Por Laura Sánchez | Investing.com

Mercados en verde en una sesión con cierta cautela ante los giros constantes de la guerra comercial. El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió ayer a dar ‘un toque’ a México asegurando que si el país azteca no controla el flujo migratorio en 45 días, se activará la “Fase 2” de los aranceles, “que es muy dura”.

Con China, reconoció que está retrasando el acuerdo hasta que el gigante asiático no cumpla con los requisitos impuestos por Estados Unidos.

Y, por si fuera poco, ha lanzado también nuevas amenazas, esta vez contra Alemania, por el gasoducto que está construyendo con Rusia y avisando de posibles sanciones.

Los mercados, que no pierden de vista ninguno de estos tres frentes, se centran sobre todo en el conflicto EU-China. “A tres semanas de producirse la posible reunión entre Trump y Xi, la preparación de esta reunión ha sido mínima debido al reciente aumento de tensión verbal. Así, no hay expectativas de que ambos alcancen avances significativos, siendo el mejor escenario que se vuelvan a retomar las negociaciones. Funcionarios chinos empiezan a pensar que la falta de un acuerdo es mejor que un mal acuerdo, y las diferencias entre ambas partes se están ampliando”, advierten en Link Securities.

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Estas tensiones no son nada buenas para la economía y desde Renta Markets hacen hincapié en que, “a la luz de los acontecimientos recientes, los economistas estadounidenses han actualizado sus pronósticos económicos y de la Fed. Revisan a la baja las perspectivas de crecimiento para 2019 a 1.9% y su pronóstico de inflación de PCE a 1,8%. Esperan que la Fed reduzca los tipos de interés hasta tres veces este año, en las reuniones de julio, septiembre y diciembre”.

Por su parte, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, también han alertado sobre las consecuencias de la guerra comercial. “Advierten que puede ser susceptible de empeorar y afectar al crecimiento de la economía global, impactando en gran medida a Europa, hasta ahora motor de crecimiento y estabilidad, y en los países de la región, que basan gran parte de su economía en la producción de vehículos”.

Recordamos que Lagarde ya saltó a la palestra recientemente para ‘llamar al orden’ a Estados Unidos, sugiriendo la necesidad de que llegara a un acuerdo con China para el bienestar del crecimiento económico global.

El pasado mes de mayo Trump concedió a Europa una tregua de seis meses para decidir si aplica o no aranceles al sector automoción europeo.

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