Por Alejandra Moreno Maya* y Eugenio Gómez Alatorre** / IPADE Business School

Las mujeres tienen una baja representación en la alta dirección de las empresas, aunque en éstas se reconozca que es importante aprovechar plenamente el potencial del talento femenino. Para incrementar la proporción de mujeres en la alta dirección es necesario un conjunto de acciones que permitan derribar las barreras que tradicionalmente han encontrado las mujeres al avanzar en su trayectoria profesional.

La participación del varón puede ayudar a acelerar este proceso. Al involucrar a los hombres y niños como aliados en el cambio, se garantiza que éste ocurra en el largo plazo, y que las palabras se conviertan en acciones cotidianas a favor de la igualdad de oportunidades.

Las empresas con culturas diversas e incluyentes tienen mayores beneficios que aquéllas que no las ven como una ventaja competitiva y como un diferenciador en el negocio. Las cifras hablan por sí solas: mientras que en la mayor parte del mundo las mujeres ocupan más de 50% de los puestos de trabajo profesionales y gerenciales, su participación en el liderazgo corporativo es baja, menor al 50%, lo que implica no aprovechar todo el talento disponible y desaprovechar lo que éste puede aportar al crecimiento de la empresa.

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Aunque muchas empresas están conscientes de ello, otras se quedan cortas en las metas, incluso las que han implementado programas para atraer, desarrollar, promover y retener el talento femenino. Sucede esto en parte porque siguen persistiendo dife­rencias en las tasas de contratación, promoción y retención del mismo.

Una pregunta pertinente es: ¿por qué si existen iniciativas y programas para promover el talento femenino, no se ha equilibrado la balanza? Las razones son múltiples; una de ellas, como propone el estudio de Catalyst “Engaging Men in Gender Initiatives”, es que estas propuestas se centran en el cambio de las mujeres (conductas y relaciones), o bien son programas que aparentan cambios, pero que mantienen el status quo.

La propuesta que realmente logra la diferencia es involucrar al varón y a la mujer para trabajar en conjunto en cambiar creencias sobre el papel de mujeres y hombres, normas y estructuras que mantienen las desigualdades. Se pretende lograr un cambio significativo a través de la participación de hombres y mujeres que busquen una prosperidad incluyente. Catalyst centró su estudio en descubrir cuáles son las mejores maneras de invo­lucrar a los varones en este cambio; para ello, entrevistó a profundidad a gerentes masculinos y encontró lo siguiente:

  • Antes de que un varón se comprometa con el cambio debe reconocer que existe un sesgo de género en el estado actual de la empresa y la sociedad. El 97% de los encuestados que eran conscientes del sesgo consideraron importante lograr la igualdad. Un punto relevante para despertar esta consciencia es hacer notar a los varones que perpetuar las “reglas masculinas” de comportamiento tampoco los beneficia a ellos, pues se ha demostrado que ejecutivos que siguen al pie de la letra el estereotipo de masculinidad (competencia extrema, trato duro, reglas inflexibles) son más propensos a desarrollar ansiedad y depresión dentro del trabajo.
  • Es necesario que los varones que trabajan en la empresa cuestionen las normas masculinas y sepan que, al hacerlo, ellos también obtienen grandes beneficios. Entre ellos, más empatía, mejor disposición para ayudar a los otros y entender sus motivaciones. Finalmente, las “normas del rol de la mujer y el hombre en la empresa” representan una barrera para ambos sexos, y en cuanto los hombres caen en cuenta de ello, se crea un punto de inflexión para el cambio, para defenderlo y promoverlo.
  • Los varones que han contado con una mentora mujer son mucho más conscientes de las diferencias: 65% de ellos mostró en la encuesta alta conciencia de la brecha de género.
  • Un hallazgo sorprendente y muy relevante es que aquellos varones con un fuerte sentido del “juego limpio” son mucho más propensos a ver las desigualdades dentro de la empresa y la sociedad en conjunto. Estos varones están más conscientes de temas como la pobreza, la injusticia e incluso a las diferencias entre sexos.

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Por otro lado, algunas estrategias para motivar a los varones a apoyar iniciativas de igualdad son:

  • Aumentar la consciencia masculina de que la brecha existe. Una opción para ello es alentar el pensamiento crítico, primero sobre las reglas implícitas del comportamiento masculino y su verdadero sentido e impacto. Una muy buena idea es dar a los varones la oportunidad de dirigir o facilitar discusiones abiertas sobre temas como la promoción y permanencia del talento femenino con otros varones. Un ejemplo es el caso de la empresa Volvo, que desde 1998 ha implementado un programa llamado “Walk the Talk” que busca promover una mayor conciencia y comprensión de estas cuestiones y sobre los beneficios del liderazgo inclusivo y su impacto en el negocio.
  • La conclusión es que los espacios de diálogo para varones logran crear momentos de libertad en los que ellos no se sienten culpables de las diferencias presentes sobre las desigualdades entre mujeres y hombres. El miedo puede inhibir las inclinaciones que ellos tengan a defender su punto de vista sobre la participación de mujeres y hombres en el mundo laboral y en las posiciones de la toma de decisiones. Se ha demostrado que las organizaciones pueden incrementar la receptividad y participación de los varones con este tipo de iniciativas.
  • Otra propuesta consiste en escuchar más atentamente a los varones para quienes también existen costos reales al perpetuar estereotipos masculinos. Es necesario despertar la conciencia de que lograr un ambiente de trabajo más equitativo es positivo para todos, por lo que informar sobre los beneficios concretos es muy importante.
  • Promover la mentoría y la tutoría entre sexos es una opción real y concreta para des­pertar la consciencia masculina. Las mujeres que son vistas como role models tanto por varones como por mujeres informan sobre los desafíos que enfrentan las mujeres como líderes, y despiertan el pensamiento crítico necesario para lograr el cambio.

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La participación del varón para promover la inclusión del talento femenino en la empresa es vital; sin embargo, es necesario generar un cambio cultural al interior de la organización para que este apoyo y compromiso  del hombre sea real y no se quede en buenas intenciones, construir una cultura que favorezca el talento y que los líderes de estas empresas vislumbren la inclusión del talento femenino como un tema de negocio, talento y responsabilidad social, será la mejor manera para generar un cambio en las posiciones de la toma de decisiones.

*Mentora de Vital Voices e investigadora en promoción del talento femenino y **Director del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección, IPADE, respectivamente.

 

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