Las reformas aprobadas en materia laboral en la Cámara de Diputados impulsarán uno de los modelos sindicales más democráticos de la historia del país, sin embargo, se deberá equilibrar con responsabilidad por parte de los trabajadores y vigilancia para evitar el surgimiento de grupos que busquen manipular a los empleados con intereses ajenos a la justicia laboral.

El jueves pasado, los integrantes de la 64 Legislatura en San Lázaro aprobaron diversas modificaciones a la Ley Federal del Trabajo en materia de justicia laboral, libertad sindical y negociación colectiva y aunque el balance general en torno a la Reforma es positivo, especialistas advierten que existen algunos riesgos ante estos cambios.

“El gran reto o riesgo de esta reforma radica en el hecho de que se le está otorgando a los trabajadores una gran libertad y hay que administrarla con responsabilidad a efectos de que la reforma tenga los resultados esperados. Hay muestras en diferentes países en este modelo de sindicalización libre y democrático que ha dado resultados, te hablo del caso de Japón y Alemania, pero en estos países previo a autorizar a sus liderazgos sindicales cualquier acto frente a las compañías hay toda una discusión y análisis”, señala Germán de la Garza de Vecchi especialista en derecho laboral.

Uno de los puntos centrales de esta reforma es la libre afiliación y de participación en los sindicatos, federaciones y confederaciones; la elección de sus representantes a través del voto libre, directo y secreto; contempla la pérdida del registro de los sindicatos con incumplan con su finalidad o realicen actos de extorsión; y señala que los trabajadores podrán organizarse en sindicatos de la forma que ellos quieran.

Este último punto podría ser la puerta de entrada para grupos de presión ajenos a los organismos sindicales apuntó De la Garza, él también socio del despacho Mowat.

“Hay un riesgo muy alto de que ocurra y lo vimos en el caso de Matamoros, en donde hubo una movilización de gente y lograron convencer a los trabajadores de cosas que las compañías no necesariamente podían dar y hubo dos formas de solventar este conflicto: uno, compañías que acabaron cediendo y que estarán fuertemente comprometidas hacia adelante desde el punto de vista económico; la otra forma de solucionar fue cerrando las empresas”, recordó el abogado laboral.

Durante los primeros días de este año se desataron conflictos laborales en 45 empresas del sector automotriz y tecnológico en Matamoros por la revisión de contratos colectivos. Los trabajadores exigían un aumento de 20% a sus tabuladores salariales y el bono único de 32,000 pesos, sin embargo, también se señalaron a grupos con intereses diferentes a los de los trabajadores que trataron de influenciar a estos grupos para continuar con su presión a las empresas.

“Puede haber grupos de organismos sindicales que ahora, refugiados en esta posibilidad de que haya multiplicidad de sindicatos, busquen entrar a toda costa a un centro de trabajo para tener algo de representación y más adelante buscar la administración del contrato colectivo que se tenga en ese centro de trabajo”, señala De la Garza.

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Sin representación patronal

Otro aspecto que deja fuera esta reforma laboral, es la representación de los empresarios ante los tribunales y procesos de justicia laboral, apunta el especialista.

“Todo este modelo de democracia sindical tan libre, deja de lado a los empresarios y ahora me parece que tendrán que articularse a través de las cámaras (empresariales) que fungen como sindicatos patronales”, detalla.

La reforma establece que la creación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, mismo que realizará la función conciliadora, llevará el registro de todos los contratos colectivos de trabajo, establecerá el Servicio Profesional de Carrera y seleccionará, mediante concurso abierto, a su personal, así como planes de capacitación y desarrollo profesional.

Asimismo, contempla la integración de que los centros de conciliación de las entidades federativas y de la Ciudad de México en sustitución a las Juntas de Conciliación y Arbitraje.

Precisa que los patrones tienen prohibido obligar a sus trabajadores a afiliarse o retirarse del sindicato o agrupación a la que pertenezcan, así como a realizar cualquier acto u omisión que atente contra su derecho a decidir quién debe representarlos en la negociación colectiva.

Antes de poner en marcha estás modificaciones el Senado las analizará y en su caso aprobará en las proximas semanas.

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