Como dice el dicho, ¡para morir nacimos!, entonces ¿por qué no pensar en qué sucederá con nuestra presencia digital una vez que dejemos este mundo?

 

 

Se acerca el Día de Muertos y a todos nos encanta celebrar a los que ya no están. Sin embargo, pocas veces nos ponemos a pensar que es algo que también nos va a pasar a nosotros. Es probable que en cuanto a nuestras posesiones materiales tengamos cierto orden a través de testamentos y seguros, ¿pero qué sucede con nuestra vida digital?

Es importante que nuestra presencia en el mundo digital mantenga privacidad después de nuestra muerte. Cuando una persona fallece, sus cuentas de redes sociales permanecen activas hasta que, en la mayoría de los casos, los familiares piden a las compañías que las den de baja. Salvo que exista un proceso judicial (tal y como lo aclara Facebook), ningún familiar podrá acceder a las cuentas del fallecido.

Cada red social permite realizar una serie de acciones de acuerdo con lo que el difunto o los familiares de éste hayan decidido. No obstante, cada red solicita diferentes documentos o comprobantes. Esta es una pequeña guía de qué hacer con las redes sociales en caso de muerte.

 

Para Facebook
Los parientes cercanos pueden avisar de la muerte de un miembro de Facebook, siempre y cuando demuestren su relación y muestren documentos que avalen la defunción.
En tal caso tienen dos opciones: pedir que la cuenta se haga conmemorativa o solicitar la cancelación de la cuenta.
Cuando una cuenta se convierte en conmemorativa seguirá activa y conservará los documentos que el difunto hizo públicos, y éstos no serán borrados. También los mensajes directos se mantendrán activos por si se desea mandar mensajes al fallecido, y el nombre no podrá ser tomado por otro usuario. Además, el muro se mantendrá activo por si se desea escribir alguna condolencia.
Sin embargo, no es posible modificar una cuenta conmemorativa, es decir, no se podrán borrar comentarios que la persona fallecida hubiera hecho, tampoco agregar o eliminar amigos, ni quitar o agregar fotografías o cualquier otro documento.
Cuando la cuenta es cancelada, se borra junto con todos sus documentos y comentarios. De esa manera ya nadie podrá tener acceso nunca a la cuenta.
En ningún caso se dará la contraseña a otra persona, salvo cuando exista una orden judicial debido a la comisión de algún delito.

Para Twitter
Sólo se puede dar de baja la cuenta. Se necesitan los documentos que avalen la muerte del propietario de la cuenta y una identificación, además de una declaración firmada por el solicitante. Todos estos documentos serán enviados por correo postal. En ningún caso permitirá Twitter el acceso a la cuenta, aunque es posible que pueda eliminar fotografías o videos a solicitud de los familiares o personas autorizadas.

Para LinkedIn
En este caso sólo se puede dar de baja la cuenta. Se necesita completar un formulario y firmarlo electrónicamente. Además es necesario proporcionar el nombre del miembro, la última empresa donde trabajó, la relación del fallecido con la persona que reporta y un enlace a su perfil.

Para Google
En el caso de Google resulta relativamente sencillo. A través de nuestra cuenta (que incluye Gmail, YouTube, Drive, G+, entre otros servicios) podemos activar el servicios de administración de cuentas inactivas. A través de esta especie de testamento digital podemos advertirle a Google que si pasamos más de cierto tiempo sin actividad (de tres hasta 18 meses), se considere que ya no estamos presentes. Así podemos borrar automáticamente nuestros perfiles y enviar un mensaje a quienes hayamos elegido un mes antes de completar la acción.
No obstante, si queremos dejar algún legado digital existen algunas aplicaciones que nos permiten enviar mensajes post mortem. If i die nos permite grabar un mensaje y nombrar a tres personas de confianza; en caso de que los tres confirmen nuestra muerte, se publicará el mensaje que previamente dejamos grabado. Un servicio similar lo ofrece Dead Social. Aunque no nos guste pensar en ello, es importante prever qué sucederá con nuestra presencia digital una vez que dejemos este mundo, al fin que, como dice el dicho, ¡para morir nacimos!

manual en caso de muerte (2)

 

 

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