Es el caos. Corren los últimos días de diciembre y la zona centro de la ciudad de México no es propiamente un espacio pacífico. Alboroto, tráfico, ruido, ríos de gente, manifestaciones… De pronto, sobre Paseo de la Reforma aparece un hombre relajado, caminando, obser­vando el entorno y rompiendo en cierta forma con la cotidianidad. Es Gerardo Gutiérrez Candiani, quien durante años se encargó de mover los hilos de poder de los empresarios con el gobierno. Ahora, sin la investidura, se mueve con apariencia de más libertad y como quien busca de nuevas apuestas.

¿Cuál será el camino que tomará quien se desempeñara hasta hace unas semanas como presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE)? ¿Una secretaría de Estado? ¿Jugará un papel relevante en el gobierno de Oaxaca, una entidad acostum­brada a la beligerancia y que parece conde­nada a vivir en la eterna pobreza?

Por lo pronto, tres factores brotan de su discurso: el primero son los pendientes que hoy aún gravitan en la relación empresarios-gobierno, que urge atender para aspirar a un crecimiento económico; el segundo es su experiencia al frente del CCE, del que deriva su insistencia en la necesi­dad de mantener un diálogo abierto entre empresarios y gobierno; y, finalmente, su deseo por rescatar a su tierra natal, Oaxaca.

Así, Gerardo Gutiérrez Candiani habla de los retos por resolver en la relación empresarios-gobierno durante este 2016 y de sus nuevas apuestas.

 

Tareas por resolver

Hay un grave problema de pagos a pro­veedores en este país, principalmente de Petróleos Mexicanos y de muchos estados, lo que está afectando a miles de empresarios desde hace meses, acepta abiertamente el ex presidente del CCE, Gerardo Gutiérrez Candiani.

“Yo creo que tenemos ahí un proble­ma, sobre todo en los estados”, dice y así colateralmente le aplica limón a una herida que muchos empresarios han tratado de curarse desde hace ya varios meses en privado, pero que no les gusta ven­tilar públicamente ante el temor de nunca recibir su dinero o de perder contratos en el sector público. “Sí hay un problema, sobre todo de pagos en Pemex, que es público. Y tenemos un gran problema en los estados”, insiste.

Sin protocolos de por medio, el empresario advierte que hay muchos estados que han manejado de manera “muy irresponsable” sus finanzas, por lo que observa una bomba de tiempo que en cualquier momento le puede estallar a alguien en las manos.

Profundiza: “A veces son deudas ni siquiera registradas, documenta­das, pero sobre todo que impactan a empresas pequeñas y medianas. Y esto tiene consecuencias muy, muy importantes en las economías de las ciudades, de los estados y de las regiones. Ahí tenemos un problema muy grave”.

En diciembre pasado, cuando fue el relevo de dirigentes en el CCE, el nuevo presidente Juan Pablo Castañón dijo ante el mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, que esta situación debía regularizarse. En medio de su discurso le pidió al Presidente acabar con la morosidad del gobierno. “Es indispensable que todos aquellos contratos de suministro, tanto al gobierno federal como a los locales, sean garan­tizados y se agilice su pago. Los retrasos e incumplimientos no sólo ponen en riesgo financiero a miles de empresas, ponen en peligro mi­llones de empleos para las familias mexicanas”, sentenció el sucesor de Candiani en el CCE ante secretarios de Estado, embajadores, diputados y líderes sindicales.

Gutiérrez Candiani recuerda que durante esa reunión Peña Nieto re­saltó este punto del discurso, el pago a proveedores, pues sí es un tema delicado. “Muchas Pymes mexicanas traen problemas muy graves de subsistencia por esa falta de pago”, señala el empresario que se alista para entrar a la política. “Es uno de los grandes temas y es una cantidad muy importante de dinero, que de alguna manera pues se va a tener que resolver porque le tienes que pagar a la gente que ha hecho su trabajo, porque al final están cientos de miles de empleos en peligro si esto no se resuelve”.

Además de pagar deudas y corre­gir el problema antes de que explote, Gerardo Gutiérrez Candiani dice que hay que avanzar en la democra­cia fortaleciendo las instituciones, la participación ciudadana, pero sobre todo con énfasis en velar por la libertad de expresión.

El empresario está menos ama­rrado, habla sin censura durante la charla, parece que le quitaron un peso de encima con la llegada de Castañón al CCE.

“La parte de seguridad sigue siendo el expediente abierto más importante”, reitera como en otras ocasiones anteriores nos lo había dicho. “La seguridad física y patri­monial es una de las principales o la principal demanda de la sociedad mexicana, y es obligación del Esta­do cumplirla”.

Justicia e impunidad, agrega, van de la mano. En México muy poca gente tiene acceso a la justicia o unos tienen más acceso que otros, lamenta. “Tenemos que hacer accesible la justi­cia a todos por igual, desde el más rico hasta el más po­bre”, dice durante la charla. “Hay temas pendientes que tienen que ver también con impunidad. Si hay justicia abatimos los niveles de impunidad tan graves, al final la impunidad es el factor que detona todo lo demás. Si hay impunidad hay falta de Estado de Derecho, no hay seguridad, no hay justicia, hay simulación en la democracia, co­rrupción y hay falta de transparencia y rendición de cuentas”.

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Oaxaca. 

Contrapeso del gobierno

Haciendo un paréntesis, le recor­damos las fotos en las que aparecía en la prensa junto al titular de Hacienda, Luis Videgaray, en las que reflejaba un rostro duro, de enojo.

 

― ¿Se aguantaba de pronto cosas que tenía que decirle?

― No, no… Voy a hacer un paréntesis en la parte hacendaria. Fue muy interesante porque nosotros en la Agenda por México tenemos casi 60% de avance, un avance histórico. Parte de ellas también eran las re­formas estructurales, muchas de las cuales eran propuestas históricas del sector privado. Activamos 15 comi­siones nacionales de trabajo y otras específicas de coyuntura, a cerca de 700 especialistas de primer nivel de las empresas, despachos, asociacio­nes empresariales, confederaciones. Y pudimos generar una estructura calificada de la que salieron pro­puestas sólidas que fueron recogidas tanto por el Constituyente como por el gobierno federal. Ese espacio se abrió mucho a raíz de la reforma hacendaria. Fue tal el encontronazo de visiones, que después de esas pro­fundas diferencias del inicio gene­ramos 16 comisiones nada más para la propuesta hacendaria de 2013. También hicimos muchas modifica­ciones, más de 41. Eso nos permitió entender que era mejor trabajar juntos. Así, trajo algo muy bueno la reforma hacendaria: un reconoci­miento para ambas partes, el trabajo conjunto, una visión compartida.

 

― Mi percepción es que discutían en serio…

― Fue una discusión profunda, seria, hubo diferencias importantes pero siempre mantuvimos un diá­logo, nunca se rompió el diálogo y a raíz de eso construimos una gran relación.

Yo lo que te digo es que en todas las demás reformas siempre tuvimos un lugar, un asiento, siempre pudimos opinar tanto con el Gobierno de la República como con el Congreso y con todos los partidos políticos.

 

― En su discurso de despedida del CCE habló de que habían pasado de ser testigos a protagonistas. ¿Este puede ser un ejemplo de ese protagonismo?

― Sí, totalmente. Un protagonismo muy activo, muy claro, un prota­gonismo además con una visión de país muy profesional porque los documentos que poníamos eran profundamente sólidos; entonces ayudaban a complementar los pro­cesos constitucionales y las leyes secundarias.

 

― ¿Nunca hubo un momento en que la liga se pudiera reventar?

― No, eso fue lo que evitamos siem­pre, romper la liga. La liga se estiró mucho, mucho, y se hizo delgadita, delgadita, pero siempre la man­tuvimos tanto el gobierno como nosotros. Hubo una liga que se fue estirando y estirando, pero luego se fue haciendo más grande y más fuerte, y hoy los nexos que tenemos de interlocución son impresionan­tes. De verdad, hay diferencias, y las ponemos en la mesa, pero de una manera absolutamente respetuosa.

 

Misión: repensar Oaxaca

Gerardo Gutiérrez Candiani, visto por Gerardo Gutiérrez Candiani: “Creo que soy una gente que me he formado a base de lucha y de esfuerzo, siempre, tanto a nivel empresarial como a nivel de dirigencia.

“Tengo una trayectoria donde siempre he competido y he lucha­do, mucha gente me ha acompaña­do pero nadie me ha regalado nada, esa es la verdad. Creo profunda­mente en mi país, estoy absoluta­mente convencido de que México tiene un gran futuro, pero también que hay que construirlo entre to­dos ya que es una responsabilidad compartida”.

 

― También quiere a Oaxaca…

― Quiero muchísimo a Oaxaca y creo que Oaxaca también tiene un gran futuro, pero se tiene que traba­jar mucho en la unión y en que realmente cambien las condiciones que venimos arrastrando de mucho tiempo atrás.

 

― ¿Qué sigue? ¿Qué va a pasar ahora en Oaxaca?

― Yo creo que lo que vamos a hacer es, lo que voy a hacer, le propuse al sector empresarial y a la sociedad oaxaqueña hacer un esfuerzo, una agenda como la que hicimos por México, una agenda donde había una visión compartida y un proyecto de nación. Eso, lo queremos tropi­calizar en Oaxaca. Ahorita estamos construyendo la agenda por Oaxaca con temas muy particulares como inclusión, pobreza, desarrollo de las regiones. Obviamente la parte que hace mucha falta que es inversión, crecimiento, generación de empleo, y por supuesto la parte educativa y cultural, que son temas que en Oaxaca son los grandes asuntos por resolver.

 

― ¿Qué puede aportar un empresario a la política?

― Mira, yo creo que al final la diferen­cia entre político y empresario es la persona humana, por lo que estoy convencido de que hay que buscar a los mejores perfiles. Gente que ha trabajado, que ha dado resultados, que es íntegra; que ha combatido la corrupción, que está a favor de la transparencia y la rendición de cuentas, de los derechos humanos; que sabe cómo potencializa un esta­do y sus vocaciones productivas, que puede generar niveles de inversión históricos en Oaxaca, que sabe cómo generar más y mejores empleos (…) Yo creo que todo eso se tiene que buscar en el perfil de quien sea, y los oaxaqueños tenemos que ser muy exigentes y muy críticos con quien queremos que nos represente para que efectivamente no sea el más po­lítico, el más popular o el que tenga millones a mares, sino realmente el que le dé ya una respuesta a Oaxaca.

 

― En realidad, ¿no lo motiva un hueso político?

― Todas las responsabilidades que hemos tenido han sido voluntarias, aquí no recibimos ningún apoyo ni honorarios ni nada. Entonces creo que es muy congruente decir que ya hemos ayudado; en 15 años hemos estado en procesos tratando crear, proponer, incidir, generar mejores condiciones para el país, para la multiplicación de las empresas, pero también para la generación de em­pleos. Y si hay posibilidad de ayudar en Oaxaca, lo haremos.

 

― ¿Con qué partido estaría ahí metido, con el PRI?

― Por supuesto que hay aspiraciones legítimas de mucha gente, pero no­sotros vamos a hacer una propuesta ciudadana. Y vamos a esperar.

 

― Siguiendo el ejemplo de El Bronco

El Bronco tiene condiciones muy especiales porque es Nuevo León, pudo ir de independiente porque tenía condiciones más favorables, la conectividad de ahí es muy alta, la mancha urbana pues práctica­mente está alrededor de Monterrey, los cinco o seis municipios más importantes representan 90% de la votación. En el caso de Oaxaca son ocho regiones, 560 munici­pios, casi 12,000 poblacio­nes. Entonces es otra lógica, necesariamente tienes que ir con estructura partidista porque si no, no permeas, esa es la realidad.

“Pero la diferencia de ser partidista a ser ciudadano es que como ciudadano estás más comprometido con la ciudadanía, más que con los partidos. Al final puedes to­mar muchas de las banderas de los partidos para que te promue­van, pero siempre con una absoluta responsabilidad y compromiso con los ciudadanos, que son a los que te debes y te debes de deber siempre”.

 

― ¿De verdad, se va a meter en la arena política? ¿Se ve con posibilidades reales?

― Yo no me voy a meter, eh. Yo soy un creyente de aquella filosofía que dice que la vida te va abriendo espacios; cuando obras bien, cuando haces tu trabajo de manera seria, responsa­ble, transparente, profesional, la vida siempre te abre espacios diferentes y siempre son para bien. Y como se dice: hay veces que te quieres poner y, aunque te pongas en medio, no vas a pasar; y hay veces que, aunque te hagas a un lado, si ese es tu destino, la vida te lo va a dar.

 

― ¿Está preparado para lo que venga? Porque van a comenzar a atacarlo…

― En Oaxaca les encantan las injurias, pero pues ya sé quiénes son, los que precisamente más cola tienen siempre, todo Oaxa­ca sabe que ellos se han comportado exactamente de esa manera, a base de corrupción… Yo no voy a entrar nunca en esa dinámica. Yo tengo mis negocios, de eso vivo y de eso voy a vivir, no voy a vivir nunca de la polí­tica y menos del erario público.

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