Por: Lorena Ramírez y Abril Vieyra*

La existencia del COVID-19, pandemia que está provocando una crisis humanitaria sin precedentes, ha impactado en nuestro modus vivendi de manera exponencial. Hoy, las personas se encuentran ansiosas, con incertidumbre y miedo debido a lo desconocido de la misma. Por ello hay un aspecto muy importante de la contingencia de salud que, además, constituye un derecho humano y poco se ha tomado en cuenta y es urgente cuidar y promover: la salud mental.

Tanto el desconocimiento como la sobresaturación de información que llega a nosotros diariamente puede generar un impacto negativo en nuestra estabilidad emocional, principalmente en personas que sufren de estrés o ansiedad, incluso aquellas que presentan algún trastorno como el obsesivo compulsivo (TOC).

Por eso es de suma importancia que la sociedad preste atención a las medidas que se pueden tomar para cuidar, no sólo la salud física o las cuestiones económicas, sino para evitar afectaciones psicológicas graves.

Oportunamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado a conocer una lista de recomendaciones que van desde mantener una conexión positiva con los seres queridos y tratar de continuar con las rutinas diarias, hasta hacer ejercicio y gestionar exitosamente el estrés.

Éstas son recomendaciones que sin duda guían a la recuperación del eje anímico. Sin embargo, no podemos menospreciar las herramientas que como sociedad tenemos que desarrollar para poder salir, incluso, beneficiados de esta situación.

Una clave de ellas es la resiliencia

Llamamos resiliencia a la capacidad que tienen los individuos para recuperarse tras sufrir algún tipo de adversidad. El ser humano lucha por su estabilidad (homeostasis) por naturaleza, a veces lo logra y otras veces termina teniendo conductas que lejos de ayudarle, le perjudican.

Ahora, ¿qué pasa cuando el mundo entero se enfrenta a la necesidad de desarrollar esta capacidad ante un evento tan poderoso como una pandemia? A esto le llamaremos resiliencia colectiva.

Hoy en día, estamos atravesando por un periodo relativamente corto pero intenso que está siendo acompañado de muchas pérdidas al mismo tiempo (pérdidas de salud, de rutina, económica, incluso pérdidas de vida). Es bien sabido que cuando experimentamos una pérdida debemos vivir un proceso natural que se llama duelo.

La complejidad reside en que cada persona experimenta los duelos de manera distinta.

Lo que para una persona puede ser muy fuerte o desafiante, quizás para otra no lo sea. Independientemente de la fase de enfrentamiento en la que cada persona se encuentre, todos estamos viviendo la misma situación y se necesita urgentemente una unión colectiva para poner atravesarla con el menor número de secuelas posibles.

Por ello destacamos la importancia de vivir en comunidad para generar armonía y tener una mejor calidad de vida. Una comunidad que desarrolle una unión formada a través del entendimiento y la tolerancia pues no todos estarán reaccionando de la misma manera, y lo último que necesitamos es que la crisis nos aleje en vez de acercarnos.

Asimismo, enfocarnos en desarrollar una perspectiva positiva para implementar todas las estrategias posibles y así desarrollar una estabilidad individual; además de estar atentos de las personas con las que convivimos e identificar comportamientos que nos puedan indicar alguna posible afectación psicológica y entonces apoyar.

Los principales factores que desarrollan y acompañan una resiliencia colectiva son la empatía, la comunicación asertiva y la solidaridad. Entendiendo la primera (empatía) cómo ese “darme cuenta” que el otro y no sólo yo, está sufriendo. La segunda (comunicación asertiva) aplica generando canales objetivos y positivos de comunicación que nos lleven a la correcta puesta en marcha o acción (solidaridad).

Recordemos que somos seres sociales por naturaleza y que necesitamos unos de los otros, para poder salir de esta crisis que impacta en todos los ámbitos.

Solo cuando soy capaz de ver al otro y comunicarme/expresarme de la mejor manera, podré actuar benéficamente en el término individual y así aportar algo positivo en lo social y lo colectivo.

 

Contacto:

*La maestra Lorena Ramírez es directora de Desarrollo de Negocios en LATAM @AccelHUB, con Liderazgo en Innovación @MIT Professional Education. La psicóloga clínica Abril Vieyra es directora y fundadora de Flow, la primera plataforma digital mexicana con un modelo único de atención.

 

www.plataforma-mexico.org

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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