Para lo único que sirve la tardía recomendación de Greenspan, es para que en este hemisferio los escépticos abran los ojos y busquen amparo fuera del sistema bancario y financiero.

 

 

Resulta sorprendente lo mucho que pueden transformarse los funcionarios gubernamentales y banqueros centrales una vez que han dejado sus puestos. Uno de los más emblemáticos es el caso de Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal (Fed, banco central) de Estados Unidos, quien en sus discursos y publicaciones más recientes da la impresión de querer presentarse más como un economista de la Escuela Austríaca, que como lo que en realidad fue y es: el principal manipulador del sistema monetario mundial y corresponsable de la crisis global que nos aqueja.

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Así pues, Alan “El Arrepentido” Greenspan, en su más reciente artículo “Golden Rule: Why Beijing is Buying” (Regla de oro: por qué Beijing está comprando) –publicado este lunes en Foreign Affairs, dice que si China convirtiera en oro tan sólo una pequeña parte de sus 4 billones de dólares en reservas de divisas, el yuan adquiriría “una inesperada fortaleza en el sistema financiero internacional de hoy”. Asegura, además, que aunque fuera una apuesta arriesgada que tendría sus costos, éstos serían modestos en comparación con lo que significaría rebasar a Estados Unidos como el (supuesto) máximo tenedor de reservas de oro del mundo, con 8,133.5 toneladas.

Del oro, Greenspan resalta las “propiedades especiales que no tiene ninguna otra divisa, con la posible excepción de la plata”, y el hecho de que por más de 2,000 años “ha tenido una aceptación virtualmente incuestionable como pago”. Recuerda también que fue la única forma de retribución que los exportadores aceptaron de Alemania conforme la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin. En este sentido manda un mensaje claro a los chinos –y a todo aquel dispuesto a escuchar: ni el dólar ni ningún dinero fíat es su sustituto y, llegado el momento, no tendrán la “aceptabilidad universal del oro”. Su conclusión es que Keynes estaba equivocado, el rey de los metales no es una “reliquia barbárica”.

Sin embargo, alguien debería decirle al señor Greenspan que su recomendación para que Beijing acumule lingotes por encima de su socio-rival americano, llega muy tarde. Los chinos no la necesitaron. De hecho, como saben los amables lectores de este espacio, China emprendió una política encubierta de acaparamiento masivo de oro a partir de la crisis financiera de 2008.

Pese a ser el sexto país con las mayores reservas áureas (1,054.1 tons.), después de los EE.UU., Alemania (3,384.2 tons.), Italia (2,451.8 tons.), Francia (2,435.4 tons.) y Rusia (1,105.3 tons.), lo cierto es que no actualiza el dato de sus tenencias desde 2009. Quieren llegar a ser los primeros pero no que se sepa todavía la verdad de cuánto tienen. Beijing está llevando una doble contabilidad. Es más, el experto Jim Rickards –entrevistado este año en este blog, nos reveló en exclusiva que, de acuerdo con sus fuentes, los chinos están importando oro en secreto incluso por canales militares.

Asimismo, según las estadísticas del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), China es ya el principal consumidor mundial del metal. No obstante, investigaciones de otro analista especializado, Koos Jansen, han descubierto que, cuando menos, las cifras reales de demanda son más del doble (2,197 tons. en 2013) de lo estimado por el WGC.

Por si fuera poco, podemos considerar que el objetivo chino de superar las reservas de oro estadounidenses se hizo oficial con el artículo titulado “La misión estratégica del oro para apoyar al yuan en el mundo”. El texto publicado en Sina.com.cn el 30 de julio pasado por Song Xi, gerente general de la China National Gold Group Corporation y presidente de la Asociación del Oro del país, asegura que la tarea central del metal precioso es apoyar la internacionalización del yuan (RMB), y permitir así que China “se convierta en una potencia económica mundial y asegure que se logre el ´sueño chino´.”

Song resalta que cuando la libra esterlina y el dólar alcanzaron su estado de divisa internacional, sus reservas de oro como porcentaje del total mundial eran del 50 y 60%, respectivamente. Por ello es indispensable que se aumente el “contenido de oro” del RMB para que tenga “aceptación popular y valor estable”, subrayó. La meta hecha pública por Song es elevar las reservas áureas primero hasta 4,000 toneladas para superar a Alemania, y luego a 8,500 toneladas para dejar atrás a Estados Unidos.

Éste es un mensaje claro para quienes desdeñan el actual rol del yuan en el contexto internacional. El plan para convertirlo en divisa de reserva apoyado por el oro está definido: que el Banco Popular de China compre oro en masa (aunque no lo diga), que se relajen los controles a su importación, que se establezca un fondo para la construcción de reservas y un Banco de Oro.

De modo que para lo único que sirve la tardía recomendación de Greenspan, es para que en este hemisferio los escépticos abran los ojos y busquen amparo fuera del sistema bancario y financiero. El mundo, como lo conocemos, no será el mismo después del colapso inevitable del dólar.

 

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