Es una gran oportunidad para que México sea sede de un evento que logre proyectar una imagen de obligaciones hacia el mundo, porque está mostrando el concepto del futuro que muchos mexicanos tienen y promueven en beneficio no sólo del país, sino de toda la humanidad.

 

A lo largo de su historia, el ser humano ha luchado por el reconocimiento y respeto de sus derechos fundamentales. Prueba de ello han sido los movimientos políticos y sociales que dieron origen a la Carta de Derechos (Inglaterra, 1689) o la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (Francia, 1789), antecedentes elementales para que en 1948 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) englobara las libertades humanas fundamentales en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, texto que —junto con su respectivo protocolo— es el garante para las relaciones entre los individuos y los Estados.

Sin embargo, en estos 67 años el mundo ha experimentado una serie de cambios como consecuencia del avance tecnológico, el surgimiento de nuevas corrientes de pensamiento, entre otras causas, que han generado transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales que ofrecen un panorama muy diferente al de 1948. De esta manera, en los últimos años se ha dado un mayor reconocimiento a los derechos de minorías y especies, haciendo con ellos a las sociedades más plurales y tolerantes. Asimismo, el cambio tecnológico en diferentes áreas del saber ha generado nuevos paradigmas para la humanidad.

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Hoy, por ejemplo, vivimos al mismo tiempo pandemias en obesidad y desnutrición, se discute la colonización de nuevos mundos cuando todavía persisten violaciones a los derechos humanos por motivos étnicos o religiosos, existen avances para lograr la longevidad humana, pero la mortandad infantil sigue siendo un problema grave en los países en desarrollo.

En fin, una serie de situaciones tan paradigmáticas como urgentes que nos obligan a plantear un nuevo marco de convivencia para el siglo XXI y más adelante.

Asimismo, la humanidad se encuentra en un punto crítico para su futuro rol en este mundo, toda vez que los escenarios en explosión demográfica, cambio climático, salud, entre otros, plantean cuestiones como el hecho de ¿cómo lograr mantener el crecimiento económico mundial, a fin de generar riqueza para todos, pero bajo estándares de sustentabilidad en el medio ambiente?, o ¿cómo evitar que el cambio tecnológico se convierta en un elemento de exclusión para la sociedad y no genere más brechas de desigualdad?

Con el fin de crear nuevos paradigmas y ofrecer soluciones integrales de largo plazo, ha llegado el momento de establecer las obligaciones que los seres humanos tenemos para que las sociedades puedan prosperar justa e igualitariamente, que nos permitan preservar la paz, la justicia y la convivencia con nuestro planeta.

México, como parte integral de este proceso de cambio, está viviendo un momento histórico con el que puede dar un salto cuántico al desarrollo y al bienestar, conformando con ello un proyecto de largo plazo con visión y vocación que nos permita proyectarnos a los próximos 100 y 200 años, dentro del marco de una Nueva República. Ésta es una labor que debemos promover con alto sentido social dentro de una resolución pacífica con la participación de todos los actores dentro de un marco de concordia, inteligencia y patriotismo.

Por ello, ante esta tarea, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la World Future Society-Capítulo Mexicano han convocado a académicos, intelectuales y pensadores de varias partes del mundo a un encuentro que pretende establecer ideas concretas, que den forma a una Carta de las Obligaciones del Ser Humano, que posteriormente se presentará ante la ONU.

Para esta labor, se ha invitado a participar a la Fundación José Saramago, pues fue el escritor portugués quien en su discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura 1998 expresó por primera vez la necesidad de establecer esas obligaciones.

De igual manera, el Consejo Coordinador Empresarial ha sumado sus esfuerzos, consciente de la responsabilidad que tiene la iniciativa privada de colaborar para lograr un mundo mejor.

Las ideas generadas servirán para la redacción de la Carta de las Obligaciones del Ser Humano, labor que será realizada por profesores eméritos de la UNAM y un consejo de expertos profesionales.

Es una gran oportunidad para que México sea sede de un evento que logre proyectar una imagen de obligaciones hacia el mundo, porque está mostrando el concepto del futuro que muchos mexicanos tienen y promueven en beneficio no sólo del país, sino de toda la humanidad.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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