar las políticas de fee extras de las aerolíneas. Hilton y Marriot han anunciado que a partir de enero próximo su política de cancelación de última hora se endurecerá, lo que sin duda afectará sobre todo a los viajeros de negocios, quienes habitualmente tienen que cambiar vuelos y agenda en el último momento. La explicación que dan es que de esta forma podrán ofrecer a otros viajeros de última hora las habitaciones bloqueadas.

Pero la dinámica del negocio está por detrás. Según un informe de la consultora Workscompany.com, las aerolíneas facturaron 2,810 millones de dólares por tasas de penalización (de cambios o cancelaciones), y más de 14,300 millones por otro tipo de recargos. La industria hotelera, sin embargo, se quedó en 2,250 millones de dólares, y casi todo ello por cargos como Wi-Fi o upgrades, pero no por cancelaciones. En los EE.UU., la American Hotel and Logding Association calcula que el 41% de las pernoctaciones son por motivos de negocio.

Si la tendencia se consolida, y otras grandes cadenas de hoteles de negocio se unen, podría cambiar la forma de hospedarse del viajero de negocios y de las empresas. Queda por ver, en cualquier caso, si los titulares de los programas de fidelización en sus segmento elite, como suele ser el caso del viajero empresarial, pueden evitar estos cargos. Seguiremos de cerca el tema.

 

 

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