La volatilidad del mercado ha llegado para poner a prueba los nervios de los inversores durante gran parte de 2016, aunque también puede ofrecer oportunidades interesantes.

 

Por Giordano Lombardo

La corrección que acaba de experimentar el mercado de renta variable ha estado condicionada por una combinación de factores técnicos y macroeconómicos mayoritariamente relacionados con China.

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Estos elementos contingentes son tan sólo un reflejo de la mayor profundidad del malestar de unos mercados financieros dependientes de la política, con el consiguiente aumento del riesgo de adoptar políticas erróneas en numerosos frentes.

Por una parte, la volatilidad del mercado ha llegado para poner a prueba los nervios de los inversores durante gran parte de 2016. Por otra parte, la volatilidad puede ofrecer oportunidades interesantes a los gestores activos, al apostar por que se produzcan perturbaciones en el mercado y asincronías en las actuaciones políticas.

Es necesario adoptar un planteamiento de cautela a largo plazo, además de técnicas de inversión que puedan contribuir a reducir la volatilidad y proporcionar protección ante un riesgo de suceso extremo (tail risk) en los próximos meses.

 

¿Qué ha provocado la corrección del mercado de renta variable que estamos observando a comienzos de 2016?

La corrección que se está produciendo en el mercado es una combinación de distintos factores macroeconómicos y técnicos. Como ya sucedió el pasado verano, en los mercados financieros ha aumentado el escepticismo respecto a la capacidad de China para gestionar su transición económica y evitar simultáneamente experimentar una fuerte ralentización.

El hecho de que el país deba reducir drásticamente su exceso de capacidad en algunos sectores (por lo general los industriales) es positivo para la perspectiva a largo plazo del país en lo que se refiere a sostenibilidad del crecimiento, aunque es negativo para los mercados emergentes, extremadamente dependientes de la demanda china de productos básicos.

Concretamente, los recientes datos económicos han sido decepcionantes para los mercados, ya que el Markit Purchasing Manager Index cayó hasta 48.2 en diciembre, con respecto al 48.6 de noviembre, manteniéndose con firmeza por debajo de 50, umbral que indica una contracción de la actividad económica.

La depreciación mayor de lo esperado del tipo de referencia del renminbi contribuyó al temor a una mayor devaluación monetaria. Además, otros factores técnicos han provocado una gran venta masiva en el mercado chino de renta variable que ha generado la volatilidad de los activos de riesgo en todos los segmentos. La escasa liquidez del mercado ha amplificado este movimiento.

 

¿Esta volatilidad continuará durante las próximas semanas?

Sí. Los mercados financieros han aumentado gradualmente su vulnerabilidad, y ya hemos podido ver muestras de esta fragilidad en 2015. El año pasado, la rentabilidad de la mayoría de los índices de renta variable fue moderada (S&P500 +1.4%, MSCI World sin cambios)[1] o negativa (MSCI EM -15%), con escasas excepciones en los mercados europeo y japonés, que obtuvieron buenos resultados. De forma simultánea, la volatilidad ha sido constante desde el verano.

Los rendimientos de la deuda soberana de los principales países siguen siendo muy bajos y están manipulados por las actuaciones de los bancos centrales, mientras que la debilidad del ciclo de los productos básicos está pesando sobre algunos mercados emergentes y sobre el segmento de crédito (es decir, la energía).

Si analizamos los resultados previstos a largo plazo, son muy bajos en todas las clases de activos y los inversores deberían estar dispuestos a asumir un mayor riesgo con la perspectiva de obtener una rentabilidad inferior que en el pasado.

 

¿Cuál es el principal motivo para ser cautelosos de cara al futuro?

Prácticamente en todas partes las perspectivas económicas dependen mayoritariamente de la actuación política, y están expuestas al riesgo de que se cometan errores políticos. Los bancos centrales han jugado un papel clave alimentando el mercado alcista de los activos de riesgo. Su papel seguirá siendo clave en 2016, aunque el margen para la intervención es menor que en 2015, prácticamente en todas partes, y se están quedando sin «munición».

China y muchos otros mercados emergentes se encuentran en proceso de profunda transformación. La aplicación de reformas tardará bastante tiempo y podría ser dolorosa a corto plazo. E incluso en los casos en que existe una firme voluntad política, como en China, los acontecimientos que se están produciendo nos demuestran lo difícil que es influir en la confianza del mercado financiero mediante la introducción de normas y regulación.

Por el contrario, el riesgo para la reputación que representa un cambio de normas durante un periodo de tensión en los mercados puede ser muy elevado y perjudicial para la confianza. Además, la actual situación en que los precios de los productos básicos se encuentran bajos, mientras que el dólar estadounidense gana fuerza, sigue siendo una situación muy difícil para muchas economías emergentes.

Existen importantes riesgos geopolíticos por todas partes. A consecuencia de estas numerosas fuentes de incertidumbre, creemos que cada vez es mayor la probabilidad de que se produzca un riesgo de suceso extremo, sobre todo debido a la adopción de políticas erróneas.

 

¿Hay motivos para el optimismo en los próximos meses?

Si analizamos las perspectivas económicas en general, podremos ver acontecimientos positivos en la mayoría de los países desarrollados. La recuperación estadounidense está bien encauzada, y en la zona euro las reformas estructurales aplicadas en los últimos años deberían contribuir a que la economía sea menos vulnerable a los impactos externos. La política fiscal es menos restrictiva prácticamente en todo el mundo, lo que debería dar algo de oxígeno a la economía.

Como ya he dicho, la política monetaria sigue siendo flexible, aunque existe menor margen de actuación que en el pasado.

Estos elementos deberían contribuir a una mayor resistencia de la economía, pese a la volatilidad generada por los mercados emergentes y China.

 

¿Qué implicaciones tiene este escenario en la inversión?

Tal como comentamos en nuestras Perspectivas de inversión para 2016, este año será fundamental gestionar con cuidado la agitación existente en el mercado, adoptando técnicas de inversión que contribuyan a mitigar la volatilidad y ofrezcan protección ante un riesgo de suceso extremo.

Este contexto de volatilidad del mercado puede beneficiar a los gestores activos que apuestan por perturbaciones entre el mercado, los sectores y los valores y la asincronía entre las políticas de los bancos centrales.

A fin de obtener valor para los clientes, en 2016 será fundamental una selección de ideas que generan gran convicción tanto en el contexto macroeconómico como microeconómico, adoptar planteamientos flexibles y sin limitantes, y técnicas de inversión que tienen por objeto conservar el capital.


[1]Fuente: Bloomberg, 31 de diciembre de 2014 – 31 de diciembre de 2015, índice con la reinversión de los dividendos.


Giordano Lombardo es director de Inversiones del grupo Pioneer Investments.

 

Contacto:

Twiiter: @PioneerInvest

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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