cintillo-2014

 

Esta travesía convertida en libro descubre utopías personales hechas realidad. “Se puede cambiar la forma de pensar a través del modo en el que se vive”, afirma Julia Chaplin.

 

En Tailandia la gente está siempre contenta porque creen que así hacen felices a sus dioses. Lo mismo sucede con Bali. En Hawái alcanzan la felicidad consumiendo sólo lo que pueden cultivar. Sin embargo, en la costa vasco-francesa la felicidad es un día soleado con buenas condiciones para hacer surf. “Acuñé el término gypset en 2009. En el primer libro, Gypset Style, definí el movimiento y sus raíces en la contracultura. En el segundo, Gypset Travel, exploré idílicos enclaves de todo el mundo donde el movimiento está presente”. Este tercero –que verá la luz en otoño de este año– revela cómo viven realmente los gypsetters.

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Los gypsetters son seminómadas, así que los hogares que habitan son un híbrido difícil de definir entre lo estático y lo portátil que se nutre de la condición de provisionalidad. Y es que, como señala Julia, un tipi puede ser más elegante que un ático o un palacio romano. En su vocabulario, experimental y lujo son sinónimos. En realidad, todo depende de cómo se defina el lujo. “Los gypsetters ven lujo en lo bohemio, en lo conceptual, en lo avant-garde… y no están solos. Arquitectos y diseñadores italianos durante la década de 1960 y 70 tenían conocimientos técnicos para hacer hermosos muebles, pero también querían cuestionar las costumbres sociales. Mario Bellini defendió lo comunal con grandes sofás para grupos, que promovían interacciones casuales. Cuando se le pidió hacer un interior de un coche, él presentó Kar-A-Sutra, en cuyo interior sólo había un montón de cojines de espuma óptimos para cantar a coro y mantener conversaciones durante la travesía”.

Pero, ¿es una forma de vida viable o sólo se trata de una utopía personal? Mientras Julia investigaba para su tercer libro y rastreaba a las personas adecuadas que incluir en él, se dio cuenta que una utopía es un lugar imaginario. Sin embargo, cuando la utopía se convierte en un objetivo personal termina por transformarse en un estado real. “Para mi las utopías son experimentos individuales que cuestionan el status quo en la vida. Si tienen éxito en hacer del mundo un lugar mejor o no, importa muy poco. Lo conceptual es lo relevante”. Pone el ejemplo de Kipahulu (Hawái), donde encontró con una comunidad agrícola activista en la que las únicas tiendas eran pequeños puestos en la carretera y un camión de comida que pasaba de vez en cuando. “Estaba allí con el fotógrafo Brian Hodges y fuimos arrastrados inmediatamente por ese torbellino social. Nos invitaron a una granja y vi una sauna, una piscina, huertas orgánicas y una playa escondida. Esa era su utopía personal. Lo mismo ocurrió cuando viajé a Mongolia al Club de Polo Genghis Khan, dirigido por el alemán Christopher Giercke y su esposa mongol Enkhe. Varias yurtas y unas canchas de polo fusionaban el nomadismo pastoral con el lujo occidental. Christopher, que suministra el cashmere a Hermès, ha equipado las yurtas de los huéspedes con fieltro blando y bañeras japonesas”.

Julia también incluye un destino mexicano en esta travesía gypset: Cuixmala. Alix Goldsmith le invitó a asistir a Kosmosis, una opulenta celebración del fin del ciclo maya. La invitación –una de muchas– fue un video de YouTube con una Raquel Welsh vestida con una bata de diosa del sol cantando Age of Aquarius en las pirámides de Teotihuacán. Cuando llegó se encontró con una finca de 2 mil hectáreas coronada por una enorme villa de estilo morisco con una cúpula iluminada, pintada en oro con juguetonas líneas en zigzags azules. En la entrada, dos esculturas bronce: un gorila y un rinoceronte. “Alix está, sin duda, influenciada por el legado de su padre Sir James

Goldsmith –el fallecido magnate y multimillonario anglo-francés– que construyó Cuixmala en la década de 1980 como un retiro para él y su extensa familia de esposas, amantes e hijos. Cuando el patriarca murió en 1997 Alix y su marido Goffredo transformaron Cuixmala en un complejo ecológico de lujo –una utopía real–con una exclusiva lista de invitados: Madonna y Mick Jagger, entre ellos”.

Por tanto, Gypset Living se aleja de la idea de ser un catálogo de interiores. Los habitantes adquieren la misma importancia que el hábitat. “Estas páginas no hablan sobre candelabros caros, sobre todo porque no hay ninguno”. Realmente, la teoría gypset se trata más que nada de un estado de ánimo. ¿La regla de oro de este lifestyle? Asegurarse de que siempre haya un montón de habitaciones adicionales en casa para los amigos nómadas… y que desde ellas sea posible observar las estrellas.

 

Mandamientos Gypset

1: Si vas a embellecer tu pasado durante el viaje, asegúrate de que no haya conexión a Internet.

2: Si un extraño te invita a quedarte en su casa y está en un buen spot, ¡acepta siempre!

3: No te relajes con los zapatos puestos.

4: En el Mediterráneo, todo, desde la natación a la búsqueda espiritual, debe

hacerse acompañado de un séquito.

5: Villas, palacios y mansiones están bien siempre y cuando los compartas.

6: Nunca irrumpas en una fiesta con las manos vacías.

7: Sube a lo alto de una montaña y grita la palabra “nómada” … muy fuerte.

8: Mantén la mente abierta a la espontaneidad. Incluso cuando se trate de comunas y posturas de yoga extrañas.

9: Si un extranjero misterioso con un brillo especial en los ojos te ofrece algo artesanal, tómalo.

10: Cuando viajes a Mongolia (meca gypset) asegúrate de que es verano para llevar un fez con estampado de leopardo.

 

assouline.com

 

 

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