Por Ángel Martí y Sofía Menchú

El presidente de Corporación Camino Real, Carlos Monteros Castillo, pasa gran parte de su tiempo entre alfombras, esculturas que adornan los pasillos que llevan a habitaciones y el aire de las calefacciones.

Pese a convivir día a día con este ambiente de elevadores y construcciones horizontales, o tal vez por ello, el empresario goza como pocos relacionarse con la naturaleza y los seres vivos que en ella habitan.

No es un placer que haya adoptado en años recientes. Carlos es licenciado en zootecnia y hasta antes de pertenecer al consejo de administración de Camino Real en la década de los 70 atendía a animales de fincas ubicadas en la costa sur y la zona norte de Guatemala, contando para ello con una farmacia y un laboratorio veterinario e importando medicina animal.

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Es por su formación profesional que, como él mismo dice, le fascina hacer saber a sus amigos que su hotel preferido dentro del grupo que comanda es Camino Real Tikal, un desarrollo a orillas del Lago Petén ubicado en un entorno selvático con 12 caballerías donde, asegura, nunca nadie va a construir nada más. Años antes se encontraba en este lugar Hotel Real del Patio, mismo que su grupo compró, reconstruyó y remodeló para dar forma a un concepto de servicios integrados.

¿Cómo fue que un joven de apenas 29 años que su labor principal era el cuidado de ganado se enroló en el sector turismo para ser parte de un grupo hotelero que hoy cuenta con 1,000 cuartos de habitación, erigiéndose en uno de los corporativos más importantes de Guatemala? “Por casualidad”, responde.

A finales de la década de los 70 Carlos acudió a una reunión de consejo representando a uno de los accionistas. Fue tal la impresión que se llevó el entonces presidente y accionista mayoritario de la empresa, Edward Carrette, que lo invitó a formar parte del consejo.

Empezó como vocal, pronto escaló a secretario y poco después a presidente. Este último puesto lo obtuvo después de que en una sesión de consejo otro de los accionistas le hizo llegar un papel doblado por debajo de la mesa donde le proponía que asumiera esa posición. Carlos salió de ahí corriendo a vender sus veterinarias y todo lo que tenía que ver con la industria ganadera para dedicarse desde ese momento al 100% al sector turismo.

Él todavía se sigue sorprendiendo al recordar cómo en esos años la gente que visitaba la Ciudad de Guatemala tenía muchas veces que dormir en los sofás del lobby, porque no había los suficientes hoteles en la capital. Dormían ahí porque era la única forma de presionar a la gerencia del hotel para que les diera una habitación al otro día.

Eran años de revueltas sociales en Guatemala y los militares entraban y salían de los hoteles cual si fueran sus cuarteles. Lo hacían de 10, de 15, de 30. Muchos empresarios del sector turismo optaron ante esa situación por salir del negocio y prácticamente huir del país centroamericano.

Fue en esa época cuando Carlos le compró su participación en el grupo a Edward Carrette, una apuesta bastante arriesgada considerando que las cosas en los 80 no marchaban bien. Pero entrados los 90 en lugar de soldados comenzaron a desfilar civiles por los hoteles de la Ciudad de Guatemala.

“Fue justo en ese momento cuando decidimos ampliarnos y comenzar a adquirir nuevos hoteles en el país. De ahí fue hasta 2000 que comenzamos a disminuir la operación por cuestiones de afluencia de turismo y por una sobreoferta del mercado”, explica el presidente del grupo hotelero más grande de Guatemala.

Este país centroamericano hoy recibe más de 2.1 millones de visitantes extranjeros al año, que le generan al país divisas por 1,563.8 millones de dólares (mdd); se trata de cifras que en los últimos años han ido en ascenso, pero Carlos cree que podrían ir mejor si se atendieran variables como la seguridad y la infraestructura.

De hecho, considera que es gracias al creciente segmento del turismo de negocio que las cifras de la economía se tornan positivas.

Es justo por esa razón por la que el empresario quiere consolidar su oferta hotelera y, de ser posible, apuntar a un segmento de negocio que países como Costa Rica, Cuba y México ya exploran: el turismo de salud, aunque todo indica que ahora le tocará al segundo hombre de abordo cubrir esa misión, Juan Manuel Monteros, vicepresidente ejecutivo del grupo, e hijo de Carlos.

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Tras hombres de negocios

En noviembre pasado miembros del Inguat y el Buró de Convenciones de Guatemala participaron en la feria IBTM World en Barcelona, España. La misión era clara para la comitiva guatemalteca: promover al país como un destino ideal de congresos, convenciones, viajes de incentivo y reuniones (mice, por sus siglas en inglés).

Corporación Camino Real estuvo presente en este evento, que es el más importante en su tipo a nivel global, aunque no fue el único representante de la iniciativa privada que participó, otras organizaciones guatemaltecas fueron Clark Tours, IVI DMC Guatemala, Kakaw & Sapphire DMC, Maya Sky Tour Operator & DMC, Porta Hotels y STP Guatemala Tour Operator.

Carlos Monteros confía en que el turismo de reuniones en Guatemala tiene potencial de seguir creciendo, no sólo por disponer de centros de convenciones, salones de conferencias y un parque de exposiciones de 23,000 m2 de área útil, sino porque su misma organización le ha permitido experimentar un interés creciente de empresarios de la región por utilizar infraestructura de reuniones.

“En el centro de convenciones nos ha ido muy bien, existe a su alrededor una disponibilidad de 600 habitaciones. Nuestro centro creo que es el más activo de Guatemala y no tenemos convenciones masivas como el Teletón que originalmente se hacía aquí”, comenta el presidente de Corporación Camino Real.

El Encuentro Nacional de Empresarios (Enade), que organiza la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa), que reúne a cerca de 2,000 personas y año con año tiene lugar en Westin Camino Real, ubicado en la zona 10 de la Ciudad de Guatemala, se ha convertido en uno de los eventos insignia del grupo y del turismo de negocios de la ciudad. El Centro Internacional de Convenciones tiene una capacidad para más de 3,000 personas.

“El Centro de Convenciones —asegura Carlos— de esta área es donde se concentra la oferta hotelera, entonces a la hora de determinar un evento por la logística llevamos la de ganar si lo quieres ver así; existen 1,200 habitaciones hoteleras en un radio de un kilómetro, 600 nuestras y 600 de afuera”.

El tipo de turismo extranjero que llega a los hoteles de la organización varía según la fuerza de la marca o la ubicación. En The Westin Camino Real la ocupación de estadounidenses suele ser de 60%, pero en otros hoteles como Holiday Inn o Biltmore, quienes suelen tener una presencia importante son los turistas mexicanos y centroamericanos.

El empresario se emociona al señalar que para este tipo de turismo Guatemala lo tiene todo, desde el

Océano Pacífico por un lado hasta el Atlántico por el otro, “a lo que habría que sumarle el Caribe, la zonas selváticas, los volcanes, la cultura maya”, y un sinfín de cualidades que menciona para convencer de las oportunidades del país en este nicho de negocio. Pero tampoco es absorto a la violencia que se vive.

Para el presidente de Camino Real, la inseguridad en Guatemala es uno de los factores que inhiben la posibilidad de que llegue más turismo extranjero, pues además de que los índices de inseguridad han ido al alza en los últimos años, “la prensa amarillista —considera—pone esto en las primeras planas de los diarios. Si vas a Costa Rica, las noticias de los asaltos están en la penúltima plana. México, a pesar de tener una violencia más fuerte, logra gestionar la información para evitar que esto merme la inversión”.

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Hospitales 5 estrellas

Carlos Monteros no duda en asegurar que el futuro de su empresa está en la expansión de sus hoteles fuera de Guatemala, en la regionalización. “En este momento, por cuestiones de la situación económica mundial, estamos consolidando operaciones, bajando deuda, agarrando fuerza. Pero definitivamente, la idea es salir a tocar puertas, no quedarnos sólo aquí”.

No es que Corporación Camino Real no tenga ya un pie fuera de Guatemala; desde hace algunos años ya tiene presencia en Belice, donde la propia empresa se ha ido expandiendo. En principio la firma guatemalteca fue llamada por empresarios de aquel país para operar un hotel, posteriormente pagó al dueño la mitad del Hotel Biltmore Belize y ya estando ahí participaron con este mismo grupo como socios de diseños. Hoy operan en ese país también Sunbreeze Hotel y Sunbreeze Suites en San Pedro Town.

Si bien Belice es un mercado diferente al centroamericano, no sólo por su lenguaje, hábitos de servicio y tipo de turista que recibe, la posibilidad de contar con socios de ese país le ha permitido a la organización que preside Carlos Monteros, y en la cual cada vez tiene más participación en la toma de decisiones su hijo Juan Manuel Monteros, una pieza clave de la expansión del grupo en los siguientes años, mantenerse a salvo de los ciclos económicos por los que pasa la economía de ese país, por ejemplo, durante la pasada crisis de 2008 desatada, en buena medida, por la sobreoferta de bienes raíces en Estados Unidos, país de donde proviene 90% de los turistas que suelen ocupar los hoteles de Camino Real en Belice.

Un país que llama la atención para invertir en él a Carlos Monteros es Nicaragua, donde operó el Hotel Camino Real Managua a finales de los 80, teniendo que salir poco después ante la convulsa situación que ahí se vivió, producto de los movimientos sociales. “Pero el país dio un giro en los últimos cinco años y el sector turismo nos abre nuevas oportunidades”.

Pero si de oportunidades se trata, una que el empresario y su hijo ven en el mediano plazo es la de operar hospitales de lujo en Guatemala, aprovechando el boom de turismo médico que podría vivir la región en los siguientes años si se mantiene la tendencia de crecimiento de ciertas especialidades, que pueden ser hasta 70% más económicas que en EU, según estudios del sector.

“El otro día hablaba con un grupo de médicos que quieren hacer algo como el Hospital Multimédica en Guatemala y nos mantenemos en pláticas. No es la primera vez que surge esta inquietud de nuestra parte. Cuando quebró el Hotel Marriot en Guatemala entramos en pláticas para operarlo como hospital; parte de la infraestructura quedaría como hotel y la otra como hospital. Desafortunadamente no se llegó a un acuerdo final en los precios”, comenta el empresario.

En el estudio US Health Care Reform and Medical Tourism Opportunities, la Cepal menciona que los costos elevados de los procedimientos médicos, las largas listas de espera y el envejecimiento de la acaudalada generación del baby boom en los países desarrollados, aunado a la disponibilidad de viajes internacionales y la oferta de servicios de salud de alta calidad a precios accesibles en los países destino, han propiciado que un elevado número de pacientes busque y reciba tratamiento médico, dental o estético en países de Latinoamérica, como Guatemala.

En el turismo de salud, la Comisión Presidencial para la Competitividad e Inversión realiza desde hace algunos años capacitaciones y viajes de promoción a Estados Unidos y Canadá, aprovechando estos mercados por su cercanía. También creo el sitio web www.healthwellnessguatemala.com para dar a conocer servicios médicos y hospitalarios que ofrece el país. “Lo que falta es vincular al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social para generar políticas que promuevan el desarrollo de este segmento de turismo”, considera el comisionado de la Comisión, Acisclo Valladares Urruela.

Pero las acciones de las autoridades de empujar a este sector no terminan con estas acciones. La autoridades conformaron una Mesa de Turismo de Salud y Bienestar, integrada por el Inguat, la Cámara de Turismo de Guatemala (Camtur), Agexport y la Asociación de Turismo Médico (Aturmed), quienes firmaron un convenio de cooperación para potencializar el país como destino de salud y bienestar.

Cirugías plásticas, procedimientos electivos, como artroscopia de rodilla y cualquier procedimiento programado que no sea urgencia, tratamientos dentales —datos de Agexport aseguran que Guatemala es líder en odontología y oftalmología por arriba de México, El Salvador y Honduras— y chequeos médicos ejecutivos, son algunos de los servicios que podría ofrecer Guatemala al turismo extranjero, consideran líderes del sector como Ernesto Mena, ceo de MediCloud.me, y Andrés Porras, gerente del sector servicios de Agexport.

“Del turismo médico se habla mucho en Guatemala y que puede ser para toda clase de medicina; la intención es tener una oferta como un hotel de lujo. Nosotros no operamos el tema médico, pero sí podemos tener una buena cocina, buenas habitaciones y buenas camas”, concluye Carlos Monteros.

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